• Sábado, 17 de Agosto de 2019
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“La Hematología española tiene muchísimo prestigio a nivel internacional, pero no se conoce suficientemente la especialidad”

Entrevista a Jorge Sierra Gil, presidente de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

especialidad

La Hematología es una de las especialidades médicas que más se ha desarrollado por la incorporación de nuevas técnicas diagnósticas y nuevas modalidades de terapia innovadora en diferentes enfermedades. Coincidiendo con el sesenta aniversario de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), su presidente, Jorge Sierra Gil, reflexiona sobre la actualidad de la especialidad y de la profesión, y reivindica un mayor conocimiento por parte de la población.

La SEHH cuenta en la actualidad con 2.900 asociados, la mayoría hematólogos, pero acoge también a otros 500 especialistas del ámbito de la salud e investigadores.

La Sociedad Española de Hematología celebra este año su sesenta cumpleaños. ¿Cree que ha conseguido el reconocimiento que merece?

Creo que, en conjunto, sí se ha reconocido su trayectoria, particularmente a nivel internacional. La Hematología española tiene muchísimo prestigio a nivel internacional, pero no se conoce suficientemente la especialidad, que engloba desde el diagnóstico clínico-biológico a la terapia de precisión. Cuenta con figuras plenamente consolidadas que son líderes internacionales en enfermedades importantes, como mieloma, leucemia aguda síndromes mielodisplásicos, neoplasias mieloproliferativas crónicas y también en el campo de la coagulación. Los hematólogos españoles cuentan con ese reconocimiento, pero la especialidad es un tanto desconocida, y por eso hemos intentado reforzar su identidad y darla a conocer a través de la difusión de un reciente documento; a veces, incluso las Administraciones, pero sobre todo la ciudadanía, no identifica muy bien la Hematología con un campo concreto. Desconocen que estamos detrás del diagnóstico del laboratorio, de las enfermedades benignas como las anemias, que cubrimos el cáncer hematológico, la coagulación, la trombosis, el trasplante, la terapia celular, la transfusión… y esa multidisciplinariedad no está suficientemente reconocida. Creo que tampoco se conoce mucho cómo de pionera ha sido la especialidad en el avance de la Medicina, sobre todo de la Medicina de Precisión; por ejemplo, la primera alteración genética asociada a un cáncer fue en una enfermedad hematológica; también, los primeros tratamientos con anticuerpos monoclonales, la implantación de la secuenciación de nueva generación, la terapia celular, la terapia frente a dianas moleculares… Estamos intentando que se conozca todo esto para que se tenga más en cuenta el peso de nuestra especialidad. Nos sentimos satisfechos por el reconocimiento internacional, pero sabemos que tenemos que trabajar todavía más para un reconocimiento de la identidad de la especialidad a múltiples niveles y un reconocimiento de lo importante que es la Hematología dentro de la investigación biomédica en nuestro país.

¿Cuáles son las principales reivindicaciones del hematólogo español?

Además de las de cualquier otro profesional, como las difíciles condiciones de trabajo en el entorno sanitario público, falta de tiempo de visita, plantillas reducidas, dificultades en el acceso a la prescripción de fármacos, etc., nos gustaría tener más peso en los órganos de decisión de los hospitales, que en los centros hospitalarios se reconociera este carácter multidisciplinar de los hematólogos que va del laboratorio a la clínica más compleja, y que se primara el área de conocimiento sobre el modelo de gestión, porque, al fin y al cabo, la mejor gestión clínica surge del mejor conocimiento. Estamos preocupados de que algunos modelos de gestión no tienen suficientemente en cuenta al hematólogo. También reivindicamos una mayor accesibilidad a la innovación terapéutica, más rápida; ante el desarrollo de tantas nuevas terapias, estas acceden al sistema público con cierta lentitud y restricción respecto a lo que se aprueba en Europa. Por otro lado, una reivindicación muy importante para nosotros está ligada al progreso de la especialidad y de su diversidad en cuanto a sus contenidos. Contamos con un programa de formación MIR de cuatro años, por lo que estamos entre los países europeos con una duración más corta de la especialidad. Por este motivo, cuando nuestros especialistas salen al extranjero, en muchos países tienen dificultad para ejercer como hematólogos. Excepto en Italia, con igual situación a la nuestra, en los demás países de nuestro entorno la duración de la formación es generalmente de 6 o 7 años. Por este motivo, la Sociedad Europea de Hematología llevó a cabo una Declaración oficial durante su congreso en Madrid, hace dos años, en la que se insta a todos los países a llevar a cabo un periodo de formación mínimo de cinco años. Hemos trasladado esta reivindicación ya en cuatro ocasiones a las autoridades -ante los diferentes cambios de Gobierno y equipos ministeriales- , y aunque nos hemos movido mucho como Sociedad por tener un programa actualizado que está a punto y entregado desde hace dos años, a fecha de hoy no hemos avanzado, y estamos un poco fuera de los estándares europeos de contenidos oficiales de formación. Nos hemos basado en el currículum europeo para el nuevo currículum de la especialidad a nivel nacional y los contenidos no caben en solo cuatro años.

