• Domingo, 25 de Agosto de 2019
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La innovación en medicamentos, una inversión eficiente

Javier Urzay. Subdirector general de Farmaindustria

URZAY

La industria farmacéutica innovadora es un sector empresarial sólido, creador de riqueza, con alta productividad, exportador, generador de empleo estable y cualificado y, sobre todo, caracterizado por su apuesta por la innovación y centrado en ofrecer nuevas soluciones terapéuticas para el tratamiento de enfermedades y la mejora de la calidad de vida de la población.

La industria farmacéutica innovadora en España genera una producción anual de más de 15.000 millones de euros y las exportaciones superaron en 2018 por segunda vez en la historia los 11.000 millones de euros. Esta cifra supone el 3,9 por ciento de las exportaciones de mercancías en nuestro país y el 25 por ciento del total de exportaciones nacionales de productos de alta tecnología.

Para sostener esa notable capacidad de producción y exportación, así como de investigación e innovación, los laboratorios generan 41.000 puestos de trabajo directos y otros 160.000 indirectos. Los datos de estabilidad, cualificación y equidad en el empleo de quienes trabajan en las compañías farmacéuticas hablan por sí mismos: el 94,2 por ciento de los trabajadores tienen contratos indefinidos, el 62,4 por ciento son titulados superiores y el 52 por ciento son mujeres, el doble de la media en el sector industrial español.

La investigación y desarrollo de nuevos medicamentos, la innovación biomédica en su sentido más amplio, es la principal actividad a la que se dedican las compañías. Por eso, la industria farmacéutica es el sector industrial español que más empleo crea en el ámbito de la I+D: 5.000 profesionales dedicados a estas tareas a tiempo completo, de los que el 65 por ciento son mujeres. Una de cada cuatro investigadoras empleadas por la industria española en esta área trabaja en compañías farmacéuticas.

Con estos 5.000 trabajadores dedicados a investigar nuevos medicamentos, y con los más de 1.100 millones de euros que la industria farmacéutica destina cada año a actividades de I+D, la industria farmacéutica se ha convertido en el sector industrial líder por volumen de gasto destinado a la investigación, sumando el 20,3 por ciento de la inversión total de la industria española.

La cifra de negocio de las compañías farmacéuticas supone el 2,4 por ciento del total de la industria nacional, pero es el primer sector industrial tanto en la investigación llevada a cabo internamente en centros propios de las empresas, con el 18,2 por ciento del total, como en la investigación contratada con terceros, sumando el 29 por ciento de la colaboración con universidades, hospitales, centros públicos o privados, etc.

Este compromiso de la industria farmacéutica con la innovación biomédica, unido a la solidez del Sistema Nacional de Salud, la capacitación de sus profesionales sanitarios, la adecuada y avanzada legislación española, la creciente participación e implicación de los pacientes y la voluntad compartida de las administraciones y gestores son los elementos determinantes que sitúan a España como una referencia mundial en materia de investigación clínica.

Nuestros investigadores y centros participan ya en uno de cada tres ensayos clínicos que se desarrollan en Europa y para algunas multinacionales del sector biosanitario y farmacéutico España es ya el destino preferido para sus inversiones en ensayos tras los Estados Unidos.

Los ensayos generan un circulo virtuoso con efectos muy positivos para el sistema sanitario, porque atraen inversiones y permiten mejorar la calidad asistencial; para los profesionales, que suman reputación, formación y experiencia; para la industria farmacéutica, que puede contar con profesionales e instalaciones clínicas adecuadas para la I+D de nuevos medicamentos, y, sobre todo, para los pacientes, que pueden tener acceso temprano a los tratamientos más innovadores y beneficiarse de la experiencia investigadora de los médicos, esencial para su labor clínica.

Todos estos elementos (inversión creciente, personal dedicado a I+D, atracción de ensayos clínicos) colocan a la industria farmacéutica como la palanca perfecta para dinamizar el tejido investigador biomédico en España, tanto en fase clínica como preclínica.

A ello se suma la mejor actitud posible para cooperar con la Administración, tanto central como autonómica, en la definición de las fórmulas necesarias para garantizar el acceso de los pacientes a la innovación terapéutica salvaguardando la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, tal y como pone de manifiesto el Convenio de colaboración entre el Gobierno de España y Farmaindustria, vigente desde 2016 y prorrogado recientemente para 2019.

Desde la industria farmacéutica estamos convencidos de que es el momento de apostar más decididamente que nunca por la I+D farmacéutica. Debemos cambiar el foco y ver la innovación biomédica no como un gasto, sino como una oportunidad de inversión y generación de riqueza y eficiencia en el sistema sanitario. España está en condiciones de situarse entre los líderes mundiales en este ámbito. Es una oportunidad que nuestro país no puede dejar pasar.