• Martes, 21 de noviembre de 2017

La RSC, factor importante de innovación y garantía de futuro de las organizaciones sanitarias

La responsabilidad social corporativa llega con grandes objetivos al campo de la gestión sanitaria. Prueba de ello es la puesta en marcha del Código Ético del Directivo de la Salud como Profesional, elaborado por SEDISA y su Fundación

RSC-médico

La aplicación de este Código es universal, “sin territorialidad, para la totalidad de actividades y proyectos llevados a cabo y tanto para las dos entidades desde un punto de vista institucional y global como para cada uno de los cargos de la Junta Directiva, responsables y miembros de los Comités de Trabajo, responsables de las agrupaciones territoriales y delegados territoriales de las comunidades autónomas”, explica Joaquín Estévez, presidente de SEDISA.

Y es que la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se ha posicionado como un tema de gran actualidad que responde al cambio que se está produciendo en la sociedad. Según Anna Rodríguez Cala, directora de Estrategia y Proyectos del Instituto Catalán de Oncología y de Estrategia y Responsabilidad Social Corporativa del Instituto Catalán de Salud (en la imagen), “es una forma de entender la gestión empresarial; las empresas empiezan a tener en cuenta el impacto social y ambiental de su organización y, para ello, consideran las necesidades y expectativas de sus grupos de interés o stakeholders (empleados, clientes, proveedores, autoridades, etc.)”.

Porque, para la experta, que es vocal de la junta directiva de SEDISA y responsable del Comité de Responsabilidad Social Corporativa y Código Ético, la RSC es una tendencia de la que se habla desde hace algún tiempo y de la que se ha visto que en los últimos años ha resurgido en el discurso de diferentes actores de la sociedad: académicos, empresarios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, etc.

Código ético

En este contexto, aparece en escena el Código Ético de los directivos de la salud, que se divide en tres bloques: el Mapa de principios éticos y valores personales del directivo de la salud, el Código Ético del Directivo de la Salud como profesional y el Código Ético de SEDISA y Fundación SEDISA. Dicho documento se fundamenta en cuatro pilares básicos: valor, juicio, integridad y dedicación, a los que hay que añadir los valores éticos y personales mínimos de cada profesional.

Anna Rodríguez Cala recuerda que en el escenario actual vemos diferentes iniciativas internacionales que muestran la adopción por parte de la empresa de esta nueva realidad. Así, está el Pacto Global, impulsado por Naciones Unidas, que es una iniciativa que promueve a las empresas a incorporar valores universales en términos de estándares de trabajo, regulaciones medioambientales y derechos humanos, o el Libro Verde de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), impulsado por la Comunidad Europea, que facilita a las empresas líneas de acción en términos éticos, medioambientales y sociales, y plantea que la RSE no es cumplir solo con las normas jurídicas, sino ir más allá de su cumplimiento, invertir en las personas, en tecnología y en medioambiente y realizar buenas prácticas para aumentar la competitividad de la empresa.

Valor estratégico

Si todos estos conceptos se trasladan al ámbito de la salud, se observa que la Responsabilidad Social Corporativa es un valor estratégico que  contribuye a buscar nuevas vías que garanticen la sostenibilidad del sistema sanitario. Para la responsable del Comité de Responsabilidad Social Corporativa y Código Ético de SEDISA, las  instituciones que tengan la RSC integrada en la gestión y hayan reforzado su política verán reforzada su reputación. La RSC ha demostrado ser un factor importante de innovación y garantía de futuro para las organizaciones sanitarias, porque su aplicación revierte en un mejor clima laboral, un mayor compromiso de los empleados, mayor sentido de pertenencia, mejor reputación hacia los grupos de interés. “Incorporar la RSC como un objetivo estratégico en el modelo de gestión significa buscar alianzas con la sociedad, sinergias de colaboración mediante convenios o alianzas con otras instituciones. La RSC lleva implícita una mejora de la calidad, una necesidad de añadir valor a todo lo que hacemos. No podemos limitarnos a incidir solamente en el ámbito económico, la solución debe ir por  una correcta utilización de los recursos y  ampliar nuestra mirada en aspectos sociales y medioambientales”.

