• Martes, 16 de octubre de 2018
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La Sanidad española, entre las más feminizadas de Europa

La realidad de la relación numérica hombres/mujeres en la Sanidad española es imperiosa y resulta tan evidente que ante ella solo cabe reflexionar, pero no negarla

feminización

Según los Colegios Oficiales de Médicos y el INE, prácticamente la mitad del personal médico del SNS (49,77 por ciento) son mujeres y el 79 por ciento en enfermería. Algo similar sucede entre las auxiliares, e incluso en algunos servicios técnicos sanitarios también empiezan a ser mayoría las mujeres. Pero si la realidad actual está ahí, el futuro inmediato que se avecina no solo no cambia sino que acentúa esta creciente feminización de la Sanidad. Se presentan más mujeres al MIR, y aprueban más porque en la facultad son más numerosas y con mejores calificaciones. La conclusión es que la Sanidad española tiene rostro y atención de mujer.

La feminización de la Sanidad española es incontestable. Las cifras son aplastantes. Un 49,77 por ciento del conjunto de las especialidades médicas de los servicios de salud de nuestro país están conformados por mujeres. Son los datos que reflejan los recientes análisis realizados por colegios de médicos y sociedades científicas, así como los del último informe del Instituto Nacional de Estadística. Pero no hace falta recurrir a estos estudios para confirmar esta evidencia. Solo hay que abrir los ojos en los centros de salud, ambulatorios y centros hospitalarios de nuestras ciudades para darse cuenta de que en la Sanidad española se atiende en femenino.

La curva ascendente de presencia femenina parece imparable, mientras que en 1985 en España las mujeres eran un 25 por ciento del conjunto de los médicos, esta cifra estaba en el 49,77 por ciento a finales del 2016, aunque con notables diferencias entre las distintas comunidades autónomas; de forma que en alguna su presencia llegaba hasta el 70 por ciento. Esta tendencia se encuentra en consonancia con la mayoritaria presencia femenina en las facultades de Medicina, que supera el 70 por ciento, y con el mismo porcentaje de mujeres que consiguen plaza MIR.

Por tramos de edad, y según los datos del INE, la relación entre hombres y mujeres que ejercen la Medicina sería el siguiente: En mayores de 65 años la relación es de 75-25 por ciento y entre 45/54 años los médicos son el 45 por ciento y las médicas el 55. La tendencia hacia la feminización se va incrementando en relación con la juventud. Entre menores 35 años es ya de un  31 por ciento de hombres frente al 69 de mujeres.

“La feminización de los servicios sanitarios es un reflejo de lo que está sucediendo en la universidad, donde el porcentaje mayoritario de mujeres en determinados estudios -Medicina, Enfermería, Administración de Justicia, Educación Primaria- es apabullante. “En Osakidetza la realidad es que las MIR obtienen mejores notas y acceden más a las plazas. En la OPE ocurrirá algo parecido. Por experiencias anteriores, las mujeres coparán más”, explica a EL MÉDICO Juan Carlos Soto, director de Recursos Humanos del Servicio Vasco de Salud, el más feminizado, no solo de España, sino de Europa. Precisamente Osakidetza se encuentra inmersa en la elaboración de un Plan de Igualdad, que podría estar concluido para finales de año, y cuyas conclusiones servirán para mejorar la calidad del empleo y la gestión general de la nueva composición profesional que conlleva las jubilaciones masivas y la incorporación de nuevas generaciones médicas, mayoritariamente mujeres.

Desde que en las facultades públicas de Medicina se ingresa por estrictos méritos académicos, la presencia de mujeres en las relacionadas con la Salud, y en concreto en la de Medicina, no ha hecho más que crecer. Y es probablemente seguro que la tendencia siga siendo la misma en los  próximos años. Analizar las causas y sus efectos a medio y largo plazo es tarea si no urgente sí bastante necesaria, entre otras razones porque hay quienes podrían llegar a decir que esta predominante realidad es una forma de prolongar el espíritu innato de cuidadoras, algo que no casa con la realidad profesional.

