• Jueves, 19 de octubre de 2017

“Los internistas reivindicamos ser el referente especialista en el hospital”

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna, Antonio Zapatero, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

El presidente de la SEMI

La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) está muy activa y prueba de ello son sus 8.500 socios. Su presidente, Antonio Zapatero, explica que los 22 grupos de trabajo son el motor de la sociedad, canalizando gran parte de la actividad formativa.

La formación, ¿es un objetivo prioritario de la SEMI?

Los 22 grupos de trabajo guardan relación con los aspectos más importantes de la patología médica: insuficiencia cardiaca, EPOC, infecciosas, autoinmunes. Por eso, tenemos una actividad formativa muy importante, que se materializa en seis máster, en una cátedra propia con la Universidad de Barcelona, y en una plataforma de formación para cursos por debajo de 100 horas que lleva en marcha dos años. Es un éxito rotundo. Este año tenemos previstos más de 5.000 alumnos en un total de 26 cursos.

¿Qué áreas son las más demandadas?

Los máster son en Urgencias, en paciente crónico, en diabetes, en gestión clínica y en enfermedades autoinmunes.

¿Por qué es importante la formación en áreas relacionadas con las enfermedades crónicas?

El tema de la cronicidad es un tema importante tal y como está ahora la situación, no solo en España sino en toda Europa. El envejecimiento conlleva que el paciente tipo que frecuenta el sistema sanitario sea un paciente mayor. La esperanza de vida aquí es de las más altas del mundo, con una media de 86 años para la mujer. Una mujer que nazca ahora tiene el 50 por ciento de posibilidades de llegar a los cien años. La gente vive más, con más enfermedades crónicas y con más problemas de salud. Esta es la realidad existencial, con lo cual formar a los profesionales es importante. De hecho, las 300 plazas del máster se han terminado en una semana.

¿Cómo se establece la temática de los cursos de formación?

Hace cuatro años pasamos una encuesta en la que pedimos a los socios ideas formativas. De ahí, ya tenemos una referencia. Desde que se identifica una necesidad hasta que se pone en marcha un curso pasa algún tiempo. Por eso, crónicos, urgencias y diabetes nos parecían unas temáticas obvias. Luego con las encuestas buscamos más material formativo. Teniendo en cuenta todo esto, en la junta directiva decidimos los aspectos que nos parecen clave. Por ejemplo, el pasado noviembre se puso en marcha un curso de paliativos, ya que identificamos una necesidad de formación. La atención en la fase final es un aspecto clave y como internistas tenemos que estar, junto con la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. A la semana de abrir el plazo de inscripción teníamos 700 candidatos.

¿Hay otras materias transversales?

Otro aspecto transversal es la nutrición. Muchos pacientes mayores tienen un problema de malnutrición. Sabemos que se relaciona con una mayor mortalidad, con más complicaciones y de media con más reingresos. Por eso, vamos a poner en marcha un curso de nutrición. Es decir, buscamos temas transversales por el tipo de patología que atendemos.

¿Son activos los socios a la hora de hacer cursos?

Sí. ¿Sabe por qué? Porque la esencia de nuestra sociedad son los grupos de trabajo y hay algunos que son muy activos, con varios programas en marcha: investigación, registro de pacientes… de esto surge la oferta formativa.

¿Cómo se coordina?

Lo coordina la junta directiva a propuesta de los grupos de trabajo, cuyos responsables detectan las necesidades. Después, se empieza a trabajar en el curso, eligiendo profesores, material docente, temas… Una vez que está listo, lo difundimos en nuestra plataforma docente a través de la web.

¿Con qué sociedades tienen más relación a la hora de la oferta formativa?

Nosotros solucionamos las necesidades formativas de los internistas. Pero, por ejemplo, el curso de gestión clínica lo compartimos con SEPAR y Cardiología. Es la cuarta edición que hacemos de este máster y lo hacemos todos juntos. En algunos cursos participan médicos no internistas. Por ejemplo, tenemos una relación especialmente buena con la SEC. El año pasado hicimos un acuerdo sobre cuáles tienen que ser los estándares del paciente con insuficiencia cardiaca y lo hicimos de forma conjunta las dos sociedades. Trabajamos también en muchos documentos de consenso de patologías concretas, por ejemplo diabetes. Porque la Medicina Interna atiende a toda la patología médica del adulto.

¿Cómo está la formación en España con respecto a los países de su entorno?

