• Lunes, 24 de septiembre de 2018
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La Sanidad española atiende en femenino

Las mujeres suponen ya cerca del 52% del conjunto de las especialidades médicas de los Servicios de Salud de nuestro país

Importancia mamografía en DM Cáncer de Mama

Cuando observamos y analizamos la realidad social, la imagen que nos devuelve el espejo es demoledora e incontestable. Hacia los 30 años se abre la brecha ellos-ellas y hay más mujeres en paro, ellas firman más contratos precarios, ascienden mucho menos en la carrera profesional y sus sueldos de media son alrededor de un 17 por ciento inferior al de los hombres.

Sin embargo, no ocurre así en todos los campos laboral-profesionales, ni muchísimo menos; por ejemplo, en Educación o Sanidad, donde la situación es justamente la inversa. Son más las chicas que estudian Bachiller y ellas quienes mejores notas obtienen, pudiendo optar con prioridad a estudios que requieren altas notas de ingreso como Medicina, Farmacia o Enfermería. En estas facultades son también más las féminas y ellas quienes logran mejores calificaciones que les permiten triunfar después en los exámenes MIR, FIR, BIR… sacando los primeros puestos.

A consecuencia de todo este proceso, las estadísticas nos presentan una Sanidad muy feminizada: la mitad de los médicos son muejres (51,7 por ciento) y del personal de Enfermería, el 79 por ciento son mujeres. Además, in crescendo. “Es el reflejo de la Universidad”, apuntan desde los distintos departamentos de RR.HH. de las consejerías de Sanidad consultados por EL MÉDICO INTERACTIVO.

Cuestiones como si es adecuado o no para el sistema de salud, si sería conveniente corregirlo, si se puede modificar y en qué etapas y quién lo puede equilibrar son cuestiones que nos vienen a la cabeza con solo leer los datos estadísticosque publican las administraciones sanitarias de las distintas comunidades autónomas, como por ejemplo que Osakidetza sea el Servicio de Salud más feminizado, no solo de España, sino de Europa.

Porque además de la feminización generalizada en números globales, cuando analizamos de manera concreta ciertas especialidades se encuentran otras peculiaridades llamativas. Según datos del INE, por ejemplo, siendo mujeres solo la mitad de los facultativos, el porcentaje de doctoras en Alergología (60,2%), Hematología (59%), Medicina Estética (69,2%), Oncología (54,8%), Pediatría (58,3%) o Rehabilitación (60,8%) sea muy superior a la media; o porqué son tan bajos los porcentajes de mujeres en Cirugía en general y en cirugía vascular en concreto (19,7%), o en Neurocirugía (18,5%), Odontología (30%), Traumatología (19,4%), o en Urología (18,2%) que es la especialidad con la presencia más baja de féminas. Cabe preguntarse también por qué y si es lo más adecuado para la evolución equilibrada del sistema de atención sanitaria.

Progresión de la carrera profesional

Además, a la hora de auscultar la presencia de las mujeres y de los hombres en los distintos niveles de los servicios de salud se aprecia que hacia los 30 años hay una divergencia en la progresión de la carrera profesional, y aunque la feminización en número sigue progresando, el ascenso de las mujeres se ralentiza con respecto al de los varones. Solamente a partir de los 45, aproximadamente, parece que repunta de nuevo el ascenso de la carrera profesional de las mujeres en Sanidad.

La maternidad, el cuidado de los mayores, la atención de la casa, mayoritariamente todavía realizadas por mujeres, puede ser alguna de las explicaciones del porqué se trunca la carrera profesional de las mujeres en equilibrio. “Las facultativas no quieren jornadas maratonianas; de hecho son muchas menos las mujeres que compatibilizan la Sanidad pública y la privada porque ello requeriría una jornada continua muy alargada”, añaden desde las consejerías de Salud.

Además de tratar de impedir que la Sanidad no se feminice más, en el extremo opuesto está el reto de conseguir que las doctoras no detengan su carrera profesional y logren ocupar también la parte alícuota que les correspondería en cargos de Dirección. Un tema que no solo atañe al sistema sanitario, sino también a los colegios de médicos, farmacéuticos, de Enfermería, y sociedades científicas y otros entes profesionales del ámbito sanitario, donde sería deseable ver más mujeres en puestos directivos.

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