De la Alergología a la Urología

Lo que sucede es que al mismo tiempo que esta supremacía numérica de las mujeres en Sanidad se asienta e incluso se agranda, hay otras realidades que también se dan en el ámbito sanitario. Una de ellas es que la presencia porcentual mayoritaria femenina no se plasma de modo similar en todos los niveles de salud, sino que va descendiendo según se asciende en la escala piramidal de dirección y de responsabilidad. E igualmente esta presencia global es desigual por especialidades.

Según datos de algunos estudios, el mayor porcentaje de médicas se da en Alergología (60,2 por ciento), Hematología (59 por ciento), Medicina Estética (69,2 por ciento), Oncología (54,8 por ciento), Pediatría (58,3 por ciento) y Rehabilitación (60,8 por ciento); siendo muy superior a la media. En el otro extremo están Cirugía en General y en Cirugía Vascular (19,7 por ciento), en Neurocirugía (18,5 por ciento), Traumatología (19,4 por ciento) y en Urología (18,2 por ciento) que es la especialidad con la presencia más baja de féminas.

Pocas mujeres en jefaturas

En las últimas pruebas MIR, según fuentes oficiales, un 75 por ciento de las aspirantes eran mujeres, y continúa creciendo el número de matriculadas en los grados de Ciencias de la Salud hasta superar el 70 por ciento. Contrasta por lo tanto que las altas direcciones estén ocupadas por tan pocas féminas.

En este sentido, Juan Carlos Soto señala que la evolución de la presencia de las mujeres en las jefaturas es cuestión de tiempo. “Entre 2005 y 2015 el incremento ha sido espectacular. Ha aumentado un 17 por ciento en puestos clínicos. Quizás dentro del Grupo A, el desequilibrio a favor de los varones obedezca a que están ocupadas por personas de mayor edad. Sin embargo, la tendencia es evidente, en diez años el porcentaje se ha incrementado y ante las inminentes jubilaciones en masa que se producirán la situación variará sustancialmente a favor de mayor número de mujeres en jefaturas”, añade Soto.

¿Es el servicio que demanda la sociedad?

“El debate correcto no se debe centrar en que haya mujeres o hombres, sino en que el servicio de salud sea el que la sociedad demanda. Esta realidad de la feminización del SNS no es una exclusividad entre nosotros, sino que ocurre en los sistemas sanitarios de otros muchos países de la Unión Europea. Hablar de igualdad o no igualdad no es el tema. La realidad es hablar de si la Sanidad se presta mejor o no. Este es el debate que en algunos países del entorno se está planteando. Lo que hay que proponer es si este desequilibrio en la atención sanitaria es beneficioso o no para el sistema”, plantean desde los colegios de médicos y algunos gestores de los servicios sanitarios como Juan Carlos Soto.

La presidenta del Colegio de Médicos de Murcia, Isabel Montoya, especialista en Pediatría, y una de las cinco mujeres, junto a las de Toledo, La Rioja, Valencia y Zaragoza, al frente de una de estas 52 organizaciones médicas en España, reconoce también “que lo que está sucediendo en la Sanidad española es un espejo de la universidad; no un reflejo de ese sentimiento tradicional de que las mujeres son las cuidadoras, ni de que la profesión médica permite compaginar mejor la conciliación familiar. Es consecuencia de las mejores calificaciones y cualificación de las mujeres”.

La doctora Montoya también es consciente de que a partir de los 30-32 años la presencia de la mujer en cargos directivos no va en consonancia con su distribución por especialidades. “Se produce por el impacto de la natalidad y las consecuencias de la maternidad como cuidadora; la responsabilidad permanente de los hijos y el cuidado de los mayores que hace que durante unos doce años las mujeres médicos ralenticen sus carreras profesionales. Porque ellas no quieren ni suelen poder realizar jornadas maratonianas debido a esas responsabilidades”, apostilla la presidenta del CMM. “Otra consecuencia es que, de hecho, sean pocas las que compatibilizan la Sanidad pública con las consultas privadas. La razón suele ser la misma”.