Lo que estamos notando es que el especialista español tiene un nivel muy bueno y una demanda muy alta de formación. Prueba de ello es que la oferta se cubre enseguida. El nivel de satisfacción que tenemos en la plataforma docente es de un 8,5 y con un nivel excelente de seguimiento.

Y, antes de obtener la especialidad, ¿cómo está estructurada la formación de los residentes?

Seguimos el plan de formación de Medicina Interna. Teníamos hecho un buen trabajo en lo que se refiere a la troncalidad, que incluía aspectos novedosos, como era el tronco común de 24 meses y otro específico. Nuestra comisión nacional había trabajado en aspectos de la formación de internistas que evaluaban competencias y se señalaban la forma de evaluar. Eso está un poco parado desde que el Supremo suspendió la troncalidad en diciembre pasado.

Entonces, ¿cómo está la situación?

Medicina Interna tiene una formación de cinco años, de las pocas especialidades médicas que la tiene, y se forma muy bien a los residentes. El nivel de adquisición de competencias es bueno.

Así que, ¿el nivel de los internistas españoles es bueno?

Es muy bueno. Y en los grupos de trabajo de la SEMI el nivel es muy bueno también. Somos referencia en muchos foros internacionales. Dese cuenta que los internistas son mucho de estudiar.

¿Se trabaja en grupos colaborativos multinacionales?

Tenemos un grupo que siempre lo pongo de ejemplo, que es el de enfermedad tromboembólica, que lo llevaba Manuel Monreal Bosch. Hace 16 años puso en marcha un registro de pacientes con enfermedad tromboembólica, en el que los especialistas apuntaban a los pacientes de forma voluntaria. Ahora hay 26 países participantes con más de 75.000 pacientes. La última reunión fue en mayo en Zaragoza y tienen 135 publicaciones con un buen factor de impacto. Se trata de pacientes de la vida real, los que se atienden en el día a día. Por eso, el grupo de tromboembólica es referente internacional.

¿Hay alguna iniciativa más de este tipo?

Le está siguiendo los pasos insuficiencia cardiaca con el registro RICA, que está produciendo un gran número de publicaciones. Es una cosa que dinamiza mucho y que genera publicaciones en revistas de impacto con pacientes de la vida real.

En este contexto, ¿cómo se engrana la investigación?

Como sociedad científica le dedicamos dinero a través de tres becas. Dos a cronicidad, con un importe de 30.000 euros, y otra de patología general de 30.000. Además, fomentamos la investigación joven, por debajo de 40 años, con una beca de 15.000 euros. Nos gustaría dedicarle más. De hecho, nos hemos reunido con la industria farmacéutica y estamos abiertos por si alguien quiere investigar en cuestiones relativas a EPOC, insuficiencia cardiaca… Además, como sociedad española facilitamos becas para que residentes nuestros hagan estancias en el extranjero de tres meses. Tenemos 5 becas de 3.000 euros cada una.

¿Reciben residentes de otros países?

Sí, recibimos internistas sobre todo de Portugal y de Latinoamérica, con los que hacemos reuniones con un programa amplio, donde se habla de muchas cosas, con casos clínicos.

¿Cómo valora el estado de su especialidad?

Hay un documento, el hospital del futuro, que lo publicó el Royal College of Physician de 2013, dirigido por Sir Michael Rawlins, presidente del National Institute for Health and Care Excellence (NICE), en el que se plantea lo que está ocurriendo con el tema del envejecimiento de la población y de la cronicidad. Tal y como está la epidemiología de la patología que atendemos en los hospitales, la Medicina Interna tiene un presente estupendo y un futuro muy bueno. Eso lo compartimos con lo que hace el médico de Atención Primaria. Tener formados especialistas generalistas (familia en primaria e internista en el hospital) hace que se pueda plantear el hecho de poner al paciente en el centro de la atención. Reivindicamos ser el referente especialista en el hospital, coordinado con familia en Atención Primaria. Esto es lo que dice dicho documento.

¿Qué tal relación tienen con Atención Primaria?

Estupenda. Muy buena relación entre las dos especialidades.

¿Qué peso tiene la actividad de los internistas en un hospital?

A nivel nacional, los servicios de Medicina Interna dan el alta a uno de cada seis pacientes. Por ejemplo, en Fuenlabrada, mi servicio da el 30 por ciento de las altas. Eso da un peso muy notable en la actividad.

¿Hay los suficientes recursos humanos acorde con lo que debería haber?

