• Jueves, 22 de Agosto de 2019
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La población inmigrante con diabetes se suele implicar menos en su control

inmigrante

El porcentaje de diabéticos entre la población inmigrante depende mucho de la zona geográfica, siendo menor el número de inmigrantes en el entorno rural y mayor en la ciudad donde el porcentaje se puede aproximar al 20% en función del área sanitaria. Con la procedencia ocurre lo mismo, varía en función de las zonas.

La proporción de hombres y mujeres diabéticos que acuden a la consulta es aproximadamente la misma, siendo en su mayoría pacientes jóvenes entre los 40 y 50 años. Algunos especialistas destacan que en sus consultas acuden más mujeres diabéticas que hombres, muchas veces se les diagnostica tarde y suelen presentar alguna complicación. La edad promedio se sitúa entre los 55 y 65 años y suele ser tarde para un tratamiento eficaz.

Hay que tener en cuenta que la diabetes es uno de los factores desencadenantes de la hipertensión, más del 50% de los diabéticos padecen hipertensión. En diabetes tipo 1 la hipertensión suele diagnosticarse después del comienzo de la enfermedad, cuando empieza a deteriorarse la función renal y en la tipo 2 el diagnóstico de hipertensión se suele dar a la vez o antes de la diabetes.

Factores de riesgo asociados

La población inmigrante, en general, presenta más HTA y dislipemia que la comunidad autóctona, y hay que discernir entre la comunidad latinoamericana que suele presentar obesidad y mayor índice de masa corporal mientras que esto no se cumple en la comunidad de raza negra.

Las cifras elevadas de presión arterial empeoran y aceleran el daño que la diabetes ejerce sobre las arterias, aparece con mayor frecuencia infartos de miocardio, insuficiencia renal o accidentes cerebro vasculares.

Los tratamientos dirigidos a reducir el colesterol, en especial las estatinas, tienen un efecto sobre las tasas de eventos cardiovasculares en los pacientes con diabetes. La hipertrigliceridemia en ayunas y la posprandial se asocia con eventos cardiovasculares y muerte. Así se considera, según guías, alto riesgo cardiovascular y se tiene que llegar a parámetros de LDL por debajo de 70.

Pacientes obesos

En el caso de personas obesas, el riesgo de padecer diabetes es tres veces mayor si se compara con el de las personas que no tienen esta enfermedad. Se produce un aumento de la glucemia en personas obesas y fallo del páncreas por hiperactividad. La obesidad unida a la diabetes puede originar complicaciones peligrosas como riesgos cardiovasculares, amputaciones por problemas circulatorios, ceguera.

Para el control de la diabetes es clave el cambio de estilo de vida; se ha demostrado que el cambio de alimentación a una más saludable y el ejercicio físico hace disminuir el perímetro abdominal, se consigue una bajada de la hipertensión y una mejora del control de la glucemia. Los diabéticos tipo 1 procedentes de otros países suelen llevar un buen control de su enfermedad, pero los de tipo 2 no, debido a la falta de información sobre su enfermedad y el complicado cambio de forma de vida.

Menos cumplidores

Se trata de un colectivo de pacientes menos cumplidores, no acuden con frecuencia a la consulta ni acostumbran a hacer controles ni revisiones periódicas. Lo mismo sucede con el tratamiento, probablemente porque no tienen tanta conciencia de la implicación de este tipo de enfermedades crónicas o porque son escépticos con las medicinas y la curación de las enfermedades crónicas.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria César Vidal González, José Manuel Argüero Briones, María Asunción Galán Díaz, del Centro de Salud de Piedras Blancas, y el internista Marcos Álvarez López, del Hospital de Jarrio, Navia, y Pablo Tallón Povedano, María Ángeles Miranda Sánchez, Lorenzo Escabias Andreu y David Molina Fernández, de Jaén.