• Miércoles, 14 de noviembre de 2018
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La fragmentación del sueño causa hiperactividad del sistema nervioso simpático y el eje adrenocortical

Se ha comprobado que el insomnio está asociado con cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular

cambio horario

El sueño deficiente se asocia con cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular, según una investigación presentada en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés), que se celebra en Barcelona. El estudio observacional en casi 13.000 personas reveló diferentes patrones de trastornos del sueño entre las dos enfermedades, con patologías del corazón relacionadas con un sueño más corto y breves momentos de despertarse.

“El mal sueño se asocia con enfermedades cardiovasculares como la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular, pero el tipo de trastornos del sueño que tiene más riesgo no está bien documentado”, señala el doctor Nobuo Sasaki, investigador principal del Consejo de Víctimas de la Bomba Atómica de Hiroshima, en Japón. “El sueño deficiente incluye el sueño demasiado corto o demasiado largo, la dificultad para conciliar el sueño y la dificultad para mantener el sueño”, detalla.

Esta investigación evaluó la asociación entre los trastornos del sueño y las enfermedades cardiovasculares y también trató de aclarar las posibles diferencias en los trastornos del sueño entre la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular. Para ello, incluyó a 12.876 residentes de Hiroshima, Japón (6.762 hombres y 6.114 mujeres con una edad promedio de 68 años) que se registraron para un chequeo anual de salud.

De ellos, 773 pacientes presentaban antecedentes de cardiopatía isquémica (infarto de miocardio y/o angina de pecho), 560 pacientes tenían antecedentes de accidente cerebrovascular (infarto intracraneal hemorrágico y/o cerebral) y 11.543 no registraban enfermedad cardiovascular. Se excluyó del estudio a los pacientes con enfermedad cardiaca isquémica y accidente cerebrovascular u otro tipo de enfermedad cardiovascular.

Más problemas a la hora de dormir en pacientes cardiacos

Los hábitos de sueño se evaluaron con el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh(PSQI, por sus siglas en inglés), un cuestionario para obtener datos aportados por los propios pacientes de 19 ítems que produce siete puntuaciones de los componentes. C1 refleja la mala calidad subjetiva del sueño, C2 la latencia prolongada del sueño, C3 una duración corta del sueño, C4 baja eficiencia del sueño, C5 dificultad para mantener el sueño, C6 el uso de pastillas para dormir y C7 disfunción diurna. Cada componente está clasificado en 0, 1, 2 o 3, con una puntuación que define el trastorno del sueño (excepto la puntuación C6 1).

Se utilizó una suma de las siete puntuaciones para calcular el resultado global del PSQI, que oscilaba entre 0 y 21. Los valores más altos indicaban que la calidad del sueño era más baja y el “mal sueño” se definió como una puntuación global del PSQI de 6. En el 52, 48 y 37 por ciento de los pacientes con cardiopatía isquémica, accidente cerebrovascular y ausencia de enfermedad cardiovascular, respectivamente, el sueño fue deficiente.

Después de ajustar los factores de confusión, el “mal sueño” se vinculó significativamente con cardiopatía isquémica. El análisis de los componentes reveló que la mala calidad subjetiva del sueño (C1), la larga latencia del sueño (C2), la baja eficiencia del sueño (C4) y el uso de pastillas para dormir (C6) se asociaron significativamente con la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular. La dificultad para mantener el sueño (C5), la corta duración del sueño (C3) y la disfunción diurna (C7) se relacionaron sólo con cardiopatía isquémica.

El doctor Sasaki subraya: “La proporción de personas que sufren de trastornos del sueño es alrededor de 1,5 veces mayor entre los pacientes con enfermedad cardiaca isquémica previa o un accidente cerebrovascular en comparación con aquellos sin antecedentes de enfermedad cardiovascular”.

“Curiosamente, sólo los pacientes con cardiopatía isquémica informaron de sufrir dificultad para mantener el sueño y corta duración del sueño -continúa–. La dificultad para mantener el sueño refleja un aumento en la fragmentación del sueño, que se refiere a breves momentos de despertar y causa hiperactividad del sistema nervioso simpático y el eje adrenocortical”.

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