• Jueves, 22 de Agosto de 2019
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La psoriasis grave incrementa cerca de un 50% el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular

Dermatólogos, cardiólogos, digestivos y nefrólogos realizan una revisión específica sobre la relación de ambas patologías
Con motivo del día Mundial del Corazón, el 29 de septiembre, la compañía Abbvie ha publicado nuevos datos de una revisión específica realizada por un equipo multidisciplinar español integrado por dermatólogos, cardiólogos, digestivos y nefrólogos en la que se determina que los pacientes con psoriasis grave tienen mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, así como una mayor mortalidad derivada de la misma. Aunque las diferencias oscilan entre estudios, este aumento se sitúa alrededor del 50%.

La ECV y el síndrome metabólico (SM) están fuertemente relacionados con la psoriasis severa, en particular, las posibilidades de padecer diabetes y obesidad son significativamente mayores en pacientes con psoriasis severa, en comparación con la población general.

Asociación entre la psoriasis y la ECV

Entre los factores de riesgo cardiovascular, los pacientes con psoriasis tienen una mayor prevalencia de diabetes, hipertensión, dislipemia metabólica, consumo de tabaco y obesidad. Estudios epidemiológicos recientes, apoyan una asociación independiente entre la psoriasis y el infarto de miocardio, la enfermedad de la arteria coronaria, el ictus, la diabetes, la disfunción endotelial y la arterioesclerosis.
“Existen estudios observacionales con gran número de pacientes que describen que la psoriasis es un factor de riesgo independiente para mortalidad cardiovascular multiplicando el riesgo por 1,5 veces”, ha comentado Clara Bonanad, especialista en Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia.

El estado inflamatorio crónico es, probablemente, la causa de la asociación entre la psoriasis y ECV, debido a que existen citoquinas proinflamatorias comunes en la fisiopatología de ambas.

“El mayor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares en los pacientes con psoriasis se debe a que la psoriasis no es una enfermedad solo limitada a la piel, sino una enfermedad inflamatoria sistémica. En este paciente, la pared de los vasos sanguíneos sufre también un proceso inflamatorio que conlleva al daño vascular y confiere así un mayor riesgo de padecer arterioesclerosis”, ha indicado Rafael Botella, jefe de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario y Politécnico la Fe de Valencia.

La revisión ‘Implicaciones clínicas, diagnósticas y terapéuticas de la psoriasis y enfermedad cardiovascular’ determina que los pacientes con psoriasis, sobre todo aquellos más jóvenes, con formas más graves y/o artritis psoriásica, tienen una mayor prevalencia de factores de riesgo y síndrome metabólico, así como un mayor riesgo de presentar eventos cardiovasculares mayores, como el infarto de miocardio, la enfermedad cerebrovascular, el ictus o la arteriopatía periférica.

Los dermatólogos se encuentran en una importante posición centinela desde donde detectar y responder a indicios tempranos de riesgos cardiovasculares y comorbilidades en sus pacientes. La asociación y las interacciones que establecen las relaciones entre psoriasis y ECV pueden tener implicaciones sobre las decisiones en el tratamiento. Estas deberían ser oportunas, apropiadas y personalizadas para cada paciente con el fin de optimizar el logro del mejor tratamiento para cada caso.

Información a los pacientes
En relación con la ECV, las recomendaciones actuales insisten en la importancia de informar a los pacientes con psoriasis moderada-grave sobre su mayor riesgo de presentar esta patología. En el manejo del paciente con psoriasis es fundamental realizar una evaluación del riesgo cardiovascular, así como destacar la necesidad de una futura colaboración multidisciplinar (cardiólogo, internista, endocrino, médico de atención primaria) y criterios de derivación para el mejor manejo de estos pacientes con elevado riesgo cardiovascular Esto contribuirá tanto a prevenir la morbimortalidad cardiovascular como a la elección del mejor tratamiento para cada paciente.

“Dado que la presencia de factores de riesgo cardiovascular es asintomática en la mayoría de los casos, es importante hacer un screening anual o bianual de los factores de riesgo cardiovascular clásicos. Es necesario un control exhaustivo de la presión arterial, los valores de colesterol en sangre, el sobrepeso, el abandono del hábito tabáquico, así como recomendar al paciente el hecho de evitar el sedentarismo e implementar medidas higiénico-dietéticas de forma activa”, ha explicado Bonanad. Dado que la psoriasis conlleva un riesgo de ECV probablemente relacionado con la inflamación sistémica, el tratamiento de la misma encaminado a disminuir dicho estado inflamatorio podría, teóricamente, disminuir el riesgo cardiovascular.