• Domingo, 16 de junio de 2019
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Los datos en salud aumentan un 48% por año haciendo cada vez más vital la utilización del Big Data

El Big Data impacta directamente en la investigación, en la evaluación y mejora de la atención de pacientes, para predecir enfermedades, para desarrollar fármacos y prevenir reacciones adversas de los medicamentos

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Los retos de los directivos de la salud ya no sólo se centran en la profesionalización, sino también en adaptar los centros y la asistencia sanitaria a las nuevas tecnologías. Entre ellas, la tecnología Big Data, que en materia de gestión, permite entre otras cuestiones evaluar el coste, producción y calidad de la prestación de una asistencia, teniendo en cuenta que los datos en salud aumentan un 48 por ciento por año. Esta es una de las ideas que se ha debatido durante la “Jornada #MUGYPS. Medición de resultados en salud”, que formaba parte de las sesiones formativas presenciales del Máster Universitario en Gestión y Planificación Sanitaria para Directivos en la Salud de la Fundación SEDISA y la Universidad Europea.

Entre las intervenciones más destacadas Marisa Serrano, directora del Departamento de Operaciones de Savana, exponía que “vivimos en la explosión del Big Data y lo vemos en muchas áreas de nuestra vida. Pero la Sanidad y, en especial, la salud depende de la información de millones de datos correlacionados y actualmente sólo estamos siendo capaces de acceder al 20 por ciento de la información sobre una enfermedad, el progreso del paciente, uso de recursos, etc.”.

Según la experta, “son datos que se han establecido como indicadores de seguimiento dentro de la historia clínica electrónica y por eso están estructurados. El salto cualitativo y disruptivo radica en que ya no es necesaria la estructuración de datos, ya que EHRead lee el texto libre y lo convierte en parámetros clínicos explotables y, a día de hoy, excluyendo a los países nórdicos (con gran tradición de dato estructurado), el 80 por ciento de la información relevante sobre las características de los pacientes y las patologías se encuentra en lo que el colectivo médico escribe de manera libre”.

A este respecto, los ponentes llegaban a la conclusión de que pasar del análisis descriptivo al prescriptivo en salud conlleva diversos retos importantes. En palabras del gerente de la OSI Barrualde Galdakao y vicepresidente segundo de SEDISA, Jon Guajardo, “lo que más nos falta por medir es la visión del paciente con resultados. Es decir, sabemos cuántas rodillas operamos, pero no como está el paciente después de hacerlo”.

Experiencias reales

Durante la jornada, además, se presentaron experiencias de medición de resultados en salud. Una de ellas fue el proyecto HOPES, un consorcio de empresas expertas en salud y tecnología que trabajan con clínicos, farmacéuticos y autoridades de salud con el objetivo de reducir la variabilidad clínica. Según Ana María Martínez, coordinadora de Investigación de HOPES, “el objetivo de conseguir Real World Data a partir de la clínica diaria es poder agrupar datos de resultados en la vida real para monitorizar la efectividad de los tratamientos cuando se usan en la población de mundo real, sin criterios de inclusión o exclusión como existen en los ensayos clínicos. El conjunto de Real World Data, obtenidos con diferentes métodos, genera lo que se llama Real World Evidence. Estas evidencias permiten comparar resultados en salud y mejorar los procesos asistenciales, actuando de palanca hacia la Medicina Basada en el Valor”.

Por último, Guajardo compartió la experiencia de la sexta edición del proyecto Amphos, centrado en la medición de resultados y que ha unido a más de un centenar de pacientes, directivos y profesionales de la salud, que han trabajado conjuntamente en el análisis de la importancia de los resultados en salud y su medición para la mejora del sistema sanitario. Las conclusiones, que serán presentadas próximamente, recogerán la situación de nuestro Sistema Nacional de Salud y cómo se puede llevar a cabo la coordinación entre las diferentes comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para conseguir mediante la compartición de los resultados un medio común que facilite la eficiencia y la equidad y la toma de decisiones en gestión sanitaria.