• Lunes, 11 de diciembre de 2017

“Lo fundamental es que el paciente pueda gestionar sus necesidades analgésicas con sistemas de administración sencillos”

Carlos Tornero, coordinador de la Unidad del Dolor del Servicio de Anestesiología del Hospital Clínico de Valencia, habla sobre el dolor agudo postoperatorio

Carlos Tornero, del Hospital Clínico de Valencia

La intensidad de dolor percibida por el paciente tras una operación es muy variable, pero sí hay algunas operaciones que por sus características son más dolorosas que otras: las cirugías abdominales mayores abiertas, además de provocar dolor por la herida, causan dolor visceral; las cirugías mayores urológicas, realizadas a nivel abdominal pueden ser también muy invasivas y provocarlo en gran intensidad. Este ha sido uno de los temas tratados durante la mesa ‘¿Hay innovación en el tratamiento del dolor agudo postoperatorio?”, organizada por Grünenthal, en el marco de la Reunión Anual ESRA-España, celebrada en Madrid.

Respecto a cuáles serían las claves más importantes para que los pacientes logren su total autonomía en el tratamiento de su dolor después de una operación, Carlos Tornero, coordinador de la Unidad del Dolor del Servicio de Anestesiología del Hospital Clínico de Valencia y moderador de la mesa, apunta: “Lo fundamental es que el paciente pueda gestionar sus necesidades analgésicas con sistemas de administración de analgesia sencillos, cómodos, no conectados a vías endovenosas y que administren fármacos seguros y potentes”.

Para valorar el dolor que percibe el paciente, Tornero considera que habitualmente se pregunta a los pacientes su nivel de dolor de forma regular durante su estancia hospitalaria, para lo que existen diferentes herramientas. “Lo más habitual es que se le pregunte al paciente que cifre su dolor de 0 (nada de dolor) a 10 (máximo dolor imaginable), o bien a través de reglas milimetradas de 0 a 100 mm, y el paciente a través de un cursor sitúa su intensidad de dolor. De esta manera podemos valorar si el tratamiento analgésico instaurado está haciendo o no el efecto deseado”, señala.

Adherencia a los tratamientos

Teniendo en cuenta la problemática del abandono de los tratamientos por parte de los pacientes, es esencial la educación. “Los pacientes antes de intervenirse deben ser informados acerca de su proceso quirúrgico y sobre el postoperatorio que tiene que seguir, y esta es una tarea fundamental que realizan los anestesiólogos en la visita preanestésica. Durante la visita preanestésica educamos al paciente en el manejo del dolor, explicándoles las herramientas que utilizaremos para evaluar la intensidad del dolor, así como los sistemas de autoadministración que tendrán que gestionar en función de la intensidad dolorosa que tengan”, explica el especialista.

En relación al tipo de tratamiento, Tornero indica que hoy en día existen múltiples opciones tanto en fármacos administrados por profesional sanitario como en sistemas de autodispensación, “que el propio paciente se administra en función del dolor que sufre y no en base al dolor que el profesional sanitario cree que va a tener. Los pacientes tienen derecho a un postoperatorio de calidad y con una analgesia acorde a su patología y procedimiento quirúrgico”.

Y añade: “No es necesario sufrir tras una intervención. Tenemos todos los elementos necesarios para mejorar la calidad asistencial que damos a nuestros pacientes, dado que un postoperatorio sin dolor implica algo más que no sufrir, implica una disminución en las complicaciones pulmonares, cardiovasculares y tromboembólicas, así como una disminución de la estancia hospitalaria y un retorno más rápido a las actividades que el paciente realizaba previamente a la intervención”.

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