• Martes, 21 de noviembre de 2017

La muerte súbita, directamente relacionada con la edad del paciente y sus hábitos de vida

Como medidas preventivas señalan: no fumar, controlar el tipo de alimentación, el peso y hacer ejercicio físico

Cuidados para tener un corazón sano

Alicia Briera Masso explica que la muerte súbita es el fallecimiento que se produce en la primera hora desde el inicio de los síntomas o “el fallecimiento inesperado de una persona aparentemente sana y que se encontraba bien en el plazo de las 24 horas previas. En la mayoría de los casos el patrón de herencia es autosómico dominante”.

Los factores que podrían influir en su formación son la edad, el sexo (los hombres de avanzada edad tienen más posibilidades de sufrirla), el consumo de tabaco, obesidad, diabetes, subidas de tensión o unos niveles de colesterol LDL altos.

Las personas con mayor riesgo de muerte súbita se encuentran en los dos polos de la vida, como explica Alicia Briera: “Por un lado están los lactantes hasta el sexto mes de vida por la denominada ‘muerte blanca’; y, en el otro, los adultos, por enfermedades cardiovasculares, principalmente arteriosclerótica, asociadas a la edad, cargas genéticas y/o un estilo de vida ‘desordenado’ (mala alimentación, poco ejercicio, tabaco, etc.).

Como primera medida preventiva debe aconsejarse al paciente llevar una vida saludable: no fumar, controlar el tipo de alimentación, el peso y hacer ejercicio físico, según indica esta doctora. También resulta fundamental hacer un chequeo cardiológico antes de iniciar la práctica de una actividad física y repetirlo en el plazo que su médico lo indique. “De este modo se pueden detectar y prevenir alteraciones que pueden desencadenar un episodio de muerte súbita”.

Detención brusca del latido

Por su parte, Roberto Martínez Riazuelo define la muerte súbita como “la detención brusca del latido cardiaco sin recuperación espontánea”. Puede afectar a personas de cualquier edad, desde lactantes a ancianos, si bien es más frecuente en personas con alteraciones cardiacas previas (80-90 por ciento de los casos) y, en ocasiones, es de causa desconocida (10-20 por ciento).

La alteración más frecuente del corazón que subyace en una muerte súbita es la cardiopatía isquemia (angina de pecho e infarto de miocardio). La prevención está basada en el control de los factores de riesgo cardiovascular: diabetes, hipertensión, tabaquismo, obesidad e hipercolesterolemia, señala Martínez Riazuelo.

Miocardiopatías

Asimismo, Ana Isabel Cruzado Rodrigo comenta que la muerte súbita puede afectar a pacientes con enfermedades cardiacas previas no conocidas como las miocardiopatias (siendo la más frecuente la miocardiopatia hipertrofica), y alteraciones de la actividad electrica del corazón, como en el síndrome de QT largo o el síndrome de Brugada.

En cuanto a la prevención, aconseja medidas higiénico-dietéticas, como no fumar, hacer ejercicio físico, controlar el tipo de alimentación, vigilar el peso, etc. Y, además, se puede realizar un examen cardiológico con ECG, ecocardiograma y ergometría.

En la misma línea, Josep Ubach Serna señala que la muerte súbita es el fallecimiento acaecido de manera aguda, rápida, sin síntomas previos habitualmente. Puede pasar a cualquier edad, incluso en la infancia. La forma de prevenir la muerte súbita es haciendo revisiones y pruebas como ECG para descartar patología cardiaca, así como ergometría en pacientes de riesgo.

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