Resultados de salud

En este sentido se manifiesta Modoaldo Garrido, vicepresidente primero de SEDISA, quien  destaca que “las decisiones que adopte el directivo de la salud deberán estar basadas en resultados de salud y eficiencia, en indicadores de evaluación y en criterios de objetividad e independencia. Asimismo, mantendrá actualizada su competencia profesional mediante la formación continuada individual, asistencia a foros y encuentros en los que se compartan e intercambien experiencias de éxito, análisis…”.

Así, a través del código ético, se promueve la calidad y buen ejercicio de la profesión como directivo y como institución, y muestra a instituciones, autoridades sanitarias, pacientes y sociedad en general, el compromiso ético de los directivos de la salud con la calidad y la eficiencia, a la vez que se transfiere el valor social que aporta la realización de una gestión sanitaria profesionalizada.

De esta forma, hay que tener claro que no es un código deontológico en la medida en la que no establece mínimos obligatorios exigibles por ley y sancionables, sino acuerdos de buena práctica y que tratan de promover valores esenciales, en tanto en cuanto mejoran y fundamentan la labor profesional de los directivos de la salud.

Buen ejercicio profesional

Por eso, el objetivo es  comprometerse  para promover la calidad y buen ejercicio de la profesión  como directivo y como  institución, así como poner de manifiesto a instituciones, autoridades sanitarias, pacientes y sociedad en general, el compromiso ético de los directivos de la salud con la calidad y la eficiencia, a la vez que se transfiere el valor social que aporta la realización de una gestión sanitaria profesionalizada.

En este sentido, Anna Rodríguez Cala recuerda que los destinatarios del documento son todos los profesionales miembros de SEDISA, con independencia del cargo, de si ejerce en la Sanidad pública o en la Sanidad privada, en el ámbito empresarial o de una institución o centro sanitario. Esta idea la refuerza Joaquín Esteve al manifestar que el ámbito de aplicación es universal, “sin territorialidad, para la totalidad de actividades y proyectos llevados a cabo y tanto para las dos entidades desde un punto de vista institucional y global como para cada uno de los cargos de la Junta Directiva, responsables y miembros de los Comités de Trabajo, responsables de las agrupaciones territoriales y delegados territoriales de las comunidades autónomas”.

Participación

Asimismo, desde SEDISA recuerdan que su modelo de gestión está orientado a promover la participación, el compromiso, la transparencia y la responsabilidad, siempre con el objetivo de ser una asociación sostenible. Esto se traduce en políticas y guías de actuación que impregnan el funcionamiento y la  manera de hacer, basada en nuestros valores  y tomando decisiones  de manera ética y responsable. Por eso, la RSC está integrada en la estrategia y se basa en el buen gobierno, en la gestión del conocimiento, en las alianzas y en la transparencia.

De hecho, la implantación de la RSC presenta como innovación una visión integral de la gestión, que no solo tiene en cuenta actividad y costes, sino la relación con el entorno y el compromiso con la sociedad. “Cuando hablamos de RSC hablamos de adquirir compromiso, de potenciar  un marco de relaciones laborales basado en la igualdad de oportunidades y el respeto a la diversidad, de promover  un entorno seguro y saludable y de facilitar  la comunicación y el desarrollo profesional del equipo humano”, puntualiza la experta.

Transparencia

También hay que tener en cuenta que la transparencia es uno de los pilares básicos de RSC y esta se ejecuta mediante la memoria con la presentación de resultados económicos, medioambientales y sociales.

Además, hay que considerar que, según explica Anna Rodríguez Cala, la RSC afecta a toda la cadena de valor necesaria para el desarrollo de la actividad, prestación de servicio o producción del bien, se orienta a la satisfacción e información de las expectativas y necesidades de los grupos de interés y, por la presión social sobre el consumo responsable, refleja las nuevas expectativas de los ciudadanos para hacer un mundo mejor.

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