• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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La microbiota intestinal controla la recuperación del peso tras el parto

Un estudio español hace un seguimiento a 40 mujeres durante el año posterior al embarazo

embarazo microbiota

La microbiota intestinal controla la recuperación del peso tras el parto. Así se pone de manifiesto en un estudio llevado a cabo por investigadores del Laboratorio de Alimentación y Salud, perteneciente al grupo de Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) en Murcia. Los investigadores han comprobado que los valores antropométricos (peso, cintura y cadera) y la microbiota intestinal de las madres siguen alterados tras el parto, y que a lo largo de un año se van normalizando pareciéndose cada vez más a los que tenían antes del embarazo.

Según el trabajo, no todas las madres recuperan la silueta tan fácilmente durante ese primer año de postparto y en esa adaptación juega un papel crucial el perfil de la microbiota intestinal que tiene cada mujer. En la investigación se ha hecho un seguimiento a 40 mujeres durante el año posterior a dar a luz.

“Al inicio de la investigación, detectamos un primer resultado relevante al comprobar que la microbiota intestinal de las madres seguía bastante alterada después del parto y que solo se observaban dos de los tres metabotipos existentes (metabotipo A y B). Además, el número de voluntarias con metabotipo B era más alto de lo normal mientras que el metabotipo A estaba infrarrepresentado respecto a la población normal. Esto era importante porque los resultados derivados de estudios recientes del equipo sugieren que el metabotipo A es protector y que el metabotipo B es más propenso a las alteraciones cardiometabólicas”, han explicado los expertos.

Los resultados del estudio han demostrado que el grupo de madres con metabotipo A tenía más facilidad para recuperar su peso habitual antes del embarazo. El 75 por ciento de las primeras perdió peso frente a un porcentaje mucho menor de las madres del metabotipo B.

Además, mientras que la microbiota intestinal de las mujeres del metabotipo A fue cambiando progresivamente durante el año de postparto, pareciéndose cada vez más a los valores normales anteriores a la gestación, la de las madres del metabotipo B apenas se modificó.

“Esta escasa variación de la microbiota intestinal en el grupo con metabotipo B explicaría su mayor dificultad para perder kilos tras el parto”, tal y como han señalado los investigadores.

La respuesta parece residir en un posible desequilibrio en la microbiota intestinal (disbiosis) en personas del metabotipo B como sugieren las investigaciones recientes de este mismo equipo del CEBAS-CSIC. En el caso de las madres, los metabotipos predicen la mayor o menor capacidad que van a tener para recuperarse después del parto, los perfiles microbianos y antropométricos que tenían antes del embarazo.

“Que una madre sea del metabotipo B quizá puede interpretarse como un semáforo que alerta de una posible disbiosis, y esto puede relacionarse con un mayor riesgo tras el embarazo de desarrollar obesidad y enfermedades cardiometabólicas”, han concluido los investigadores.