• Jueves, 18 de abril de 2019
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Los medicamentos que suprimen el sistema inmune pueden proteger contra el Parkinson

La idea de que el sistema inmune de una persona podría estar contribuyendo al daño neurológico se ha sugerido durante bastante tiempo

Las personas que toman medicamentos que suprimen el sistema inmune son menos propensas a desarrollar la enfermedad de Parkinson, según un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis, Estados Unidos. Los hallazgos, publicados en ‘Annals of Clinical and Translational Neurology’, sugieren que el propio sistema inmunológico de una persona ayuda a llevarlo hacia la enfermedad de Parkinson.

Potencialmente, restringir el sistema inmune con medicamentos podría prevenir el trastorno neurológico, que se caracteriza por temblores, movimientos lentos, rigidez y dificultad para caminar. El Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa, afecta a alrededor de un millón de personas en Estados Unidos y cuyas causas no se entienden bien.

“La idea de que el sistema inmune de una persona podría estar contribuyendo al daño neurológico se ha sugerido durante bastante tiempo”, dice el autor principal del estudio, Brad Racette, profesor de Neurología. “Hemos descubierto que tomar ciertas clases de medicamentos inmunosupresores reduce el riesgo de desarrollar Parkinson. Un grupo de medicamentos en particular parece realmente prometedor y merece una mayor investigación para determinar si puede retrasar la progresión de la enfermedad”, añade.

El año pasado, Racette y sus colegas analizaron millones de registros médicos y desarrollaron un algoritmo para predecir qué personas serían diagnosticadas con la enfermedad. A medida que extraían los datos, descubrieron que las personas con varios tipos de patologías autoinmunes, incluida la colitis ulcerosa, tenían menos probabilidades de ser diagnosticadas con Parkinson que la población general.

Las patologías autoinmunes eran una mezcla, ligadas a innumerables fallos en el sistema inmune y que afectaban a una variedad de sistemas de órganos. Fue difícil ver cómo un batiburrillo de mal funcionamiento del sistema inmune podría tener el mismo efecto beneficioso.

Sin embargo, los investigadores señalaron que muchas enfermedades autoinmunes tienen una cosa en común: se las trata con medicamentos que disminuyen la actividad inmunológica. A su juicio, sufrir una enfermedad autoinmune puede no ser una algo bueno, pero recibir tratamiento por ello podría ser beneficioso.

Racette y sus colegas analizaron los datos de medicamentos recetados de la Parte D de Medicare en 48.295 personas diagnosticadas con Parkinson en 2009 y 52.324 personas nunca diagnosticadas con Parkinson. Identificaron 26 medicamentos inmunosupresores comúnmente recetados, que representan seis clases de medicamentos. Los científicos determinaron a qué personas en el conjunto de datos se les había recetado cualquiera de los medicamentos un año o más antes de la fecha del diagnóstico o en una fecha de corte preestablecida.

Hasta un 20 por ciento menos de riesgo

En el análisis, se excluyeron las recetas expendidas en los 12 meses anteriores al diagnóstico o en el punto de corte para descartar cualquier posibilidad de que las prescripciones pudieran estar relacionadas con los primeros signos de la patología. Los investigadores encontraron que las personas que tomaban medicamentos en cualquiera de las dos clases tenían significativamente menos probabilidades de desarrollar Parkinson que quienes no tomaban inmunosupresores.

En concreto, las personas que toman corticosteroides como la prednisona tienen un 20 por ciento menos de probabilidades de ser diagnosticadas con Parkinson, mientras que las que toman inhibidores de la inosina monofosfato deshidrogenasa (IMDH) son aproximadamente un tercio menos propensas.

Cuando los investigadores incluyeron enfermedades autoinmunes específicas en su análisis, los riesgos calculados no cambiaron, lo que sugiere que la diferencia se debió al uso de los medicamentos, no a las patologías subyacentes que estaban tratando. Los hallazgos sugieren que reducir la inmunidad con medicamentos puede mantener a raya la enfermedad de Parkinson; pero también hace que las personas sean más susceptibles a las enfermedades infecciosas y al cáncer.

Los beneficios de los medicamentos inmunosupresores superan los costos para las personas con enfermedades autoinmunes graves como la artritis reumatoide. Pero los médicos probablemente dudarían en recetar medicamentos riesgosos a personas sanas para evitar la enfermedad de Parkinson, especialmente porque no hay una manera fiable de predecir quién está en camino de desarrollar la enfermedad.

“Lo que realmente necesitamos es un medicamento para las personas que son diagnosticadas recientemente, para evitar que la enfermedad empeore –apunta Racette–. Es una suposición razonable que, si un fármaco reduce el riesgo de contraer el Parkinson, también disminuirá la progresión de la enfermedad, y estamos explorando eso ahora”.

Los corticosteroides producen muchos efectos secundarios y los médicos ya intentan minimizar su uso, por lo que Racette y sus colegas han centrado su atención en los inhibidores de IMDH. “Nuestro siguiente paso es llevar a cabo un estudio de prueba de concepto con personas recién diagnosticadas con la enfermedad de Parkinson para ver si estos medicamentos tienen el efecto sobre el sistema inmune que esperaríamos –apunta Racette–. Es demasiado pronto para pensar en ensayos clínicos para ver si modifican la enfermedad, pero el potencial es intrigante”.

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