• Martes, 14 de Agosto de 2018
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La respuesta de relajación puede reducir la presión arterial al alterar la expresión de un conjunto de genes

La hipertensión se trata con terapia farmacológica, pero no todos los pacientes responden a la terapia con medicamentos

La hipertensión arterial es un importante factor de riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular que afecta a hasta 100 millones de estadounidenses y 1.000 millones de personas en todo el mundo. Décadas de investigación han demostrado que la respuesta de relajación –el opuesto fisiológico y psicológico de la conocida respuesta de lucha contra el estrés que se puede lograr a través de técnicas de relajación como el yoga o la mediación– puede reducir la presión arterial en personas con hipertensión. Exactamente cómo actúan estas intervenciones en el cuerpo para disminuir la presión arterial sigue sin estar claro.

Un nuevo estudio dirigido por investigadores del Centro Médico Beth Israel Deaconess (BIDMC), el Hospital General de Massachusetts (MGH) y el Instituto Benson-Henry de Medicina del Cuerpo Mental en MGH, todos en Estados Unidos, identificaron genes asociados con la respuesta del cuerpo a técnicas de relajación y arrojan luz sobre los mecanismos moleculares por los que estas intervenciones pueden funcionar para disminuir la presión arterial, según informan en un artículo sobre el trabajo publicado en ‘Journal of Alternative and Complementary Medicine’.

“Tradicionalmente, la hipertensión se trata con terapia farmacológica, pero no todos los pacientes responden a la terapia con medicamentos y muchos experimentan efectos secundarios limitantes del tratamiento”, explica el autor principal, Randall Zusman, director de la División de Hipertensión en el ‘Corrigan Minehan Heart Center’ de MGH. “En estos pacientes, las estrategias alternativas son invaluables. En este estudio, encontramos que la respuesta de relajación puede ayudar a reducir con éxito la presión arterial en pacientes hipertensos que no toman medicamentos”, señala.

A ello, la científica Towia Libermann, directora del Centro de Genómica, Proteómica, Bioinformática y Biología de Sistemas de BIDMC, añade: “Hasta donde sabemos, éste es el primer estudio en probar una intervención mente-cuerpo para una población de adultos no medicados, cuidadosamente documentada, con hipertensión persistente, y el primero en identificar cambios en la expresión génica específicamente asociados con el impacto de una intervención mente-cuerpo sobre la hipertensión. Nuestros resultados proporcionan nuevos conocimientos sobre cómo la medicina integradora, especialmente el enfoque mente-cuerpo, influye en el control de la presión arterial a nivel molecular”.

Descrita por primera vez hace más de cuatro décadas por Herbert Benson, director emérito del ‘Benson Henry Institute’ y coautor del presente estudio, la respuesta de relajación se caracteriza por un conjunto de cambios medibles en el cuerpo, que incluyen disminución de la frecuencia respiratoria y frecuencia cardiaca, todo lo cual puede ser inducido por técnicas de mente y cuerpo, incluida la meditación y el yoga. La práctica de la respuesta de relajación a largo plazo se ha asociado con un mayor grosor de la corteza cerebral y cambios específicos en la expresión génica.

Diferencias en la expresión de casi 2.000 genes

En este estudio, Libermann, Zusman y sus colegas inscribieron a 58 personas con hipertensión esencial en etapa 1, que se define como tener una presión arterial sistólica (número máximo) entre 140-159 mm Hg y diastólica (número inferior) entre 90-104 mm Hg. Los participantes no tomaron medicamentos para controlar su presión arterial o los redujeron durante cinco semanas antes del estudio. Los participantes también completaron cuestionarios estandarizados sobre estrés, depresión y ansiedad.

Durante las siguientes ocho semanas, los participantes asistieron a ocho sesiones de entrenamiento semanales en las que fueron guiados a través de intervenciones mente-cuerpo diseñadas para provocar la respuesta de relajación, incluyendo respiración diafragmática, repetición de mantra y meditación de atención plena, ignorando pasivamente los pensamientos intrusivos. Los participantes también recibieron un CD de audio que les guio a través de la misma secuencia para usar en casa una vez al día.

Después de las ocho semanas de entrenamiento, los pacientes completaron los mismos cuestionarios de estrés, depresión y ansiedad y se les extrajo sangre para la prueba de expresión génica junto con la medición de la presión arterial. En general, 13 de los 24 participantes que completaron la intervención de ocho semanas experimentaron una disminución clínicamente relevante de la presión arterial, es decir, caídas específicas en las lecturas de presión arterial sistólica y diastólica que llevaron a los participantes por debajo de 140/90 mm Hg, la definición clínica de la etapa 1 de hipertensión.

Los pacientes que demostraron reducciones significativas en la presión arterial sistólica y diastólica, lo suficiente para que su presión arterial fuera inferior a la definición de hipertensión esencial en etapa I, se clasificaron como “respondedores”. Aquellos cuya presión sanguínea aún se encontraba dentro de la definición de etapa I de hipertensión y aquellos en los que no se observó reducción en ambos números se clasificaron como “no respondedores”.

Cuando Libermann y sus colegas realizaron análisis de expresión génica comparando muestras de sangre de los dos grupos, descubrieron que se habían producido cambios específicos en la expresión génica en los respondedores en el transcurso de la intervención de respuesta de relajación de ocho semanas que no se observaron en los que no respondieron.

Específicamente, entre los respondedores, la expresión de 1.771 genes difería entre los análisis de sangre iniciales y los realizados después de las ocho semanas de práctica de respuesta de relajación. Además, Libermann y sus colegas determinaron que la reducción de la presión sanguínea se correlacionaba con genes vinculados a vías reguladoras inmunológicas, metabolismo y metabolismo de la glucosa, desarrollo del sistema cardiovascular y ritmo circadiano.

“El análisis de red interactivo de la firma genética identificó varias moléculas, particularmente genes vinculados con el sistema inmunitario, como moléculas críticas para la reducción de la presión arterial”, dice el primer autor Manoj Bhasin, codirector del Centro de Genómica, Proteómica, Bioinformática y Biología de Sistemas en BIDMC.

“Nuestros resultados sugieren que la respuesta de relajación redujo la presión arterial, al menos en parte, al alterar la expresión de los genes en un conjunto selecto de vías biológicas –señala el coautor John Denninger, director de Investigación del Instituto Benson-Henry–. Es importante destacar que los cambios en la expresión génica asociados con esta caída en la presión arterial son consistentes con los cambios físicos en la presión arterial y marcadores inflamatorios que uno podría anticipar y esperar observar en pacientes tratados con éxito para la hipertensión”.

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