• Domingo, 16 de junio de 2019
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Los biosimilares se posicionan como una opción para aumentar el acceso a tratamientos eficaces y seguros en las enfermedades reumáticas

Así se ha puesto de manifiesto en la mesa redonda ‘Biosimilars, making the difference for Rheumatology’, celebrada en el marco del Congreso Europeo de Reumatología (EULAR 2019) que se ha inaugurado este miércoles en Madrid

biosimilares

En la actualidad, el tratamiento de las enfermedades reumáticas ha cambiado mucho respecto hace unos años. La llegada de los biológicos supuso un antes y un después en el manejo de estas patologías. Hoy, las terapias biosimilares se posicionan como una opción terapéutica eficaz y segura, además de constituir una alternativa sostenible para el sistema de salud. Esta ha sido una de las principales conclusiones de la mesa redonda Biosimilars, making the difference for Rheumatology, celebrada en el marco del Congreso Europeo de Reumatología (EULAR 2019), que se celebra hasta el próximo 15 de junio en Madrid.

En la mesa, organizada por Mylan, el doctor José María Álvaro-Gracia, presidente electo de la Sociedad Española de Reumatología, acentuó que se trata de unos medicamentos que tienen una rigurosidad y una farmacovigilancia superior a otros y que son importantes en el manejo de las enfermedades reumáticas.

Pese a que no hay datos concluyentes, ya que cada región y cada comunidad autónoma es diferente, a su juicio el acceso de biosimilares en España tiene un papel predominante en los pacientes que reciben el primer tratamiento biológico, entre el 80% y el 90%. No ocurre lo mismo cuando hablamos de cambio de terapia.

A juicio del especialista, “existe una falta de información sólida sobre los biosimilares y que la decisión sea tomada por el reumatólogo en colaboración con el paciente”.

En esa misma línea se mostró la doctora Rieke Alten, jefa de Medicina Interna y reumatóloga de Scholosspark-Klinik, en Berlín, quien, al ser preguntada por la adherencia del paciente a los biosimilares, subrayó que, según un estudio, los pacientes que llevaban dos o tres años con un biosimilar no querían volver al biológico, mientras que la tercera parte de los que llevaban un año pedían volver al primer tratamiento.

“Esto ocurrió porque los que llevaban más tiempo habían recibido más y mejor información. En este campo, los médicos y las enfermeras tienen un papel muy importante a la hora de informar de forma adecuada al paciente”, dijo.

La visión del paciente

Por su parte, Antonio Torralba, presidente de la Coordinadora Española de Artritis (ConArtritis), ofreció su visión como paciente experto afectado por esta enfermedad reumática desde hace 30 años.  Torralba ha destacado que, muchas veces, esa falta de información hace que los pacientes desconfíen de los biosimilares, por eso abogó por que exista una plena confianza en la relación médico-paciente que es en la que se debe dar toda la información disponible sobre las nuevas opciones terapéuticas seguras, efectivas y de calidad, como son los biosimilares.

El representante de los pacientes también hizo mención a que “los biosimilares facilitan que el tratamiento se administre más rápido y, por tanto, en fases más tempranas de la enfermedad, lo que favorece su control”. Asimismo, destacó el papel que juegan en la sostenibilidad del sistema de salud, aunque enfatizó que no se debería hablar de ‘resultados económicos’ para hablar de ‘resultados en salud’ porque “cuando hablamos de medicamentos más baratos y sostenibles tendemos a pensar que son de peor calidad”, argumentó Torralba.

En este contexto, la doctora Alten manifestó que se puede tener una plena confianza en los biosimilares aprobados, ya que pasan los mismos estándares estrictos de calidad, seguridad y eficacia que se aplican a otros medicamentos e, incluso, permiten reducir algunas comorbilidades. “No obstante, la penetración de las terapias biológicas no es tan alta como debería. Pese a que en Europa vamos por delante de Estados Unidos en lo que a la probación de biosimilares se refiere, podemos hacer las cosas mucho mejor”, concluyó

Impacto en la calidad de vida

Para poner la situación de las enfermedades reumáticas en contexto, es importante tener en cuenta el impacto que suponen, tanto a nivel personal como para el sistema de salud. En este sentido, el facultativo español quiso destacar que: “estas patologías son los trastornos más frecuentes que impactan sobre la calidad de vida de la persona y, en los casos más graves, pueden acortar, incluso, la esperanza de vida entre seis y diez años”, indicó.

“No hay que olvidar que son enfermedades que ocurren en más del 60% de los ciudadanos en los países desarrollados, que de no tratarlas de forma adecuada puede llegar a provocar grandes limitaciones a la persona que las padece”, remarcó el presidente electo de la SER.

En Europa, más de 5 millones de personas sufren artritis reumatoide y suponen un coste de 17.000 euros por paciente y año. En España, los datos más recientes del estudio epidemiológico EPISER 2016 muestran que cerca de 300.000 personas padecen artritis reumatoide; 215.000, artritis psoriásica y 75.000, lupus eritematoso sistémico. Se trata de enfermedades que no solo afectan a las articulaciones, sino también a otros órganos, lo que conlleva unas consecuencias enormes y, en la mayoría de los casos, grandes limitaciones.

Una de ellas es la relacionada con las bajas laborales. No en vano la OMS apunta a las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas como la primera causa de baja laboral. En nuestro país, son la causa del 24% de las discapacidades temporales y el 50% de las permanentes. En cuanto al impacto económico, según los datos presentados, las enfermedades reumáticas suponen más de 200.000 millones de euros por año en Europa, incluyendo los costes directos y los indirectos.