• Martes, 12 de diciembre de 2017

Los suplementos dietéticos pueden interaccionar con la medicación en pacientes con enfermedad cardiovascular

Cuidados para tener un corazón sano

Los suplementos dietéticos, debido a su ingestión conjunta con medicamentos por parte del paciente, pueden alterar el comportamiento del medicamento, es decir, alterar su actividad terapéutica, que puede verse aumentada, disminuida, retardada o incluso cualitativamente alterada. Antonio Justo Corrales Torres, de Almería, explica que este tipo de interacciones son de gran importancia, “puesto que actúan sobre la respuesta farmacológica como medio para restaurar la normalidad en el organismo ante una situación patológica y, por tanto, el medicamento no cumpliría con la misión para la que fue prescrito”.

En esta línea se manifiesta Carlos Lázaro Roldán, quien afirma que los suplementos dietéticos pueden aumentar o disminuir la absorción de los fármacos y pueden interferir en su excreción.

Por su parte, Lourdes Rivas Sáez comenta que los suplementos dietéticos nos ejercen sobre el tratamiento farmacológico ninguna interacción, “por lo tanto no sustituyen al tratamiento farmacológico”.

María Isabel Muñoz Jodar coindice con la mayoría de sus colegas al indicar que los suplementos dietéticos pueden alterar la farmacocinética de los fármacos mediante la inducción o inhibición de estos, actuando sobre algunas enzimas como el citocromo P450.

Problemas de los riesgos

Uno de los grandes problemas que hay en ese sentido es que los pacientes piensan que al ser naturales no conllevan riesgos. No obstante, la especialista puntualiza que en ocasiones pueden ser beneficiosos. Del mismo modo, destaca que los suplementos dietéticos con vitaminas, minerales o hierbas pueden ocasionar interacciones con los medicamentos, “dando lugar a efectos secundarios, algunos graves, en pacientes en tratamiento con warfarina y un aporte en exceso de vitamina K”.

También la hierba de San Juan puede dar lugar a un síndrome de serotonina por interactuar con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) aumentando dicha hormona.

Otra de las interacciones que apunta María Isabel Muñoz Jodar son las que pueden aparecer con el magnesio, el calcio, el hierro y el gingko biloba, mientras que los que contienen equinacea, linaza o yohimbina se encuentran entre los que están más contraindicados.

Tal y como describe Antonio Justo Corrales Torres, las interacciones entre alimentos y medicamentos se pueden subdividir de acuerdo con su mecanismo en tres tipos: interacciones fisicoquímicas, farmacocinéticas y farmacodinámicas. A su vez, algunos fármacos pueden influir en la absorción y utilización de nutrientes y producir, por ejemplo, estados carenciales y de hipovitaminosis. Dadas las dificultades para establecer el riesgo real de que se desarrolle una interacción determinada, es necesario identificar, en la medida de lo posible, las situaciones en las que este riesgo es mayor, y esto es especialmente importante en ancianos y pacientes polimedicados.

Educación a los pacientes

Por eso, los profesionales sanitarios deben informar a los pacientes sobre la conveniencia de no tomar determinados medicamentos junto con algunos alimentos para evitar las interacciones, ya que el fallo en evitar o minimizar estas interacciones puede aumentar el riesgo de fracaso terapéutico. Así, Carlos Lázaro Roldán apuesta por fomentar la educación de los pacientes.

En ese sentido, el papel del médico de atención primaria y del farmacéutico son claves. Se debe implicar a los profesionales de la salud en el consejo dietético mediante la elaboración de hojas informativas sobre interacciones dietético-farmacológicas. En este contexto, Antonio Justo Corrales Torres sostiene que el programa más adecuado combinaría un sistema de información para ayudar a que los profesionales sanitarios seleccionen los tiempos de administración más adecuados y aumenten su atención sobre las interacciones potenciales con un programa de información al paciente con instrucciones verbales, prospectos y etiquetas.

Por su parte, María Isabel Muñoz Jodar explica que el médico durante la anamnesis debe recopilar información suficiente del paciente tanto de sus hábitos alimenticios, de ejercicio y de medicamentos y no debe olvidar si toma algún complemento vitamínico o hierbas laxantes que haya incorporado a su dieta habitual. Además, debe exponer al paciente los riesgo que pueden tener si no le informa de todo lo que está tomando, aunque sea de forma ocasional.

Todos esos aspectos son muy importantes, según señala Lourdes Rivas Saez, en pacientes con riesgo cardiovascular. Por eso, “en la consulta podemos realizar preguntas dirigidas a conocer sus hábitos, toma de suplementos dietéticos incluida, y añadirlo a la historia clínica”.

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