• Domingo, 16 de junio de 2019
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La Inteligencia Artificial necesita ser debatida y acotada por la sociedad

La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales ha realizado un encuentro en el que se ha concluido que aceptar acríticamente la tecnología supone aceptar sin reservas la concepción del mundo que esta acarrea

Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

Cada vez hay más foros en los que debatir sobre las futuras aplicaciones de la tecnología, entre ellas, la inteligencia artificial y su relevancia en la ciencia. Pero más allá de su aplicabilidad, los expertos también se preocupan cada vez más sobre cuáles han de ser los límites en su uso, para que la tecnología esté al servicio de la sociedad, y no al revés.  Con este fin, la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales ha realizado un encuentro  en el que se ha concluido que aceptar acríticamente la tecnología supone aceptar sin reservas la concepción del mundo que esta acarrea.

En este sentido, caben preguntarse cuestiones como: “¿Es posible que máquinas basadas en la Inteligencia Artificial generen teorías científicas válidas?”, “¿Debemos confiar en los científicos robots?”, “Inteligencia Artificial e Inteligencia Humana ¿competencia u oportunidad de colaboración?”

En opinión de Jesús María Sanz-Serna, presidente de la Real Academia de Ciencias, “los importantísimos éxitos recientes de la Inteligencia Artificial están teniendo y tendrán grandes repercusiones no sólo económicas y sociales sino también culturales. En estas últimas se centrará el encuentro que destaca por combinar las perspectivas científicas con las filosóficas”.

Asimismo, ha advertido de que ni la tecnología ni la Inteligencia Artificial son neutras, ya que incorporan una determinada concepción del mundo. Es por ello que “mantener cierto recelo nos permite la crítica y la crítica nos permite la libertad, es decir, la capacidad de tomar nosotros mismos las riendas de nuestro destino”.

Confusión en el mundo científico

Parte del debate se ha centrado además en la confusión alrededor de las posibilidades de la Inteligencia Artificial, en parte por la dificultad del tema, en parte por cuestiones  relacionadas con la “sociología de la ciencia” (asignación de fondos públicos y privados), en parte por su profundo impacto en las personas y las sociedades.

A este respecto, José María Fuster van Bendegem, presidente de aRAC, ha señalado que “se hace urgente situar este debate para poder hacer un uso correcto de los avances de la Inteligencia Artificial.

En esta misma línea, Javier Jiménez Sendín, académico numerario y doctor ingeniero aeronáutico por la Universidad Politécnica de Madrid ha concluido que “la interacción colaborativa entre humanos e Inteligencia Artificial puede compararse con la de un perro y un cazador, o un caballo y un jinete. “Cada uno hace lo suyo, y al final ambos consiguen lo que quieren. Como en todas las relaciones entre individuos muy distintos, el problema será eminentemente una cuestión de comunicación”.