• Lunes, 11 de diciembre de 2017

“Las autoridades sanitarias continúan dándole prioridad a la asistencia por encima de la prevención”

Francisco Botía Martínez, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

El presidente de la SEMPSPH francisco-botía

Invertir en prevención es rentable, pero no es una misión prioritaria en el agenda de los gestores sanitarios. Así lo considera el Dr. Francisco Botía, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, quien defiende no solo la necesidad de promover una Medicina más preventiva que asistencial, sino que también cree que esto aportaría una Sanidad de mayor calidad.

¿Es un mal momento para dedicarse a la Medicina Preventiva en nuestro país?

No es el mejor, ya que los condicionamientos económicos no permiten muchas alegrías, y menos aún en este ámbito. Sin duda, algunos ámbitos específicos que abarca la Medicina Preventiva están aún sufriendo las consecuencias de la crisis económica reciente y pueden estar siendo víctimas de ella; sin embargo, hay iniciativas de Medicina Preventiva que tienen suficientemente demostrada una buena relación coste-eficacia y, por lo tanto, no deberían estar sometidos a estos vaivenes de la economía.

Pero si es coste-efectivo invertir en prevención, ¿por qué a ciertos gestores sanitarios aún le cuesta asumir este hecho?

Los gestores sanitarios dan prioridad con mucha frecuencia a los resultados a corto plazo, y los objetivos que se marcan suelen serlo así. En los hospitales,  cuando se fijan objetivos de año en año, la mayoría de los gestores no tienen  muy claro qué objetivos señalarles a los servicios de Medicina Preventiva, que vayan más allá del número de casos a estudiar.

Imagino que ayudaría mucho hacer una adecuada medición y evaluación de los resultados de salud en el ámbito de la prevención…

Sí, sin duda, son necesarios para evaluar las medidas de prevención. En las evaluaciones de resultados no sólo se tienen en cuenta los números y la significación estadística, si no que también se analizan otros factores asociados que han podido influir en los resultados.

¿La calidad asistencial está reñida con la rentabilidad?

Cada proceso asistencial mide unas variables. La consecución de los objetivos de calidad asistencial suelen llevar asociada una adecuada rentabilidad, siempre que sean objetivos asistenciales que afecten a procesos y al conjunto de pacientes.

¿Existe una mejor disposición social y también de las autoridades sanitarias a prestar más atención a la prevención?

Así debería ser;  sin embargo, las autoridades sanitarias continúan dándole prioridad a la asistencia por encima de la prevención, que no es que no se le deba dar, pero hay muchas medidas de prevención que han demostrado su eficacia y cuesta mucho a los sanitarios que trabajan en prevención implantarlas por falta de apoyo y de cultura de prevención en la sociedad y entre los sanitarios. Son medidas que redundan en la morbilidad y mortalidad del paciente y en la calidad asistencial y, por lo tanto, en la gestión sanitaria.

Desde el punto de vista de enfermedades concretas, ¿cuáles son los principales caballos de batalla del siglo XXI y dónde más se puede conseguir con estrategias adecuadas de prevención?

Son enfermedades que en muchos casos derivan del estado de bienestar, de la longevidad, como puede ser el aumento de las enfermedades depresivas y oncológicas. También es resaltable el aumento de las resistencias bacterianas a los antibióticos, donde la investigación en descubrir nuevos antibióticos y en la eficacia de su uso, junto con la prevención de infecciones en los hospitales, son de vital importancia.

¿Y hasta qué punto la coordinación y la colaboración multidisciplinar es clave para asegurar mejores resultados en este ámbito?

Es muy importante la colaboración. A este respecto, destacaría el reciente acuerdo de colaboración que hemos firmado la SEMPSPH  y la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC); se pretende reforzar la colaboración para luchar contra las resistencias bacterianas en los hospitales: infectólogos, microbiólogos y preventivistas debemos colaborar en el abordaje de este gran problema de salud pública a escala internacional.

¿Cuáles son, a su juicio, los principales retos pendientes que tiene planteados actualmente la Medicina Preventiva y la Salud Pública en nuestro país?

