• Martes, 21 de noviembre de 2017

La neuromodulación: el futuro en el tratamiento del dolor lumbar

José Antonio López, especialista en Neurología y Mª Ángeles Canós, jefa de la Unidad de Referencia de Tratamiento del Dolor del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia

Bajo el título de “Dolor de Espalda y Estimulación eléctrica”, tuvo lugar a principios del mes de noviembre en Madrid la VII Jornada del Grupo de Trabajo de Neuromodulación de la Sociedad Española del Dolor (SED). Preguntamos al doctor José Antonio López, especialista en Neurología y clínica del dolor del Hospital Universitario Puerta del Mar en Cádiz y responsable del Grupo de Trabajo de la Sociedad Española del Dolor y Neuromodulación (GTSEDN).

¿Cuál es la función del GTSEDN?

El grupo de trabajo de neuromodulación es un grupo de la Sociedad Española del Dolor (SED). Nuestro grupo de trabajo se fundó hace ya nueve años y esta es la séptima reunión científica de otoño, tenemos dos actividades anuales. Una actividad coincide en primavera con el congreso de SED, que este año que viene será en Palma de Mallorca y la otra actividad es en otoño. Precisamente en esta reunión de neuromodulación abordamos una forma de dolor que es muy frecuente e importante, el dolor de espalda. En neuromodulación tratamos las formas de dolor crónico con unos dispositivos que modulan la percepción que llega al cerebro del dolor. Estos dispositivos están divididos en dos grupos, uno es la estimulación y otro es la infusión.

¿En qué momento nos encontramos dentro del mecanismo de neuroestimulación o neuromodulación?

Hasta ahora, uno de los dogmas que había sobre el tratamiento del dolor de espalda era que la estimulación eléctrica no era útil como tratamiento, por lo que había que recurrir a la infusión de medicamentos a través de unos dispositivos electrónicos que se llaman bombas, que ponen la cantidad de medicamento que nosotros le decimos en el lugar que nosotros queremos. En los últimos años han aparecido formas diferentes de estimulación de la médula espinal, que variando la frecuencia y la intensidad de la corriente se consigue tratar el dolor de espalda de estos pacientes. La diferencia es que las bombas hacen a los pacientes muy dependientes de las unidades del dolor, ya que la bomba no se puede quedar vacía, entrando el paciente en deprivación aguda, algo muy negativo. Mientras que la estimulación le da muchísima libertad al paciente para poder hacer una vida normal. En la actualidad, son muy grandes los resultados que se están obteniendo con la neuromodulación.

 

Igualmente, preguntamos a una de las ponentes de la jornada, la Dra. Mª Ángeles Canós, jefa de la Unidad de Referencia de Tratamiento del Dolor del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y vocal de la Junta Directiva de la SED.

¿En qué consiste la neuroestimulación en el tratamiento del dolor crónico?

Es un tratamiento reversible, invasivo pero no ablativo, es decir, cuando se implantan los electrodos encima de la columna, luego se puede retirar sin recibir ningún daño el enfermo. Esta estimulación eléctrica lo que hace es modular las vías del dolor para precisamente poder controlar este dolor.

¿Son tantas las aplicaciones de la estimulación medular?

Ha habido una explosión tecnológica en avances, tanto en la técnica como en la terapéutica. Sí que es cierto que últimamente los dispositivos pueden estimular en muchas más de las indicaciones que antes había. Pero, personalmente, creo que necesitamos realizar más trabajos científicos, ya que ahora mismo son pocos los estudios sobre el tema. Sin embargo, y sí hay publicaciones al respecto, se ha demostrado que el 80% de los pacientes se retiran de los opioides para utilizar la neuroestimulación, con lo cual están teniendo un doble auge por el apoyo tecnológico y además por los problemas que llevan los opioides.

El éxito de las técnicas está en la selección de los pacientes. No todos los pacientes son candidatos a la neuroestimulación, ahora bien, si se selecciona bien al paciente y se hace bien la indicación y se tiene la experiencia propicia, el éxito está asegurado. Actualmente, la mayor evidencia la tenemos en la aplicación de la neuromodulación en dolor lumbar o radicular tras cirugía de espalda, en síndrome doloroso complejo, en dolores isquémicos de miembros inferiores y algunos dolores viscerales. Estamos en un momento muy bueno para la neuroestimulación y si sabemos enfocarlo bien, es el futuro del tratamiento del dolor lumbar tanto quirúrgico como no.

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