• Lunes, 11 de diciembre de 2017

“La OMC quiere que la formación se desligue totalmente de la promoción, que sí debe tributarse”

Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC)

El presidente de la OMC Serafín Romero

Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial, ha hecho balance para EL MÉDICO de sus seis primeros meses al frente de esta entidad, y ha destacado los avances que se han logrado en temas como evitar las agresiones a los médicos o la tributación de las actividades formativas. El máximo dirigente de los colegiados médicos también ha incidido en la vertiente social que está fomentado en su mandato, especialmente durante este año tan especial en el que la Fundación para la Protección Social de la OMC cumple un siglo.

En primer lugar, ¿cómo valora el sistema sanitario español y el papel que desarrollan los médicos?

De forma global, diría que seguimos estando en una situación parecida al final del curso, con una serie de problemas, pero con unos horizontes diferentes, o eso esperamos. En cuanto a los profesionales, se avecina una gran OPE extraordinaria que ha sido parte de las reivindicaciones que hemos demandado desde nuestra organización. La inestabilidad laboral es uno de los grandes problemas que tenemos, como corroboran los estudios del Observatorio de la Situación Laboral de los Médicos. Esta circunstancia no solo repercute en el plano del profesional médico, sino que perjudica la continuidad asistencial que se establece entre el médico y el paciente, y que es la esencia del ejercicio profesional. Por tanto, hemos comenzado un curso en el que esa gran OPE será uno de los grandes temas de discusión y debate con la intención de que se haga de la mejor forma, de la manera más rápida y con el máximo consenso posible, porque ni profesionales ni ciudadanos pueden seguir esperando. El entorno del escenario político influye mucho sobre la situación sanitaria, con lo cual seguimos percibiendo una parálisis de algunos temas que para nosotros están muy desarrollados y que solo nos queda su aprobación política en el Congreso de los Diputados. Algunos decretos están esperando esa decisión final, lo que provoca que ciertas acciones esenciales para nuestra Sanidad estén paralizadas. Además, todavía estamos esperando ese gran pacto de todas las fuerzas para garantizar un modelo y un sistema como el que tenemos, y con el que tan contentos estamos.

En su toma de posesión comentó que quería mantener la continuidad durante su mandato, pero también habló de muchos proyectos nuevos. ¿Cómo valora estos primeros meses al frente de la OMC?

Desde marzo no se han podido materializar muchas de las ideas que forman parte de la hoja de ruta que me gustaría seguir como presidente en esta organización. En estos primeros meses hemos priorizado nuestro compromiso con los ámbitos social, político y económico. Así, esta Organización Médica Colegial está mucho más involucrada en los debates y en los foros políticos y sociales. Durante estos meses hemos mantenido encuentros con presidentes de comunidades autónomas y con consejeros de salud para seguir incidiendo en los grandes temas que nos preocupan y que siguen pendientes, como son el sistema sanitario, la situación de los facultativos y su desarrollo profesional, la troncalidad, la gestión clínica o el registro de profesionales. Y todo ello pensando que nuestro compromiso principal es con los pacientes y con la sociedad.

¿Cuáles son las acciones más destacadas de estos meses?

Muchos de los propósitos de nuestro programa dependen de aunar voluntades, por eso estamos trabajando día a día, aunque a veces no sale en la foto. En este tiempo ya se han producido avances en un tema que supone una lacra para nosotros, que son las agresiones. Hemos conseguido una decisión política trascendente del Ministerio de Interior para crear la figura de coordinador en el ámbito nacional, pero que tendrá reflejo en el entorno autonómico. Esta persona será el enlace entre las fuerzas de seguridad del Estado y los sanitarios. El objetivo es ayudar a desarrollar y cumplir el Plan Integral contra las Agresiones.

¿La celebración de la OPE extraordinaria es la mejor forma de reducir la inestabilidad laboral?

