• Martes, 18 de junio de 2019
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Los beneficios del calcio y de la vitamina D dependen de la dosis y selección de los pacientes

Expertos aclaran que estos suplementos son importantes en las personas con osteoporosis, pero que no deben darse a toda la población sin una evaluación previa de sus niveles

Debate niveles calcio y vitamina D

Hay muchas informaciones respecto a los pros y los contras de los suplementos de vitamina D y de calcio para los pacientes. De hecho, al ser uno de los temas que más controversias despierta, en el contexto del XXII Congreso Nacional de Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM), José Luis Neyro, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Cruces en Barakaldo (Bizkaia),  afirmaba que “las dudas sobre los suplementos de calcio se mantienen seguramente porque en muchas ocasiones hemos mezclado las necesidades de pacientes afectadas/os de osteoporosis,  todos  los cuales necesitan la adición de calcio y de vitamina D a sus tratamientos farmacológicos, de acuerdo con la evidencia científica, con los requerimientos particulares que pueden tener las personas no enfermas”.

Dejando claro que las necesidades de los pacientes de osteoporosis son diferentes a las de la población, sí matizaba que  las personas en general “por tener más de 50 ó 60 años también  precisan cuidar su esqueleto, evaluar periódicamente sus niveles de vitamina D e, incluso, adecuar la ingesta de calcio”, pero teniendo en cuenta que los suplementos no deben tomarse sin una evaluación previa.

Lo que sí afirmaban los expertos asistentes a este encuentro es que independientemente de la necesidad de ajustar dosis o de seleccionar mejor los pacientes, en lo que no hay dudas es en que el calcio y la vitamina D son elementos nutricionales fundamentales en la salud ósea a lo largo de toda la vida, así como en la consecución y mantenimiento del pico de masa ósea.

La importancia de los niveles en los tratamientos

Concretamente, los requerimientos diarios de calcio se estiman adecuados entre 1.000 y 1.200 mg y pueden obtenerse con relativa facilidad a partir de la dieta, o mediante alimentos suplementados. Por otra parte, los requerimientos de vitamina D se estiman en 800-1.000 UI, pero pocos alimentos la contienen, y la síntesis cutánea, incluso en áreas de alta insolación, resulta insuficiente, para obtener niveles séricos de 25(OH)D adecuados (marcador del estatus corporal en vitamina D por encima de los 30 ng/mL), necesarios para una respuesta biológica óptima en hueso y otros órganos y tejidos diana.  Es por ello que es importante vigilar los niveles y apostar por una suplementación solo en aquellos casos que sea necesario.

En cuanto a cuáles son los niveles adecuados que se han de ingerir en edades más avanzadas, Neyro aportaba que la mujer necesita un gramo diario de calcio hasta su menopausia y 1.5 gramos a partir de ella (si no toma terapia hormonal), añadiendo que “la mejor manera de adquirir el calcio es incorporando a la dieta las verduras de hoja verde (rúcula, espinacas, acelgas, berros, canónigos y, sobre todo, brócoli), así como pescados azules (sardinas, salmón, etc.), naranjas, frutos secos y lácteos en abundancia”.

En el caso concreto de personas con osteoporosis, la ingesta adecuada de calcio y la replección de vitamina D resultan críticos para maximizar, en términos de eficacia antifractura, la respuesta a tratamientos osteoactivos (anticatabólicos y anabolizantes).

En cuanto a los propios tratamientos, José Luis Neyro apuntaba que “los tratamientos farmacológicos contra la osteoporosis han demostrado ser eficaces siempre que el paciente tenga un aporte suficiente de calcio y de vitamina D, utilizando suplementos para ello en dosis diversas”.

Por otro lado, algunos meta-análisis han señalado que la vitamina D y el calcio son capaces de reducir el riesgo de nuevas fracturas, pero solo cuando se administran juntos y no cuando se aportan de forma separada. Las dudas, según especificaba el experto “se plantean en cuanto a las dosis a utilizar de cada uno de ellos, en cuanto a si es mejor el calcio dietético o farmacológico, respecto a los tiempos de administración en diferentes grupos de edad y también en lo referente a los posibles riesgos de su empleo a largo plazo”.