• Martes, 21 de noviembre de 2017

“Los profesionales de la Enfermería somos una pieza fundamental en el abordaje multidisciplinar del dolor”

Preguntamos a Beatriz Pérez Benito y a Raquel Calleja Carbajosa, de la sección de Enfermería perteneciente a la Unidad de Dolor

Tratamiento del dolor desde Enfermería

El pasado mes de julio se inauguró en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid una unidad del dolor que, además, servirá de referencia a las provincias de Burgos, Palencia, Soria y Segovia en las prestaciones más avanzadas y que se prevé que atienda a unas 10.000 personas al año. Preguntamos a Beatriz Pérez Benito y a Raquel Calleja Carbajosa, de la sección de Enfermería perteneciente a la Unidad de Dolor.

¿Cuáles son los principales objetivos de la Enfermería en una unidad de dolor?

Podría decirse que objetivos son muchos, pero podemos destacar como más importantes el proporcionar un cuidado integral al paciente y su familia adaptándonos a sus necesidades individuales y siempre intentando potenciar su  autocuidado; mejorar la calidad de vida del paciente ayudándole a adaptarse a sus limitaciones; fomentar la promoción de la salud y prevención de la enfermedad y proporcionar formación, información y educación sobre el tratamiento que va a recibir.

¿Qué estrategias terapéuticas son las más utilizadas en Enfermería en el tratamiento del dolor en una unidad?

Nosotras actuamos de forma intermediaria entre el facultativo y el paciente aclarando dudas en cuanto al tratamiento médico, técnicas a aplicarle aclarando sus dudas y reforzando la información recibida.

Es muy importante aplicar actuaciones complementarias a su tratamiento como puede ser higiene postural, autocontrol de su enfermedad, técnicas de relajación, etc. Proporcionamos una atención telefónica para la resolución de dudas y problemas, lo que supone una tranquilidad para el paciente y un aumento de su confianza y tranquilidad.

Siempre que sea posible, fomentamos la continuidad de cuidados mediante la comunicación con Atención Primaria en los casos en que sea necesario.

¿Qué importancia tienen los profesionales de la Enfermería en el funcionamiento de las unidades para el tratamiento del dolor?

Somos una pieza fundamental en el abordaje multidisciplinar del dolor, no solo por la labor asistencial, sino también por la de gestión de todos los recursos necesarios para el buen funcionamiento de la unidad. De igual modo, la función de formación y educación tanto del paciente como de otros profesionales resulta imprescindible en el día a día.

Todo ello es posible, además, gracias al interés innegable y necesario por la actualización continua de conocimientos.

¿Cuál es en la actualidad el nivel del profesional de Enfermería en el abordaje, manejo y tratamiento del dolor?

La enfermera de la Unidad del Dolor trabaja con total independencia en su propia consulta y tiene los conocimientos y habilidades suficientes para poder dar una atención integral al paciente con dolor, evidentemente siempre dentro de sus competencias asistenciales.

El nivel de conocimientos y destrezas requerido para trabajar en una unidad de dolor considero que justificaría ampliamente que se considerase establecer la Enfermería del dolor como una especialidad.

¿Cómo evalúa los cursos de formación continuada en el tratamiento del dolor?

Por suerte, en el ámbito de la formación en torno al dolor se cuenta cada vez más con Enfermería y existen diversas posibilidades para  ampliar nuestros conocimientos.

¿Cuáles serían las diferencias más sustanciales en el abordaje del dolor de los más pequeños respecto al de los mayores?

Fundamentalmente, la capacidad de expresar de manera clara y concreta qué es lo que les sucede. Mucho más teniendo en cuenta que los pacientes más jóvenes que atendemos padecen diversos tipos de discapacidades intelectuales y su capacidad para comunicarse es muy reducida.

¿Cuáles son las patologías más recurrentes que necesitan los cuidados en su unidad de dolor tanto en niños como en adultos?

En niños, actualmente, solo atendemos el dolor de origen espástico realizando las recargas de las bombas de infusión intratecal  que tienen implantadas. En adultos, las patologías más comunes, entre otras,  son lumbalgias, lumbociatalgias, síndromes miofasciales, síndromes de espalda fallida tras IQ, dolor espástico, neuropático, etc.

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