Respecto a la OPE, intentamos que cambie el sistema de contratación, ha llegado la hora de apostar por los profesionales. Tenemos que seguir trabajando, y uno de nuestros objetivos era la OPE. Esta gran oferta pública de empleo coincide con lo que parece el final de la crisis. Mi comunidad autónoma (Andalucía) ya estaba ofertando plazas antes de esta gran OPE. Otro tema es debatir cuánto tardan en convocarlas y cómo se desarrollan. Ya había un movimiento de las comunidades, porque la OPE es la mejor forma de luchar contra la tasa de reposición que tanto daño ha hecho, ya que ha creado un gran número de plazas no existentes, y había que consolidarlas. Cuando no había interinos, sino eventuales, esa plaza acababa desapareciendo sin darnos cuenta. El hecho de crear ese espacio consolida la plaza y permite afianzar la plantilla, así como ofrecer una asistencia sanitaria de mayor calidad. Desde la OMC pedimos que esta OPE, que ya se va a realizar, no se utilice con un interés político. Ningún provecho de partido debe paralizar esta gran OPE de todos. No se trata solo de un interés nuestro, sino que los ciudadanos tampoco pueden esperar más tiempo. Sobre todo, los profesionales se encuentran en una situación compleja que volvemos a revivir. Hemos vivido grandes tensiones en todas las comunidades por falta de políticas concretas que se pueden solucionar con la OPE, pero también con los recursos humanos. Estamos viendo los graves problemas que tienen las CCAA para encontrar profesionales ahora que empiezan a tener dinero o decisión. Tenemos que hacer algo más que la oferta pública de empleo, pero la OPE es imprescindible. Nada puede paralizarla ni hacer que se retrase. Si una autonomía quiere ir por libre, puede ser que se impugne a nivel nacional, lo que supone dos años más de retraso. Vamos a alzar la voz, vamos a pedir al Ministerio de Sanidad que asuma su autoridad, y vamos a ir de la mano. Se trata de un interés de todos, especialmente de los profesionales.

A nivel interno de la OMC, ¿qué medidas ha adoptado?

Hemos abordado algunas medidas de estructura interna que conllevaban el análisis de nuestra propia organización. Estamos preparando los cimientos para aprobar unos nuevos estatutos que se adapten a la realidad del mapa español, que sean consensuados por todos y nos permitan que la OMC no se debilite. Asimismo, está en debate la renovación del Código de Deontología. Y en el ámbito profesional para nosotros es muy importante establecer un clima de normalidad con el resto de las profesiones y entidades sanitarias para establecer un gran diálogo de trabajo común no contaminado. Se trata de trabajar juntos en todo lo que nos compete, y delimitar dónde están las líneas competenciales desde el prisma de todas las organizaciones. Desde marzo hasta ahora también he mantenido diversas reuniones muy interesantes para tratar el tema de la financiación de la formación. Mi objetivo no era hablar con Hacienda de la no fiscalización, sino que mi principal intención era conseguir que no se disminuyera lo que destinamos a Sanidad.

La OMC es una parte muy importante del Foro de la Profesión Médica, ¿cómo valora esta entidad? ¿Cuáles son sus principales aportaciones? ¿En qué está trabajando? ¿Y qué acciones hay previstas a corto y medio plazo?

El Foro ha conseguido que la profesión médica tenga una sola voz ante temas profesionales, que es la finalidad recogida en el Boletín Oficial del Estado. El Foro de las Profesiones Sanitarias tiene un foro específico, que es el de la profesión médica, que es aquel que se sienta con el Ministerio como órgano asesor o de debate de los temas profesionales para las grandes políticas.  A través del Foro de la Profesión Médica se ha llegado a un acuerdo con el Ministerio en el ámbito profesional, lo que conlleva definir la formación de nuestros médicos, es decir, la troncalidad. El acuerdo incluye la forma de articular la mejor participación con responsabilidad de los profesionales en el ámbito de la gestión clínica, y no en la gestión de recortes o de ahorro. La gestión clínica es una forma de participación de los profesionales, especialmente de los médicos, en la responsabilidad de los recursos finitos para garantizar la máxima excelencia profesional, con el paciente en el centro de nuestras intervenciones. Esto también se ha quedado parado, porque el debate se ha construido mal, se ha hecho sobre los recortes y los ahorros. Respecto al Registro de Profesionales, no podemos tener políticas de recursos humanos sin saber qué necesidades va a tener el sistema o si estas necesidades las estamos calculando por problemas económicos.  Además, el Foro de la Profesión Médica tiene un nuevo reto que nos ilusiona, y se trata de solicitar a la Unesco que la relación médico-paciente sea considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Queremos preservar esa intimidad, ese entorno de confianza que no debe ser gobernado por terceros. Son compromisos que debe adquirir el Estado para que, por ejemplo, el tiempo por consulta sea el adecuado, que las plantillas sean las necesarias o para garantizar la capacidad de gestión del profesional. El Foro de la Profesión Médica también trabaja para conseguir un reconocimiento profesional. Ya es hora de pedir que tengan más sueldos los médicos, no nos vamos a arrugar.