Se ha referido al gran prestigio de la Hematología española a nivel internacional, ¿en qué aspectos?

Hemos tenido un importante papel en la Sociedad Europea de Hematología y lo seguimos teniendo. A fecha de hoy, y gracias a la doble afiliación a la española y a la europea, somos la sociedad con más afiliados dentro de la europea, más de 600. Además, es también destacable que dos hematólogos españoles lideran el proyecto de investigación en cáncer hematológico de la Unión Europea, el Proyecto HARMONY, que engloba instituciones académicas, grupos cooperativos, industria y asociaciones de pacientes, y en el que la representación de hematólogos españoles es muy importante.

En el seno de esta sociedad científica se han desarrollado 20 grupos cooperativos, ¿en qué temas centran sus principales actividades?

Son muy diversos. El más grande es el Grupo Pethema, dedicado a la investigación traslacional y clínica en enfermedades hematológicas malignas. Es un grupo muy productivo y muy potente también a nivel internacional. Otro es el Grupo Español de Trasplante Hematopoyético, con gran relevancia y mucha actividad. Hay grupos específicos de enfermedades como los síndromes mielodisplásicos, la leucemia linfática crónica o las neoplasias mieloproliferativas, y algunos más orientados a procedimientos, como el Grupo Español de Terapia Celular y Criobiología, en cuyo seno se encuentra el Grupo Español de Terapia CAR.

Recientemente adelantaba el desarrollo de un plan estratégico para impulsar más la especialidad en un futuro próximo. ¿En qué consiste?

Lo primero que hizo la actual Junta, a principio de 2007, fue elaborar un plan estratégico que engloba múltiples áreas, como la gestión de la propia Sociedad, las relaciones con otras sociedades nacionales e internacionales, aspectos educacionales, la estrategia en investigación o de comunicación, etc. Es un plan que elaboramos con la Escuela de Negocios Esade, y que estamos implantando. Todo lo que hacemos se intenta alinear con él. Otro aspecto importante que recoge es la relación con la industria farmacéutica y biotecnológica. La Sociedad quiere ser completamente independiente de presiones, y transparentar cuál es la relación de sus profesionales con la industria; también, dejar claro lo que son actividades educacionales con aval de la Sociedad y las que son actividades de promoción de la industria. Acabamos de presentar un código de relaciones con la industria, y lo hemos hecho teniendo bastante en cuenta los modelos que rigen esa relación en las sociedades europea y americana de Hematología. Yo he estado siete años en el Comité Ejecutivo de la europea y es una de las cuestiones a las que se daba más importancia.

¿Considera que las plantillas de los hospitales responden a las necesidades actuales?

No responden a las necesidades para trabajar bien; los hematólogos tienen mucha presión asistencial y han de visitar a sus pacientes en menos tiempo de lo que desearían. Y no hablemos ya de las condiciones laborales. Si bien no es algo propio solo de ellos, es cierto que trabajan en unas condiciones de remuneración que no son comparables a las de la inmensa mayoría de países de nuestro entorno, lo cual favorece la fuga de profesionales, que son muy bien considerados en países como Inglaterra, Francia, Suiza o Alemania. Es un tema que hay que resolver en la sanidad pública.

La Hematología es una de las especialidades médicas que más se ha desarrollado por la incorporación de nuevas técnicas y de conocimientos. ¿Cuáles considera que son los principales avances en el tratamiento de las enfermedades hematológicas?

Este ha sido el año de la inmunoterapia, particularmente, de la terapia CAR, y también el de la presentación de nuevos fármacos frente a dianas moleculares, pero ya no solos, sino en combinación con otros también eficaces. El desarrollo de estos nuevos fármacos está llegando a enfermedades a las que antes no se llegaba, como la leucemia mieloide aguda. Destaca, por otro lado, el avance en la caracterización molecular de las enfermedades hematológicas, ya por secuenciación masiva, y que no para de crecer. Pero, sin duda, la terapia CAR está revolucionando el campo del cáncer hematológico.

¿Es, entonces, la terapia CAR la gran esperanza frente al cáncer de la sangre?

En este momento es una esperanza para los pacientes en situación avanzada con leucemia linfoblástica aguda y linfomas de línea B, que se está extendiendo a otras enfermedades, como por ejemplo el mieloma múltiple. Realmente, los resultados son muy prometedores en pacientes que tenían unas perspectivas de vida de meses. Es pronto para saber a largo plazo qué va a pasar, pero ya hay seguimiento de cinco o más años, sobre todo en el caso de la leucemia linfoblástica aguda, y existe una proporción importante de pacientes que no ha recaído, a pesar de que eran enfermos que habían fracasado a todos los tratamientos. Realmente, es una esperanza, pero hay que esperar más seguimiento.

