• Domingo, 16 de junio de 2019
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La gota se diagnostica tarde, no está bien controlada y no se controla regularmente

Los médicos generales son los que están involucrados principalmente en el diagnóstico de la enfermedad frente a los reumatólogos

La gota se diagnostica tarde, no está bien controlada y no se controla regularmente, aunque, a pesar de esto, ocho de cada diez pacientes afirma estar satisfecho con su tratamiento, según una encuesta paneuropea de 14 países llevada a cabo por La Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR).

La gota es una condición muy común causada por depósitos de cristales de ácido úrico (también conocido como urato) en las articulaciones, lo que produce inflamación. Asimismo, los periodos de tiempo en que aparecen los síntomas de gota se llaman brotes. Éstos pueden ser impredecibles y debilitantes, y se desarrollan durante unas pocas horas causando un dolor severo en las articulaciones.

La encuesta incluyó pacientes con gota y encontró que una cuarta parte no fue diagnosticada hasta que tuvieron cuatro o más brotes. Además, más del 70 por ciento tuvo erupciones en el último año (un tercio de ellas tenía más de tres). Del mismo modo, menos de la mitad eran monitoreados para detectar ácido úrico en suero dos o más veces al año y el 59 por ciento no tenían citas de seguimiento regulares. A pesar de esto, ocho de cada diez pacientes afirmaban que estaban satisfechos con su tratamiento actual y no esperaban un mejor manejo de su enfermedad.

Además, los resultados sugieren que los médicos generales son los que están involucrados principalmente en el diagnóstico de la enfermedad frente a los reumatólogos (73 por ciento frente al 8 por ciento), en la discusión de la gota (68 por ciento frente al 15 por ciento) y en el tratamiento de la última exacerbación de la gota (59 por ciento frente al 11 por ciento).

“Nuestros resultados demuestran que, en toda Europa, la gota tiene un impacto significativo en la vida de los pacientes y sus familias”, ha afirmado Marc de Meulemeester, médico general de Bélgica. Sin embargo, “aunque es fácil de tratar, existen brechas significativas en el manejo actual de la gota”.

Del mismo modo, los resultados también revelaron que más de tres cuartas partes de los pacientes sufrían de comorbilidades como presión arterial alta (52 por ciento), colesterol alto (41 por ciento) y diabetes tipo II (23 por ciento). Con respecto al tratamiento, el 58 por ciento recibían terapias para reducir el ácido úrico, el 43 por ciento analgésicos, el 25 por ciento de colchicina, el 13 por ciento de alivio del dolor no médico y el 12 por ciento de corticosteroides.

“La gota es una condición incapacitante con una incidencia creciente en toda Europa”, ha explicado el presidente del Abstract Selection Committee de EULAR, John D. Isaacs. Además, ha concluido que “es muy decepcionante ver que, a pesar de los tratamientos efectivos, la gota se está gestionando de forma subóptima y los pacientes están sufriendo como resultado”. Por ello, “los resultados de esta encuesta respaldan la gran necesidad no satisfecha de los pacientes con gota”.