¿Cómo valora el fallo judicial contra la troncalidad?

La troncalidad se paró jurídicamente porque le faltaba memoria económica, no la ha frenado ninguna sociedad científica. El camino de la troncalidad no ha sido fácil, y con su paralización también se han suspendido las áreas de capacitación específica que afectan a alguna especialidad en concreto. Si se paraliza la troncalidad, se detienen los diplomas de acreditación, que eran una salida para un espacio asistencial como son los cuidados paliativos. La paralización por falta de memoria económica puede resultar trágico después de todo lo que se ha trabajado y el gran esfuerzo que se ha realizado. En el Consejo Interterritorial tanto el Gobierno como las CCAA han acordado avanzar en esta senda. La idea es desligar la vía de la troncalidad de las áreas de capacitación específica y los diplomas de acreditación.

En cuanto a Atención Primaria, ¿qué necesita el primer nivel asistencial? ¿Ve voluntad política para mejorar la situación de AP?

Es una de nuestras líneas de trabajo prioritarias, y la OMC pertenece al Foro de Médicos de Atención Primaria. Hace falta una gran decisión política, pero ni está ni se le espera porque no está entre las prioridades de las Administraciones. Resulta trágico porque estamos provocando que no funcione el sistema. Nuestro modelo sanitario no puede funcionar sin la Atención Primaria, porque se están realizando más diagnósticos, más tratamientos y posiblemente más derivaciones que podrían asumirse desde ese ámbito. La OMC, a través de sus vocalías nacionales, ha puesto en marcha Atención Primaria 25, un foro de debate para mantener la AP como uno de los ejes principales de la Permanente. La Atención Primaria no puede esperar, está sangrando en todas las CCAA. Vamos a tener problemas para cubrir determinadas plazas.

En el ámbito hospitalario está abierto el debate de la financiación de los nuevos tratamientos y la inequidad en el acceso. ¿Qué papel puede jugar la OMC?

Estos debates se están produciendo en el ámbito de la Unión Europea a iniciativa de la propia Organización Médica Colegial. Nosotros hemos denunciado, sobre todo en el caso de la hepatitis C, que no se puede anteponer el supuesto valor a la capacidad que tenga un Gobierno para pagar un medicamento.  El coste inicial de un medicamento era 25.000 euros, cuando su valor real era inferior a 300. El precio del fármaco variaba en cada Estado, y con mucha falta de transparencia. La innovación es necesaria. Como médicos no podemos permitir que un paciente no acceda a un medicamento que necesita. Estamos en contra de la industria farmacéutica especulativa, no la investigadora. El laboratorio investigador del medicamento no es el actual propietario, sino que la molécula fue comprada por otra compañía. Debemos regular ese acceso con normas y leyes, y tenemos que regular el mercado de patentes. Los laboratorios tienen que ganar, tener un retorno de su inversión, eso nadie lo duda. La OMC tiene que anteponer el interés del paciente, y vamos a denunciar que no se pongan las medidas necesarias para el acceso a los medicamentos, especialmente a los innovadores de verdad. Ya existen leyes en Europa sobre las patentes. A nivel estatal, estamos pidiendo una Agencia Nacional de Evaluación de Tecnología y Medicamentos que sea independiente de los entornos de interés, porque no toda la innovación aporta valor, pero sí conlleva un incremento del coste. Tenemos que conseguir que ese precio final de un medicamento innovador no ponga en jaque toda la asistencia sanitaria. Tenemos que garantizar un acceso al medicamento que sea sostenible, con una financiación suficiente. No tenemos ninguna guerra con Farmaindustria, simplemente nos centramos en el paciente y en la mejor evidencia. Si disponemos de un medicamento, vamos a pedir que se use. Hay diversas fórmulas, como el pago de resultados. También se podría hacer una compra de medicamentos a nivel europeo para todos los países de la UE. Es algo que también reivindicamos con las comunidades autónomas. Nuestra obligación es conseguir los fármacos eficientes al mejor precio. Como médicos debemos velar para que el paciente reciba el tratamiento que necesita con el menor coste.