Pero, está el problema de la sostenibilidad. El tratamiento hematológico es costoso. ¿Estas nuevas terapias, como las CAR, pueden tensionar el sistema sanitario?

Toda introducción de fármacos que tienen un alto coste tensionan el sistema sanitario. Por eso, hay que dedicarle más presupuesto. Por otro lado, la aparición de genéricos y biosimilares hace que se ahorre mucho dinero y ese ahorro ha de repercutir en financiar terapias innovadoras.

Aunque los cánceres hematológicos son minoritarios comparados con los tumores sólidos, cada año se diagnostican cerca de 200.000 personas de enfermedad hematológica maligna en la UE. Por enfermedades, ¿dónde están hoy en día las mayores tasas de curación en Hematología?

En la leucemia linfoblástica aguda, la tasa de curación en niños es del 90 por ciento y en adolescentes del 70 por ciento, en la enfermedad de Hodgkin del 85 por ciento, y, por ejemplo, en algunas leucemias de adultos ahora se curan alrededor del 50 por ciento de los enfermos. Es el caso de la leucemia linfoblástica tipo Burkitt y de la leucemia linfoblástica aguda Philadelphia positiva. Además, hemos doblado la supervivencia mediana de los pacientes con mieloma y mejorado el pronóstico de los linfomas. Hay muchos avances. También en trombosis, para la que se dispone de tratamientos mucho más cómodos y fáciles de controlar como los anticoagulantes orales de acción directa, o en el campo de la hemofilia, con grandes progresos, y del trasplante, en el que se ha avanzado muchísimo y hay prácticamente donantes para todos los pacientes que lo necesitan, o la terapia celular, gracias a la inmunoterapia con células CAR…

¿Se produce, como ocurre con algunas patologías, diferencia en el acceso a las terapias en función de la Comunidad Autónoma, centros…?

Yo pienso que sí. Creo que el acceso no es igual en todas las CC. AA, y dentro de ellas tampoco en los diferentes hospitales; depende del modelo sanitario de cada una. Hay hospitales que van a presupuestos, otros que no tienen déficit porque son de la propia Consejería y, por tanto, del gobierno autonómico, otros van a presupuesto pero son en parte empresas públicas de la Consejería… Hay muchos modelos y la percepción es que no hay equidad. Según una encuesta llevada a cabo entre los hematólogos de la SEHH para conocer su percepción sobre el acceso a los nuevos fármacos de alto coste, se constató que para los especialistas no existe equidad, ni a nivel de CC. AA. ni tampoco dentro de ellas.

Recientemente, en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se ha suscrito un pacto por el cual la financiación de las terapias CAR-T será compartida entre Comunidades Autónomas y Ministerio (el Fondo de Cohesión se hará cargo de desplazamiento, hospitalización, etc. y la Comunidad de origen del tratamiento) ¿Qué opina de este acuerdo?

Creo que hace falta una partida especial y, si las CC. AA han de costear el tratamiento, necesitarán más presupuesto, que deberá provenir del gobierno central. Con los recursos actuales difícilmente podrán cubrirlo. El presupuesto medio de una terapia CAR está entre los 300.000 y los 400.000 euros, pero se trata de una terapia con intención curativa. Sin embargo, tenemos fármacos presupuestados en esa misma cantidad al año, pero de por vida, como los utilizados en la hemoglobinuria paroxística nocturna, algunos del mieloma o de la leucemia linfática crónica, en este último caso en torno a los 5.000 euros mensuales y a veces también por tiempo muy prolongado.

¿Está satisfecho de su gestión al frente de la SEHH durante estos dos años y medio en la presidencia? ¿Ha logrado los objetivos?

Yo estoy bastante satisfecho, aunque quedan cosas por hacer y vamos a intentar darle un gran impulso este año; además, han ido apareciendo otras nuevas, como la explosión de la terapia CAR. Creo que hemos trabajado mucho y, en la mayoría de los objetivos, o hemos avanzado o los hemos alcanzado, todo gracias al equipo de la Sociedad y al buen ambiente de trabajo en su seno.

¿Cómo piensa que debería ser la Hematología dentro de 15 o 20 años?

Debería ser una Hematología de precisión, que ajuste los tratamientos a las enfermedades y a cada paciente, facilitada por el desarrollo de plataformas de Big Data, y con acceso precoz a unos nuevos fármacos que sean sostenibles. Además, que se produzca una renovación generacional importante y al mismo nivel o mejor que el de los hematólogos que han colocado tan arriba la especialidad; también, que mejoren las condiciones de vida de los profesionales: más tiempo para trabajar y una clara mejora en la remuneración, más próxima a la de los países del centro y norte de Europa.