Una de las especialidades médicas más feminizadas es sin lugar a dudas la Medicina de Familia. “Hay más mujeres porque esa área de la Medicina permite una mayor conciliación. También optan más por Pediatría, Ginecología. Y todavía se decantan menos por las especialidades quirúrgicas, Traumatología. Es la tendencia actual, pero también va cambiando”, según la doctora Montoya. Tras el MIR de 2015, por ejemplo, el 73 por ciento de quienes eligieron la especialidad de AP eran mujeres. “En Primaria, salvo en ciertos puntos, no hay atención continuada  y eso permite conciliar mejor trabajo y familia que en el hospital donde siempre hay guardias”, sostiene la doctora Montoya.

Nueva organización del sistema sanitario

Para la presidenta del Colegio de Médicos de Murcia, el acceso a especialidades hasta hace bien poco “masculinas” como Cardiología supone un avance importante. “Hace unos años quién nos iba a decir que el 40 por ciento de los cardiólogos del SNS iban a ser mujeres”, afirma, aunque reconoce que las féminas todavía tienen mayor propensión por elegir especialidades que tienen relación con el cuidado. “Hay que formar profesionales en igualdad como no se ha hecho en determinadas circunstancias, pero si la mujer ha optado por el ámbito de la salud es porque esta profesión tiene mucho de acogida, de afecto, de cuidado, tanto en Medicina como en Enfermería”.

A pesar de todos los avances, y como recoge un análisis publicado por el grupo AP25 de la Organización Médica Colegial (OMC), las mujeres del ámbito sanitario siguen teniendo dificultades para conciliar la vida laboral con la familiar. Y esto, como defiende el estudio, tendrá que solucionarse cuanto antes, teniendo en cuenta que el aluvión de jubilaciones que se prevé en los próximos años llevará a una demanda aún mayor de la mujer en todas las especialidades.

A juicio de la doctora Montoya habrá que ir elaborando leyes que contemplen la nueva conformación de las plantillas de los sistemas sanitaros. “Dentro de unos años el sistema tendrá que cambiar inexorablemente ¿Se está trabajando en ello? Habrá que ir elaborando leyes para bajas de paternidad, porque las mujeres no se toman bajas, pero sí periodos de maternidad. Todo esto tiene un coste socioeconómico y si queremos que la sociedad crezca tiene realmente que distribuirse. No somos los únicos donde la Sanidad se ha feminizado”, explica la especialista en Pediatría.

Cómo influirá en el sistema

El hecho de la feminización de la profesión médica en sí mismo no sería malo ni bueno, sino analizable para tomar decisiones en función de la eficiencia del propio sistema sanitario. ¿Qué cambios acaecerán, serán ellas quienes se adapten al sistema vigente o viceversa, cómo se conciliará la vida familiar, cómo se gestionará la baja maternal o paternal? Son preguntas que surgen al hilo de los datos.

En la búsqueda de respuestas, un estudio de FENIN-Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, asume que el proceso de feminización tendrá una marcada influencia en la planificación de los recursos médicos y deberá ser la estructura del trabajo médico la que introduzca modificaciones, por ejemplo, teniendo en cuenta la mutua cooperación en las  ocupaciones domésticas y en un reparto más equilibrado de responsabilidades en la vida profesional y en la privada del cuidado de hijos y mayores. Del mismo modo que habrá de arbitrarse un modelo para gestionar la baja maternal que no penalice profesionalmente a la mujer, con sustituciones más ágiles tanto en el caso de maternidad como en vacaciones o congresos.

A juicio de FENIN, si se quiere encarar con alternativas correctas el futuro, este pasa por abordar la feminización creciente de la Sanidad desde un doble postulado, el profesional y el familiar. Porque no sólo habrá más médicas, sino una mayor representación de mujeres en las instituciones importantes del colectivo y en puestos de responsabilidad. Además, sería necesario dejar de hacer tantos números económicos y elaborar más números humanos, adaptando las estructuras de atención sanitaria no a las mujeres sino a la vida.

