• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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La hormona antidiurética reduce las transfusiones a la mitad en pacientes con lesión traumática

El estudio es particularmente importante para el tratamiento de pacientes con lesiones relacionadas con armas de fuego de las que cada año hay más de 100.000 con más de 36.000 muertes

La hormona antidiurética arginina vasopresina (AVP), reduce a la mitad el volumen de hemoderivados necesarios para estabilizar a los pacientes traumatizados con pérdida de sangre grave, según los resultados de un nuevo ensayo clínico de Penn Medicine (Estados Unidos).

El hallazgo, publicado en la revista Journal of the American Medical Association Surgery, sugiere que la administración de AVP a pacientes de trauma con hemorragia grave podría convertirse en una práctica estándar en la atención traumatológica, lo que reduciría el uso de productos sanguíneos y sus efectos secundarios adversos.

“Las lesiones traumáticas involuntarias son la principal causa de muerte en Estados Unidos para las personas menores de 45 años, y las lesiones a menudo implican una pérdida de sangre grave. Podemos reemplazar la sangre perdida de un paciente con productos sanguíneos tales como glóbulos rojos empacados, plasma fresco congelado y plaquetas, pero el uso de estas opciones puede conducir a serias complicaciones y puede que no reemplacen completamente las moléculas clave en la sangre que son necesarias para apoyar la presión arterial y la función normal de los órganos vitales”, explica la autora principal del estudio, Carrie A. Sims.

En el ensayo, 100 pacientes de trauma fueron tratados usando dosis bajas de AVP, una proteína pequeña producida en el hipotálamo y almacenada en la glándula pituitaria. El tratamiento de pacientes traumatizados con AVP disminuyó significativamente la necesidad de productos sanguíneos sin aumentar las complicaciones.

Estudios anteriores han demostrado que los pacientes con pérdida de sangre severa (shock hemorrágico) pueden haber perdido la mayoría de sus reservas de AVP y/o su capacidad de segregarlo en la circulación. Por esa razón, la restauración de una tensión arterial adecuada en estos pacientes requiere a menudo la infusión de más productos sanguíneos, implicando más complicaciones potenciales, que de otra manera serían innecesarias si AVP estuviera presente.

El reemplazo artificial de AVP en pacientes con shock hemorrágico puede ser una buena manera de reducir el uso innecesario de productos sanguíneos y mejorar los resultados de los pacientes. Los experimentos en modelos animales han sugerido que ese es el caso, pero Sims y su equipo son los primeros en probar la idea con un diseño de ensayo clínico riguroso.