• Sábado, 21 de septiembre de 2019
Array ( [0] => WP_Term Object ( [term_id] => 1489 [name] => Área cardiometabólico [slug] => area-cardiometabolico [term_group] => 0 [term_taxonomy_id] => 1489 [taxonomy] => category [description] => [parent] => 1350 [count] => 309 [filter] => raw [cat_ID] => 1489 [category_count] => 309 [category_description] => [cat_name] => Área cardiometabólico [category_nicename] => area-cardiometabolico [category_parent] => 1350 ) )

El mal control del diabético inmigrante se debe a los problemas para cambiar su estilo de vida

La falta de adherencia al tratamiento y de cambios en el estilo de vida son las principales causas del mal control de la diabetes en pacientes varones inmigrantes. Hay que tener en cuenta que este grupo de población tiene unos hábitos de vida muy difíciles de cambiar, debido a su cultura y poco conocimiento sobre nuestra dieta.

La población  inmigrante en España supone más del 10 por ciento de la población total española. De estos, entre el 27 y el 30 por ciento de la población inmigrante padece diabetes mellitus. Su asistencia sanitaria, junto a las implicaciones culturales, socioeconómicas, religiosas y lingüísticas y el incremento de su prevalencia, constituye un reto importante para el médico de Atención Primaria.

En líneas generales, el paciente diabético inmigrante es bastante más joven y con menos años de evolución que el diabético español. Es un perfil sin complicaciones y mal control metabólico. Además, suele acudir a consulta la mujer, que puede deberse a una mejor adaptación e integración y que las condiciones laborables del hombre impiden que acuda a la consulta. Si se compara con los pacientes españoles, suelen presentar cifras de Hb glicosilada más elevadas, lo que se asocia a un peor control de la enfermedad, que se relaciona con pertenecer a un nivel socioeconómico-cultural más bajo y con una reticencia a cambiar ciertos hábitos de vida y dieta.

En cuanto a los factores de riesgo que presentan, la mayor parte de los enfermos tiene problemas cardiovasculares, son obesos, llevan una dieta poco o nada saludable y beben alcohol en exceso, sin olvidar el tabaquismo. Se registra un mayor porcentaje de obesidad y sobrepeso en la población hispanoamericana y algo más de hipertensión en individuos de raza negra. Como se trata de personas con ingresos medios bajos, su dieta se basa en hidratos de carbono baratos. En algunos centros se han visto bastantes pacientes indios con esta patología. Y es que los indios/paquistaníes tienen una predisposición genética a la resistencia a la insulina.

Acudir a la consulta

Uno de los problemas con los que se enfrentan los profesionales que atienden a estos pacientes es que solo acuden a consulta cuando hay dolor y su concepto de salud es despreocupado y, en ocasiones, resignado. A veces, combinan el tratamiento farmacológico prescrito con alguno naturista propio de su país de origen, lo que puede dificultar el control de la enfermedad, que en los inmigrantes es inferior al de los autóctonos llegando a grados de descompensación que oscilan entre el 18,8 por ciento de los hispanoamericanos y el 17,9 por ciento de los magrebíes, frente al 9.9 por ciento de los autóctonos.

El principal escollo con respecto al control glucémico es como en otras enfermedades, la barrera idiomática, ya que no comprenden ciertos matices. Además, no suelen realizar controles de glucosa ni en su domicilio, ni en el centro de salud. También aquí se sitúa el concepto que tienen de la salud y que su cultura les lleva a pensar que las enfermedades crónicas no tienen curación. Su concepto de salud es solucionar sus problemas agudos. A todo esto hay que añadir que en pacientes musulmanes se incrementan los problemas del control de la enfermedad en la época del Ramadán, que presentan bastantes casos de hipoglucemias.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Salvador Gasull Insertis, Fernando Navarro Tarin, Amparo Clemente Visier, Juan Antonio Ribera Osca, Juan Ignacio Medina Esplugues y Matilde Monleon Cervera, médicos de Atención Primaria en el Centro de Salud Plaza de Segovia; Carlos Masmano Ortiz, José Antonio Hernández Fernández, José Luis Blasco González, Manuel Vicente Cercos Aparisi y Manuel Martínez Martínez, médicos de Atención Primaria del Centro de Salud Requena; José Antonio Minaya Collado, Juan Vicente Climent Gómez, Anselmo Hernández Gil de Tejada, Francisco Román Llosa Fernández de Guevara y José Francisco Ibor Pica en el Centro de Salud Campanar, y Marie Clarie Arnandis Ventura, Encarna Sorribes Vicent, Lidon Ramos Ramos y Francisco Artola Bordas, especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Grao.