En encuestas recientes se recoge que el 63 por ciento de la población española cree que las mujeres no tienen capacidad para la investigación de alto nivel. ¿Este pensamiento es aplicable también a la Medicina en general o solo a la investigación en Medicina?, ¿acaso se considera que las mujeres son buenas en el plano médico y del cuidado de enfermería, pero no tanto para investigar?, ¿tendrían que cortar en este tramo la evolución de su carrera? Este planteamiento no resiste un análisis racional, porque ni la inteligencia ni la capacidad tienen sexo; otra cosa es el esfuerzo que se haga por aprender, por saber, sostienen expertos.

A la hora de analizar la presencia de mujeres y hombres en los distintos niveles de los servicios de salud se aprecia que hacia los 30 años hay una divergencia en la progresión de la carrera profesional, y aunque la feminización en número sigue progresando, el ascenso de las mujeres se ralentiza con respecto al de los varones. Solamente a partir de los 45, aproximadamente, parece que repunta de nuevo el ascenso de la carrera profesional de las mujeres en Sanidad.

También se gradúan más mujeres investigadoras actualmente, lo que ocurre es que tras el doctorado se aprecia una especie de parada técnica de estas profesionales. “Es la edad fértil de la mujer y muchas mujeres no siguen escalando el techo de cristal porque tienen que conciliar. Es una cuestión de toda la sociedad; se tendrá que abordar de otro modo la conciliación para que las investigadoras no tengan que hacer un parón laboral que lastra luego su carrera profesional y que va en detrimento de la calidad asistencial de nuestro sistema de salud”, sentencia la presidenta del Colegio de Murcia.

Sobre la brecha salarial por razón de género en la Sanidad española, la especialista explica que en principio no existe, porque por el mismo trabajo se percibe igual remuneración. “Pero sí hay diferencias remunerativas que vienen dadas porque la situación de la mujer joven es diferente, y muchas de las nuevas profesionales tienen menos de 30 años”. En estos casos no ha habido acceso a la carrera profesional y también se cobra menos por trienios. “Además está el tema de la dedicación. La mayoría no desea una jornada continua. Así, el cómputo general hace que la mujer gane menos”, señala.

El reto es adaptarse a esta nueva situación, a esta nueva realidad. Conseguir y facilitar la formación continuada de este nuevo colectivo profesional, un aspecto importante ante el nuevo perfil de los médicos, y lograr fomentar o que, al menos, no se detenga la carrera profesional de las mujeres y logren ocupar también la parte alícuota que les correspondería en cargos de dirección. Un tema que no solo atañe al sistema sanitario, sino también a los colegios de médicos, farmacéuticos, de Enfermería, y sociedades científicas y otros entes profesionales del ámbito sanitario, donde sería deseable ver más mujeres en puestos directivos. Todo un reto de igualdad de oportunidades.

La Sanidad, segundo sector con más mujeres en cargos directivos

Según un informe elaborado por Informa D&B sobre “Presencia de las mujeres en la empresa española”, Sanidad es uno de los sectores con mayor grado de feminización entre sus altos cargos. Tanto es así, que cuatro de cada 10 empresas relacionadas con este ámbito (el 39,07 por ciento) cuentan con mujeres en sus puestos directivos. A Sanidad solo le supera Educación, que lidera este ranking al contar con el organigrama más ‘femenino’ (más del 40,83 por ciento de las empresas relacionadas con este sector tienen más de 40 por ciento de mujeres). Al otro lado de la balanza, Energía y Comunicaciones son los sectores con menos presencia de este colectivo, con un 17,12 y 18,58 por ciento, respectivamente. En términos generales, la inclusión de la mujer en puestos directivos se produce solo en el 26,19 por ciento de las empresas españolas, según este informe, o lo que es lo mismo, en 252.477 de las 964.192 estudiadas. El trabajo contrasta que solo el 12,04 por ciento de las compañías en España integran a mujeres en sus Consejos de Administración, o lo que es lo mismo, 1.773 de 14.730. En Sanidad, esta perspectiva es más positiva, ya que se sitúa levemente por encima de la media (13,55 por ciento) y pasa a ser el tercer sector con más presencia femenina en la alta dirección.

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