• Jueves, 23 de mayo de 2019
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La motivación del diabético jubilado mejora su cumplimiento terapéutico

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El cumplimiento terapéutico es un concepto dinámico que puede afectar a todas las fases del proceso clínico. El incumplimiento terapéutico es especialmente frecuente en las enfermedades crónicas, como es el caso de la diabetes tipo 2, cuando el paciente se encuentra bien controlado puede creer que está curado y no se siente enfermo. En ancianos y en pacientes que tienen prescritos varios tratamientos de forma crónica, es un hecho a tener en cuenta. Para valorar la adherencia a la medicación se usa el cuestionario Morisky Green con estas preguntas: ¿Se olvida alguna vez de tomar los medicamentos? ¿Es descuidado con la hora en la que debe tomar la medicación? y cuando se encuentra bien, ¿deja alguna vez de tomar la medicación?

En todos los casos se debe responder sí o no. Se consideran adherentes (ADH) a quienes contestan no a las preguntas, y no adherentes (NAD) a quienes contestan sí a una o más.

Así, en los diabéticos jubilados el factor más positivo es la disponibilidad de tiempo y, tal vez, el más negativo la falta de motivación y en algunos casos la escasa conciencia de enfermedad. Algunos pacientes consideran que a partir de cierta edad no es necesario conseguir ciertos objetivos de glucemia o presión arterial. Por eso, es clave promover actuaciones individuales y grupales con las que se motive e informe al paciente, mejorando el conocimiento de la enfermedad, sus complicaciones y qué pueden hacer por mejorar su control, desde la adherencia terapéutica hasta el resto de medidas a su alcance. Desde la consulta médica se puede motivar al paciente proponiéndole los objetivos de control de forma sencilla y comprensible. Bien motivados son más cumplidores que los demás, ya que llevar una vida organizada, con rutinas diarias y actividades horarias, reforzando continuidad en la buena alimentación en casa, con tiempo suficiente para realizar ejercicio físico y el uso de la tecnología, como las alarmas de los móviles para recordar las tomas de los medicamentos, son pautas muy eficaces.

Relación médico-paciente

El cumplimiento terapéutico puede incrementarse con el establecimiento de una adecuada relación profesional sanitario-paciente, la importancia del papel conjunto entre el médico/enfermera y el cuidador principal del paciente, la necesidad de contar con fármacos que se toleren mejor y que el paciente disponga de suficiente información sobre la enfermedad, entre otros.

La educación del paciente es un factor clave que debe ser combinada con intervenciones motivacionales centradas en producir cambios significativos en el comportamiento del paciente, y concretamente en el diabético jubilado con relación a su enfermedad y su tratamiento. Sin embargo, los profesionales sanitarios no suelen disponer de tiempo suficiente en sus consultas para trabajar estos aspectos.

Por eso, se recomienda facilitar asesoramiento por parte de una enfermera, fomentar el papel activo del farmacéutico, proporcionar al paciente materiales educativos, estrategias para favorecer el autocontrol del paciente y herramientas que ayuden a disminuir el número de olvidos, como mensajes de texto, recordatorios en los móviles o programas a través de una central de contacto para apoyar al paciente bajo la supervisión del personal sanitario.

Los trastornos del estado de ánimo pueden influir de un modo determinante en la adherencia al tratamiento, por lo que es importante sospecharlos en casos de mala adherencia y abordarlos en la entrevista clínica. Así, los factores relacionados con el empeoramiento de la adherencia más destacados son la solvencia económica y los cuadros del alteraciones del ánimo como la depresión.

Educación sanitaria

Unos de los principales papeles de Enfermería es la educación sanitaria, incluyendo la información sobre el uso correcto de los medicamentos prescritos; la duración, forma y los horarios de medicación.

La diabetes es la enfermedad crónica que más necesita de la educación del paciente, la intervención educativa del farmacéutico, tanto a nivel individual como a nivel grupal, estructurada, mejora la situación clínica del paciente diabético, su satisfacción y su calidad de vida.

Otro aspecto que debe cuidar el farmacéutico es procurar no cambiar los envases de los medicamentos cada vez que se recoja en la farmacia, ya que la persona jubilada suele ser muy metódico y poco abierto a cambios, sobre todo si todos los meses se le modifica el envase del medicamento.

Las limitaciones que presenta un diabético requieren del apoyo de la familia, para que lo acompañen en su proceso, en la toma de decisiones y en la ejecución de acciones adecuadas. Sin esta ayuda, el paciente puede que no dé la prioridad necesaria a su propia asistencia.

Las asociaciones de pacientes pueden desempeñar un papel importante en el paciente diabético jubilado, ya que al disponer de tiempo suficiente para asistir a reuniones  puede hacer que se mejore la motivación para afianzar el cumplimiento terapéutico o adherencia y tener una actuación positiva.

Trabajo coordinado

Es fundamental que el tratamiento de la DM2 esté basado en un trabajo en equipo enfocado a mejorar la calidad de vida del paciente, evitar complicaciones agudas y crónicas. Dicho equipo, integrado por el médico de familia, enfermeros, auxiliares, terapeutas, farmacéuticos, familiares, asociaciones de familiares, debe de tener tareas diferentes, bien definidas y con una visión global en cuanto al tratamiento y cumplimiento terapéutico de la diabetes tipo 2.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina Familiar Rafael Delgado Márquez, del Centro de Salud Torrox; Pilar Linares Castro, del Centro de Salud Consul; María Dolores Lirio Fernández, del Centro de Salud Mollina, y  Carla Olmo Azuaga, del Centro de Salud Zona Centro, y Francisco Villalba Alcalá, Manuel Jesús Correa Ordóñez, Juan José Ponce Corrales, Pedro Fernández Casado y Manuel Antonio Romero Martin.

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