Se considera que el 70 por ciento de las altas de un hospital debería ser responsabilidad de una atención generalista en la que el especialista no internista tienen que intervenir en el proceso asistencial. El recurso de las camas es responsabilidad de la atención generalista bien coordinado con otros especialistas. Desde el punto de vista organizativo es complejo, porque nadie quiere ceder nada de lo que está haciendo. Si se va a pasar la carga de la asistencia hospitalaria al internista habrá que tener más especialistas en Medicina Interna. Pero tal y como está la situación es complejo. Aquí todo el mundo sabe y todo el mundo opina.

¿Qué se está haciendo para mejorar la atención a los pacientes?

Se están dando pasos. Por ejemplo, en Madrid está en marcha el proceso asistencial integrado, que es de obligado cumplimiento. No tiene sentido que un paciente ingrese siete veces en distintos servicios de un mismo hospital. Hay que buscar aspectos organizativos diferentes para que el paciente y la familia reciban el tipo de atención que tienen que recibir.

¿Se tendría que hacer un uso más eficiente de los recursos?

Las cosas van por ahí, pero esto es un elefante que va muy despacio, pero llegará porque se trata de una demanda muy obvia.

¿Se está viendo algún movimiento?

Sí. Un aspecto clave es la enfermería, que tiene un papel importante en cuestiones de cronicidad. De hecho, hay muchas cosas que están haciendo médicos y que las podrían hacer perfectamente en enfermería.

¿Qué podrían hacer?

Nosotros en el hospital  tenemos personal de enfermería que hace una labor fantástica en una unidad de insuficiencia cardiaca. Lleva la relación con los pacientes, siguiendo los factores de riesgo, el peso…

¿Cómo perciben las otras especialidades que Medicina Interna lleve el grueso de la hospitalización?

Sucede como en muchas familias; Medicina Interna es la madre de muchas especialidades. Se llama así porque en 1880 el médico alemán Strümpell escribió un  tratado de las enfermedades internas para diferenciarlas de la sífilis. A principios del siglo XX empiezan a aparecer técnicas diagnósticas y se empiezan a segregar las especialidades. Así, la Medicina Interna ha tenido muchos hijos y, como puede pasar, hay con algunos que te llevas mejor que con otros. Pero después de haber pasado una crisis con las especialidades médicas, ahora cada uno sabe lo que hace  y lo que tiene que hacer. Como presidente de la SEMI mi objetivo es llegar al máximo nivel de colaboración porque tenemos que pensar en el paciente.

¿Y se reúnen a comer de vez en cuando todos los hijos?

Con algunos. Sobre todo con las sociedades de familia y con la de intensivos. Quedamos de vez en cuando. A nuestro congreso invitamos a no internistas, como a cardiólogos, neumólogos…

¿Es buena la relación?

No es mala con ninguna.

¿Qué papel tiene FACME en la relación que tienen con las sociedades científicas?

Muchas sociedades científicas tenemos muchas cosas en común, los mismos problemas. El papel del profesionalismo o del conocimiento técnico de la práctica médica lo tiene FACME. Es una fuerza muy importante. Lo que tenemos que hacer es intentar ir de la mano. Por ejemplo, en el tema de la fiscalidad FACME ha hecho un buen papel, ya que la fiscalidad afecta a la formación médica. Tal y como está planteada hoy, un médico no puede pagarse la formación y el sistema público no tiene dinero para formarle. Tenemos que seguir trabajando en aspectos de transparencia, de ética, de certificación médica. FACME tiene que ser referencia en las instituciones y debe estar presente en todas las negociaciones sobre Sanidad, porque tiene el conocimiento de lo que se está haciendo.

¿Cómo valora la situación de la Sanidad en España?

Creo que tenemos una Sanidad muy buena pero hay que cuidarla. El principal valor son los profesionales. Tenemos profesionales muy implicados. Por eso, debería haber más planificación, más participación de los profesionales médicos en la toma de decisiones, ya que son los que mejor conocen los problemas. Pero hay un nivel de desconfianza entre los políticos y los médicos; y todos tenemos que trabajar para mejorarlo.

¿Qué respuesta hay por parte de la Administración?

Tuvimos una reunión con la ministra hace unos meses y la percepción es muy buena. Ahora FACME tiene una relación muy buena con el Ministerio. Pero la Sanidad está transferida y hay 17 “ministerios” de Sanidad. Hay que planificar muchas cosas, pero la esencia de que cambie es tener más en cuenta al médico y donde mejor se encuentra es en las sociedades científicas, hay que darles más cancha.

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