¿Cómo es su relación con la ministra Dolors Montserrat? ¿Qué le pide y qué espera del actual Ministerio de Sanidad?

La relación de la Organización Médica Colegial con la ministra es fluida y cercana. Esto debería ser lo normal, pero no siempre ha sido así. Estamos especialmente satisfechos por ello. Cada ministro acaba impregnando su actitud y su forma de ser. Dolors Montserrat es muy proactiva y facilita que la relación sea positiva. El problema es la continuidad en el cargo, sobre todo para alguien que viene de fuera del sector sanitario, que es complejísimo. A lo largo de la democracia hemos tenido más de 20 ministros de Sanidad, y cuando llevan un tiempo en el cargo le cambian.

¿Y cómo es su vínculo con otros agentes del sistema sanitario, como el Consejo de Farmacia o de Enfermería?

Nuestra organización es especialmente participada y democrática, por lo que no depende de que el presidente sea más o menos simpático. Como presidente no puedo tomar una decisión a modo personal, pero sí puedo plantear escenarios más fáciles para hablar de un tema. Las diferentes profesiones debemos buscar lo que nos une, discutir los límites competenciales y dar soluciones. Si nosotros mismos no conseguimos llegar a un acuerdo, puede ocurrir que alguien de fuera venga a poner soluciones, y eso puede ser nefasto. Tenemos muchos temas en común. La OPE extraordinaria o el desarrollo profesional nos unen a todos.

La recertificación profesional es otro tema que le preocupa, ¿en qué medida se está involucrando la OMC?

La profesión médica ha trabajado para conseguir el Decreto de Desarrollo Profesional, que todavía está pendiente de aprobación por una decisión política. La renovación de la credencial para ejercer y actualizar las competencias profesionales son acciones que deben estar en manos de los profesionales. Como estamos en un entorno coparticipado, Europa nos pide que haya movilidad de trabajadores basada en una ley de cualificaciones profesionales. Alguien tiene que poner ese sello, certificar que un trabajador reúne las condiciones de desarrollo profesional necesarias para ser reconocido en el entorno. El equipo actual del Ministerio de Sanidad ha elaborado con las CCAA un decreto de desarrollo profesional continuo, o recertificación que será concedida esencialmente por las sociedades científicas. La actitud es la validación periódica de la colegiación, mientras que la aptitud es la recertificación. La suma de ambas es el desarrollo profesional continuo, y el Gobierno o las CCAA le pondrán el sello. En España hemos puesto en marcha nuestro proceso de renovación de credencial como obligación con la sociedad de que quien le atiende es médico, es especialista, está sano y no tiene abierto ningún expediente. Se trata de renovar la credencial, no las competencias. Al final será un proceso obligatorio si un médico quiere ser reconocido. Está en nuestro ADN mantenernos actualizados, y tenemos que organizarlo en un entorno en el que todos participemos.

En el ámbito de la formación, finalmente la formación recibida de la industria farmacéutica no será considerada honorarios a nivel fiscal, ¿cómo valora este cambio de decisión de Hacienda?

