• Sábado, 17 de noviembre de 2018
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Las guías de práctica clínica canalizan el manejo de la HTA

hipertensión

Las guías de práctica clínica en HTA se actualizan de forma periódica incorporando las evidencias científicas que se van publicando. No obstante, en ocasiones estas evidencias están sujetas a interpretación. Algunas veces, los resultados de los estudios son contradictorios por lo que las recomendaciones que se recogen pueden cambiar en las sucesivas ediciones. Así ha sido el caso de los objetivos de control de la presión arterial y la evaluación del riesgo cardiovascular.

Por otra parte, se ha tratado de aproximar a los distintos condicionantes clínicos el manejo de la HTA, estableciendo objetivos diferenciados y recomendaciones diferenciadas para distintas situaciones clínicas (diabetes mellitus, enfermedad cardiovascular establecida, ancianos…) con la finalidad de progresar en la individualización del manejo de la HTA.

No hay muchas novedades en las últimas guías de prevención cardiovascular en cuanto al manejo de la HTA. Como novedad se específica que para considerar HTA mediante toma de presión arterial en la consulta deben constatarse las cifras de presión arterial elevadas en al menos dos tomas y al menos dos visitas (previamente únicamente se exigía que fuesen varias tomas). Debe tomarse la presión en el brazo, si el paciente se encuentra en FA no es válido el método de medición automático y la medición en consulta puede complementarse mediante la medición MAPA Y AMPA.

HTA nocturna

Además, es importante en estos casos valorar HTA nocturna, ya que se asocia a mayor número de eventos. También se exige la calibración periódica de los tensiómetros, al menos cada 6 meses y no se recomienda el doppler carotídeo de rutina ni la medición del índice tobillo-brazo.

Y es que la actualización de las guías de práctica clínica se realizan o actualizan a través de un grupo de trabajo, el cual recoge todos los datos relativos a los pacientes, tanto el tratamiento como seguimientos posteriores, consultando a los profesionales de la salud que están en contacto diario con ellos. Una vez recogidos los datos se llevan a discusión y consenso del grupo de trabajo, los cuales elaboran las guías, donde plasman las recomendaciones para tratar dichos pacientes.

Las guías suelen recoger prácticamente todas las necesidades de estos pacientes en la clínica diaria, pues están basadas en la experiencia de los facultativos, aunque suele haber algunos puntos que pueden ser discutibles, pero en general recogen bastante bien dichas necesidades.

Manejo individual

Aunque la variabilidad individual es amplia, existen condiciones comunes que pueden guiar nuestra práctica clínica. La base del manejo de la HTA sigue siendo el grado de HTA con sus diferentes niveles y el RCV evaluado según los distintos factores de riesgo a los que se han añadido factores determinantes en las sucesivas ediciones de las distintas guías, como son la albuminuria o el síndrome metabólico, que van a condicionar el desarrollo de las posibles complicaciones y del riesgo de mortalidad de la HTA, sin olvidar las recomendaciones respecto al manejo terapéutico de las distintas situaciones clínicas.

No obstante, a estos avances hay algunos aspectos que han sido abordados de forma limitada, probablemente por la escasa disponibilidad de estudios en este sentido, como son la adecuación de las recomendaciones a los condicionantes socio-sanitarios y de recursos del paciente, así como a sus preferencias.

Puesto que las guías de práctica clínica son elaboradas por las propias sociedades científicas a las que pertenecen los mismos profesionales sanitarios las discrepancias no pueden ser relevantes. Sí es cierto que entre las distintas guías se establecen diferencias en función del enfoque que se quiere dar al manejo de la HTA o en las recomendaciones que se establecen desde un punto de vista determinado, que es el del ámbito de trabajo en el que desarrollan su actividad las distintas especialidades.

Implementación

Su implementación viene determinada por otros condicionantes que distorsionan la realidad en la que se desarrolla la práctica clínica de los profesionales sanitarios, como es la carga de trabajo, la presión económica, la formación insuficiente, las limitaciones en el acceso a pruebas complementarias, … que influyen negativamente en el desarrollo de las recomendaciones recogidas en las guías.

En general, los profesionales se basan en dichas guías y el papel de las sociedades científicas es importante para poder darles conocimiento de las actualizaciones de las guías, por lo que prácticamente suele haber consenso a la hora de implantarlas en la práctica clínica.

El papel de enfermería es una pieza clave a la hora del control del paciente, pues este colectivo es el que está más en contacto a la hora del control de su enfermedad y les hacen las recomendaciones diarias para un mejor control.

El farmacéutico tiene una posición de privilegio en el abordaje del paciente con HTA que van desde la prevención, el diagnóstico precoz, el refuerzo de hábitos de vida saludables, la adherencia al tratamiento o la detección de efectos adversos de los medicamentos. Sin embargo, son limitadas las experiencias de coordinación entre las actividades del farmacéutico y los profesionales sanitarios del centro de salud, aunque los resultados puedan resultar prometedores. La mayor parte de las experiencias han sido puntuales y limitadas respecto al ámbito de aplicación, por lo que lograr la incorporación del farmacéutico en la implementación de las recomendaciones de las guías supondría un paso adelante cualitativo en la mejora de la atención a las personas con HTA.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia José Luis Palancar de La Torre, y los cardiólogos Mª Jesús Esteban Sastre y Nieves Santos Álvarez, y los médicos de Familia Alicia Barriocanal González, Rafael Martínez Pardo, María Isabel Fernández Cañaveras, Rafael Roberto Arróspide Aliaga, Miguel Ángel Babiano Fernández y Francisco Javier Llorens Corraliza, de Ciudad Real.

 

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