En cuanto a recursos humanos, la inversión y el interés en dedicar plantillas a esta especialidad es muy disparar según las comunidades autónomas. Sería conveniente cubrir y crear nuevas plazas de hospital en muchas comunidades. Hay situaciones ejemplares, como es la provincia de Alicante, que apenas  tenía un especialista de hospital hace treinta años y ahora alcanza una cifra de dos dígitos en cuanto al número de preventivistas de hospital.

¿Son retos comunes a otros países de nuestro entorno?

La Medicina Preventiva y Salud Pública no tiene especialidad homónima en los países de nuestro entorno. Pero en las mesas de trabajo internacionales sobre epidemiología, salud pública,…se plantean problemas y soluciones semejantes. Es importante que los estudiantes de Medicina sean conscientes de que ésta es una especialidad muy completa, que les puede permitir realizarse profesionalmente y con una amplia cartera de servicios, no existiendo una especialidad semejante en nuestro entorno europeo.

En cuanto a la seguridad del paciente y la higiene hospitalaria, ¿cuáles son las amenazas o los principales obstáculos a superar en nuestro país?

Estos temas los hemos abordado en nuestro último congreso nacional, celebrado en Valencia. Se ha puesto de manifiesto, por ejemplo, que una medida muy sencilla y económica como es la higiene de manos, sobre la que se viene trabajando de forma intensa en los hospitales en los últimos quince años, está representando un avance sustancial en calidad asistencial; sin embargo, la población aún no la tiene asumida de forma generalizada ni integrada en su quehacer diario, a pesar de que puede salvar tantas vidas.

En general, ¿cómo calificaría la situación actual de la práctica clínica e investigación en Medicina Preventiva y Salud Pública en España?

No se puede dar una respuesta global, ya que depende de los recursos que se dedican a esta especialidad por provincias y hospitales.

Desde la perspectiva de la formación y de la especialidad, ¿en qué momento nos encontramos?

Tenemos la esperanza de seguir avanzando, como está ocurriendo en los resultados que se están observando en la prevención de las infecciones en los últimos cinco años, según se constata en el estudio EPNE; aunque el mérito es también de otros especialistas. En el apartado de formación, los objetivos que se fijan con frecuencia quedan aparcados demasiado tiempo.

Como presidente de la SEMPSPH, ¿cuáles son los principales objetivos de su acción de gobierno?

Esta junta directiva lleva dos años, y ya hemos alcanzado  algunos objetivos importantes. Tenemos ahora revista propia (‘Revista Española de Medicina Preventiva y Salud Pública’), estamos colaborando con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en la creación de la RENAVE (Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica), hemos firmado recientemente convenios de colaboración en formación con la Universidad Internacional de la Rioja y con la Universidad de Barcelona; y también destacaría otros avances en nuestro funcionamiento interno: grupos de trabajo, web, socios, etc.

¿Con cuántos socios cuenta actualmente? ¿Hay buena ‘cantera’?

El número de socios se aproxima a los 900. Y lo cierto es que sí, tenemos cantera: es imprescindible y deseable que así sea.

Sabemos que una de sus aficiones es la poesía, ¿hacer Medicina preventiva en nuestro país tiene algo de sentido poético?

La poesía está en todo; es con frecuencia un estado de ánimo. Es posible que ésta sea una de las especialidades más próximas a la poesía, aunque en mi caso, y en el de otros muchos, dedicarnos a esta especialidad ha sido por una visión de salud colectiva más que individual y de contribuir a que la población  alcance los máximos niveles de salud y bienestar.

Una Sociedad, muchos objetivos

Promover el desarrollo de la Medicina Preventiva, la Salud Pública y la Higiene Hospitalaria, el estudio teórico-práctico de esta especialidad y fomentar la formación y la investigación han sido, son y serán objetivos prioritarios para la SEMPSPH. Esta sociedad científica que actualmente integra a cerca de un millar de profesionales, se ha marcado también el reto de conseguir que “los servicios de Medicina Preventiva y Salud Pública adquieran el peso y el protagonismo que realmente deben de tener en el marco del sistema nacional de salud”, resalta su presidente.

En este sentido, la SEMPSPH mantiene una activa estrategia de colaboración institucional para la elaboración, implementación y desarrollo de campañas, planes y protocolos que redunden en el beneficio de la salud pública, en la seguridad del paciente y en la calidad asistencial.

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