• Jueves, 13 de diciembre de 2018
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La OMS alerta de que pagar por la atención médica empuja a la población europea a la pobreza

La OMS insta a los países a tomar medidas para mantener estos pagos por debajo del 15 por ciento del gasto total

Tener que pagar por los medicamentos y la atención sanitaria está empujando a la población europea a la pobreza, incluso en los países de altos ingresos, según estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que analiza la situación de los países miembros en la Región Europea de la OMS.

Los pagos por prestaciones sanitarias son “inaccesibles para muchas personas y causan dificultades financieras en toda incluso en los países de altos ingresos”, advierte la organización internacional, que recuerda en su informe que, según estimaciones preparadas con datos de 25 países, hasta el 8 por ciento de los hogares no pueden pagar las necesidades básicas (alimentos, alquiler, facturas de servicios públicos) después de pagar de su bolsillo por la atención médica.

El estudio encuentra que las dificultades financieras, la incidencia de gastos de salud empobrecedores o catastróficos, aumentan a medida que aumenta la parte de bolsillo del gasto total en salud. “Invertir en sistemas de salud es un requisito previo para reducir los pagos de bolsillo, pero mejorar la política de cobertura es igualmente importante”, señala entre sus conclusiones.

Asimismo, se observa que los países de la Región tienen una gran cantidad de buenas prácticas, pero muchos Estados pueden hacer más para evitar que las personas tengan que elegir entre atención médica y otras necesidades básicas. “Los países pueden reducir las dificultades financieras a través de un rediseño cuidadoso de los cargos a los usuarios para minimizar los copagos y garantizar una protección adicional para las personas pobres y los usuarios habituales de la atención médica”, aconsejan.

Muchos países de ingresos medianos y altos de la Región aún dependen en gran medida de que individuos y familias paguen de su bolsillo una gran parte de los costes de salud. En 2014, los pagos de bolsillo representaron el 26 por ciento del gasto total en salud en promedio, con una variación sustancial (5-72 por ciento) en toda la Región.

La nueva evidencia de la OMS muestra que este gasto tiene mayor impacto en los que menos pueden pagar: los hogares más pobres, las personas con enfermedades crónicas y las personas mayores. El estudio también concluye que las dificultades financieras a menudo están relacionadas con el hecho de tener que pagar por los medicamentos, especialmente entre los más pobres.

Esta situación va en contra de la Carta de Tallin, que fue adoptada por 53 Estados Miembros de la Región en 2008, y que declara que “es inaceptable que las personas se vuelvan pobres como resultado de una mala salud”, afirman en un comunicado, donde manifiestan su intención de abordar este tema dentro de la reunión de alto nivel de la OMS ‘Sistemas de salud para la prosperidad y la solidaridad, sin dejar a nadie atrás’, que se celebrará en Tallin (Estonia), y donde se pretende alentar a los países a tomar medidas urgentes contra esta situación.

“Los sistemas de salud han tenido un recorrido difícil desde que se firmó la Carta de Tallin. Diez años después, el clima económico es incierto, las brechas entre ricos y pobres continúan creciendo y el gasto público en salud no ha seguido el ritmo de las necesidades de las personas” afirma el doctor Zsuzsanna Jakab.

“El informe observa que las familias tienen que pagar por el cuidado de la salud de su bolsillo. Para muchos es inaccesible”, añade el experto de la OMS, quien insta a los países a tomar medidas para mantener estos pagos por debajo del 15 por ciento del gasto total.

El decenio transcurrido desde la firma de la Carta de Tallin en 2008 comenzó con una crisis financiera y económica que ha amenazado el progreso hacia la cobertura universal de salud y ha puesto en peligro la inversión en salud en muchos Estados Miembros de la Región. Cuando se celebró la reunión de Tallin en 2008, la Unión Europea estaba perdiendo el número de personas cuyas necesidades de servicios de salud no se estaban cumpliendo. La crisis revirtió este progreso. Entre 2008 y 2014, las necesidades no satisfechas aumentaron en muchos Estados miembros, con los mayores aumentos entre los más pobres.

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