• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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Los pacientes con retinosis pigmentaria hereditaria podrían ser tratados con una terapia oncológica

Investigadores de la CEU Cardenal Herrera han descubierto que un fármaco contra el cáncer consigue reducir entre un 25 y un 40 por ciento la muerte celular de los bastones o células fotorreceptoras de la retina

La retinosis pigmentaria es una enfermedad genética que, debido a una serie de desórdenes genéticos, causa dificultades en la capacidad de la retina para responder a la luz y por tanto, provoca problemas en la vista. El principal hándicap de esta enfermedad es que no existe un tratamiento efectivo, algo que podría cambiar debido a los hallazgos de un grupo de investigación la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU-UCH), en colaboración con la Universidad alemana de Tübigen.

En concreto, la investigación se ha centrado en el efecto de un grupo de inhibidores farmacológicos de la enzima poli ADP ribosa polimerasa (PARP), que actualmente tiene aplicaciones en el tratamiento del cáncer y en enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. Teniendo en cuenta que el exceso de actividad de la enzima PARP es un factor involucrado en la degeneración hereditaria de los fotorreceptores de la retina, el objetivo era comprobar si estos  inhibidores ya conocidos para esta enzima, podrían tener un efecto en la retinosis pigmentaria hereditaria.

Resultados prometedores

Los resultados han sido publicados en la revista científica ‘Cellular and Mollecular Life Science’, y concluyen que uno de los dos inhibidores estudiados, el ‘BMN-673’, ha mostrado especial potencial para una rápida aplicación clínica. El segundo, ‘3-aminobenzamida’, también habría demostrado efectos a nivel nanomolar.

Para llegar a esta conclusión, los expertos han aplicado en un modelo experimental animal dos inhibidores de PARP. Además de avanzar en el conocimiento del papel de esta enzima en la degeneración de la retina, han demostrado que la aplicación reduce entre un 25 y un 40 por ciento la muerte celular de los bastones o células fotorreceptoras de la retina.

Por último, cabe destacar que en el estudio se ha seguido una estrategia de reposicionamiento de medicamentos; es decir, de aplicación de compuestos ya conocidos a una enfermedad diferente. Esto permite desarrollar nuevas terapias con menos costes y en menos tiempo, lo que es importante en el caso de la retinosis pigmentaria, para la que todavía no existe tratamiento.