• Lunes, 23 de octubre de 2017

La S.E.N. pone el foco en el aumento de la prevalencia de la enfermedad renal crónica

Según datos del estudio ENRICA en seis años ha aumentado en un 5% su prevalencia en la población, con el agravante de que un 40% de los pacientes está sin diagnosticar

La enfermedad renal crónica ha sido uno de los temas principales a tratar durante el 47º Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), que se ha celebrado del 6 al 9 de octubre en Burgos.

Uno de los datos más llamativos es el aumento de la incidencia de esta “epidemia silenciosa”, ya que ha pasado en poco más de seis años a afectar de un 10 a un 15 por ciento de la población, según los nuevos datos del estudio ENRICA. Concretamente, se calcula que afecta a unas 370.000 personas en Castilla y León, 27.000 de ellas en Burgos. Además,  un porcentaje superior al 40 por ciento de estos pacientes estaría sin diagnosticar, precisamente por el desconocimiento de la población sobre la enfermedad.

En este sentido, la presidenta de la SEN, María Dolores del Pino, declaraba que si bien “en España somos líderes en trasplante, ahora nos queda serlo también en prevención y detección precoz de la enfermedad renal crónica”.

Así, la experta incidía en poner el foco en la promoción de la salud renal con alimentación y hábitos saludables.  “Todos deberíamos conocer desde niños la importancia de llevar una dieta y alimentación saludables para prevenir las enfermedades renales, pues tienen un gran impacto sobre su futura calidad de vida”.

El aumento de la prevalencia de esta patología en España, que está en consonancia con lo que sucede en Europa y EE.UU, está asociado al envejecimiento de la población, pero también a factores de riesgo, como la enfermedad cardiovascular, la diabetes o la hipertensión. De hecho, el 50 por ciento de la población con alguna de estas patologías sufre enfermedad renal crónica.

Precisamente, con el objetivo de concienciar a Administración y a la población, María Dolores del Pino explicaba  la iniciativa “Código Riñón” desarrollada por la SEN, que incluye, entre otras acciones, campañas de educación sobre salud renal dirigidas a escolares y familias, acciones interdisciplinares con profesionales de la Atención Primaria y jornadas de sensibilización con representantes políticos.

Las cifras del tratamiento renal sustitutivo

Más allá de la prevención, en cuanto a tratamientos, en el contexto del 47 Congreso se presentaban los datos actualizados del Registro de la SEN en cuanto a los pacientes que reciben Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS). En el caso de Castilla y León, a finales de 2016 recibían tratamiento 2.867 pacientes, de los que el 55 por ciento eran pacientes con un trasplante funcionante. En los datos de la actualización anterior, de finales de 2015, el número de pacientes en TRS era de 2763, 104 menos, con un 54 por ciento  de pacientes con trasplante. Durante 2016 pasaron a TRS 306 pacientes (124 por millón de población) y se efectuaron 111 trasplantes.

Respecto a Burgos, cabe destacar que el Hospital Universitario de Burgos es uno de los centros españoles públicos que más tratamientos realiza mediante la técnica de hemodiafiltración on line, que mejora notablemente la supervivencia de los pacientes en diálisis. En cuanto a los datos actualizados del Registro de la S.E.N. muestran que están en Tratamiento Renal Sustitutivo 402 pacientes (389 en 2015), de los que 215 son trasplantados y el resto están en diálisis. Durante 2016 pasaron a TRS 47 pacientes y se efectuaron 12 trasplantes.

A modo de conclusión, y enlazando con la idea de la importancia de la prevención, el presidente del 27 Congreso de la SEN, el nefrólogo Pedro Abáigar Luquin, aportaba que “cada paciente que empieza a necesitar tratamiento renal sustitutivo le cuesta al sistema sanitario más del triple que uno que se encuentra en estadios iniciales. Y el coste medio por paciente es 6 veces superior al del tratamiento VIH y 24 veces superior al de la EPOC y el asma”, insistiendo así en el gran desconocimiento de esta patología, a pesar de su gran impacto sanitario y económico.

Supervivencia de los pacientes con Enfermedad Renal Crónica Terminal

Otro de los temas tratados fue la  supervivencia de los pacientes con Enfermedad Renal Crónica Terminal. En este caso se presentó un estudio en el que se analizaron a 526 pacientes de más de 75 años durante dos años y medio, de los que 143 recibieron terapia conservadora  y 383 tratamiento renal sustitutivo con hemodiálisis. En los pacientes del primer grupo, la supervivencia durante el primer año fue del 73,4 por ciento, y del 57,9 por ciento a los dos años. Por su parte, los pacientes que recibieron diálisis tuvieron una supervivencia del 79,5 por ciento y del 70,3 por ciento durante el primer y segundo año, respectivamente.

Así, se concluyó que, pasados dos años, en pacientes de 75 años la supervivencia era un 12,4 por ciento superior cuando eran tratados con diálisis y que, por tanto, este tratamiento sí sería una indicación recomendable.

De esta forma, la conclusión de la investigación era que las terapias paliativas son una alternativa viable para aquellos pacientes más ancianos. “Se trata de una atención cuyo fin es influir de forma positiva en el transcurso de la enfermedad, ayudando a los pacientes a vivir tan activamente como les sea posible, mejorando así tanto su calidad de vida como la de sus familiares”, argumentaba la doctora Marina Sánchez-Agesta, primera firmante del estudio.

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