Desde la OMC queremos preservar el entorno de la formación médica continuada fuera de los conflictos de interés. Creo que en este tema ha habido una dejación por parte de los responsables que deben facilitar esta formación. Además, y en base a estas circunstancias, ha habido cierto acomodamiento del propio médico, ya que la formación médica en España se hace de una forma determinada. A raíz de una decisión de Farmaindustria para hacer transparente ese apoyo que da a los profesionales, ha hecho que el Ministerio de Hacienda cumpla la ley. No estamos hablando de tributar la ayuda que da el laboratorio o una compañía farmacéutica a una investigación concreta o a una charla. Esto ya se tributaba. Estamos hablando de la formación del médico de a pie que acude a un congreso, y cuya inscripción se hace a través de un laboratorio. Hasta ahora esta actividad no se estaba declarando de forma individual. Hacienda no pretendía cargarse la formación médica, pero ante el revuelo causado tuvo que hacer una modificación para especificar que ese tipo de formación no tenga que tributar. En principio no ha sido Hacienda la que ha cambiado de criterio, sino Farmaindustria en al búsqueda de la transparencia. El Ministerio ha buscado una salida para que la ley no afecte al médico. Nosotros no estamos conformes con esto nada más. Desde nuestra organización queremos que la formación se desligue totalmente de la promoción, que sí debe tributarse. No queremos que los términos se confundan. Nos hemos puesto en medio para intentar aclarar la situación y apagar el fuego. Hemos pedido una encomienda al Ministerio de Hacienda, y también tenemos un grupo de trabajo de compañeros con trayectorias destacadas en diferentes temas para redefinir lo que para nosotros debe ser formación, cómo se debe acceder, qué mecanismos tiene que haber para facilitar al recaudador las diferencias entre formación y promoción. Demonizar la formación del médico a través de tributos me parece una barbaridad. Otra fórmula sería que el gasto que un médico destina a formarse estuviera exento. En este entorno la OMC quiere dar un paso más, todavía no ha terminado el debate.

¿Cuáles serán los siguientes pasos que dará la Organización Médica Colegial? ¿A qué debate se refiere y quién debe participar?

La industria y las sociedades científicas también deben participar en este debate de la formación. La promoción puede realizarse durante un congreso, pero tiene que llevar su sello correspondiente. Muchas sociedades científicas ya distinguen perfectamente qué es formación y qué es promoción, entre otras cosas porque la formación que se da en esos espacios tiene acreditación y está fuera de ese entorno. Ya se han producido importantes avances. Incluso Farmaindustria, a través de su Código Deontológico, está delimitando y poniendo coto. Nosotros queremos acotar más para que no haya ninguna duda. Nuestra intención es crear un espacio para que el médico pueda desarrollar la profesión médica sin ser gravada, y que las sociedades científicas tengan su entorno organizado. Además, queremos que Farmaindustria también contemple las delimitaciones.

¿Considera que la profesión debe actualizar su código deontológico?

Lo que contempla el código en relación con la industria farmacéutica o tecnológica está muy bien descrito y delimitado. Otra cosa es conceptualizar qué es la formación. Nosotros intentaremos sacar un documento de la profesión para que sirva al legislador para tomar decisiones.

Un siglo de solidaridad con el médico necesitado

Serafín Romero también es el presidente de la Fundación para la Protección Social de la OMC, que se constituyó como Patronato en 1917. Cien años después sigue atendiendo y dando respuesta de forma integral a los miembros de la profesión médica y sus familias con necesidades especiales de protección social. “Estamos en un año especial, es muy interesante pararnos, escuchar y hacer evaluación de dónde venimos. Es motivo de orgullo que una profesión como la nuestra tenga este entorno de solidaridad y ayuda al compañero, sobre todo cuando lleva cien años funcionando sin una mancha ni más recursos que una parte de nuestro presupuesto”, dice el presidente.

Romero reconoce que después de un siglo de vida, “tal vez haya algunos aspectos que se deberían renovar, porque ha cambiado el entorno organizativo del Consejo General y ha variado el entorno social”. “Otro de nuestros grandes proyectos es modificar los estatutos, y ya estamos en fase de revisión para ver cómo será la protección social de la profesión médica durante los próximos cien años. A nosotros nos va a tocar poner los primeros cimientos para que los que vengan puedan seguir manteniendo la fundación con la idea común de todos, que es que ningún médico necesitado tenga problemas en situaciones muy concretas, independientemente de que tenemos que velar para que haya un estado de bienestar para todos. Tenemos que saber también cómo se va a gestionar o cómo se buscan los recursos”.

Actualmente la fundación ofrece ayuda al médico enfermo y también colabora en la conciliación de la vida familiar y laboral, por ejemplo, en el caso de enfermedad de larga duración de un hijo. Cuando los dos padres son médicos y uno de ellos tiene que dejar de trabajar, la Fundación intenta ayudarles y hacerles la vida más fácil. “Intentamos cubrir aquellas necesidades que no cubre nuestro estado del bienestar. La Fundación es una de nuestras joyas, y define bien cómo somos los médicos, somos especiales. En la celebración del centenario me han emocionado mucho los testimonios de personas beneficiadas, resulta impresionante”, resalta Serafín Romero.

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