• Sábado, 20 de octubre de 2018
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Los anticuerpos monoclonales pueden reducir el riesgo de desarrollar Parkinson

Se ha comprobado una reducción del 78 por ciento en la incidencia de la enfermedad de Parkinson entre los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal que fueron tratados con terapia anti-TNFalfa

Un estudio reciente de investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en Nueva York, Estados Unidos, proporciona nuevos conocimientos sobre un vínculo entre la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y la enfermedad de Parkinson, y puede tener implicaciones significativas para el tratamiento y la prevención de la enfermedad de Parkinson.

El trabajo, publicado en ‘JAMA Neurology’, muestra que las personas con EII tienen un riesgo un 28 por ciento mayor de desarrollar la enfermedad de Parkinson que aquellas sin EII. Sin embargo, si se tratan con terapia anti-factor de necrosis tumoral alfa (anti-TNFalfa), un anticuerpo monoclonal que se usa comúnmente para controlar la inflamación en pacientes con EII, entonces su riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson disminuye significativamente y es incluso menor que en la población general.

Estos nuevos conocimientos permitirán detectar mejor a pacientes con EII con riesgo de enfermedad de Parkinson, dado que el inicio de la EII generalmente precede al de la enfermedad de Parkinson por décadas, y también ofrecen evidencia para respaldar la exploración del tratamiento anti-TNFalfa para prevenir la enfermedad de Parkinson en individuos en riesgo.

Aunque la investigación previa había mostrado conexiones genéticas y funcionales entre la EII y la enfermedad de Parkinson, la evidencia clínica que relaciona los dos ha sido escasa. Los autores del estudio identificaron previamente una serie de variantes genéticas que contribuyeron a un mayor riesgo tanto de la enfermedad de Parkinson como de la enfermedad de Crohn, un tipo de EII, o una disminución del riesgo de ambas enfermedades, lo que los llevó a estudiar más a fondo la coocurrencia de las dos patologías.

“La inflamación sistémica es un componente importante de la EII, y también se cree que contribuye a la inflamación neuronal que se encuentra en la enfermedad de Parkinson”, explica la investigadora principal del estudio, Inga Peter, profesora en el Departamento de Genética y Ciencias Genómicas en Mount Sinai. “Queríamos determinar si la terapia anti-TNFalfa podría mitigar el riesgo de un paciente de desarrollar la enfermedad de Parkinson”, añade.

Una reducción de la incidencia de Parkison de casi el 80 por ciento

El equipo de Mount Sinai encontró una reducción del 78 por ciento en la incidencia de la enfermedad de Parkinson entre los pacientes con EII que fueron tratados con terapia anti-TNFalfa en comparación con los que no lo fueron. Anteriormente, se pensó que las terapias anti-TNFalfa tenían efectos limitados sobre el sistema nervioso central, el sitio donde se encuentran los mecanismos moleculares de la enfermedad de Parkinson, porque las moléculas grandes en los compuestos anti-TNFalfa no pueden atravesar independientemente la barrera hematoencefálica.

Los resultados de este estudio sugieren que puede no ser necesario que el medicamento pase a través de la barrera hematoencefálica para tratar o prevenir la inflamación dentro del sistema nervioso central, o que la barrera hematoencefálica en pacientes con EII pueda verse comprometida, lo que permite el paso de moléculas grandes del compuesto.

La enfermedad de Parkinson se encuentra entre los trastornos neurodegenerativos más tardíos de la vida adulta, y afecta aproximadamente al 1-2 por ciento de las personas de 60 años o más. “Las terapias actuales para la enfermedad de Parkinson se centran en mejorar los síntomas –apunta Peter–. Nuestros hallazgos proporcionan perspectivas prometedoras que respaldan futuras investigaciones sobre cómo la reducción de la inflamación sistémica podría ayudar a tratar o prevenir la enfermedad de Parkinson”.

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