• Jueves, 18 de julio de 2019
Array ( [0] => WP_Term Object ( [term_id] => 1350 [name] => Noticias [slug] => noticias [term_group] => 0 [term_taxonomy_id] => 1350 [taxonomy] => category [description] => [parent] => 1334 [count] => 41361 [filter] => raw [cat_ID] => 1350 [category_count] => 41361 [category_description] => [cat_name] => Noticias [category_nicename] => noticias [category_parent] => 1334 ) )

La mayoría de las verrugas comunes desaparecen por si solas en dos años

Se originan por una infección de las células que residen en la capa superficial de la piel causada por el virus del papiloma humano

Las verrugas son un mal menor y tan común que casi nunca nos preguntamos porqué aparecen. El responsable es el denominado virus del papiloma humano y, en definitiva, esa protuberancia dura, rugosa, áspera al tacto y del mismo color de la piel, no es más que el resultado de una infección de las células que residen en la capa superficial de la piel. Aparecen con más frecuencia en niños y jóvenes, de hecho el 10 por ciento de la población infantil las padece. La infección se trasmite por contacto directo a través de la piel con una persona infectada o por virus recientemente diseminados que se mantienen bien en determinados ambientes con humedad y calidez (en personas con exceso de sudoración en manos y pies, andar descalzo, rascado, afeitado, morderse las uñas, embarazo y estados de inmunodeficiencia, etc.).

No todas las verrugas son iguales y reciben un nombre u otro normalmente en función del lugar en el que se encuentren. Las más habituales se denominan ‘vulgares’ o ‘comunes’ y son las que generalmente crecen en los dedos, alrededor de las uñas y en el dorso de la mano, aunque pueden aparecer en cualquier otra parte del cuerpo. Suelen aparecer en aquellos lugares donde la piel está lesionada, por lo que si la persona se muerde las uñas o se arranca los padrastros éstos son escenarios habituales.

Al principio la verruga no es más grande que una cabeza de alfiler, un nódulo protuberante y duro del mismo color de la piel. Poco a poco va ganando tamaño y su superficie se torna rugosa y con un punteado negruzco característico. Como sobresalen de la superficie de la piel, localizarlas es sencillo pero hay que tener cierto cuidado pues si se golpean con algo pueden sangrar y doler. Al margen de esto, a no ser que estén en lugares donde se sometan constantemente a presión, como entre los dedos, no causan ninguna molestia.

Otros tipos

Cuando las verrugas crecen en los pies se denominan plantares, ya que habitualmente se desarrollan en la planta. La presión al caminar las aplasta y las empuja hacia dentro, de ahí que la mayoría no sobresalgan a la superficie. Puede que crezcan en grupo, dando lugar a lo que se conoce como verrugas en mosaico. Al igual que las verrugas vulgares, tienen puntitos negros. Pueden ser dolorosas y al caminar la persona siente como si tuviera una piedra en el zapato.

Las verrugas planas son más pequeñas y suaves. Con frecuencia se observan en niños y rara vez en adultos. Por lo general crecen en grupos de 20 a 100 y en cualquier parte del cuerpo: en los niños son más comunes en la cara, en los adultos varones en el rostro, donde crece la barba, y en las mujeres en las piernas. Una posible causa es la irritación cutánea que prosigue al afeitado o la depilación.

Otro tipo de verrugas son las genitales, que normalmente aparecen en los órganos genitales, en el pubis y entre los muslos, aunque pueden crecer en el interior de la vagina y en el canal anal.

Cuando se dan por debajo y alrededor de las uñas se conocen como verrugas subungueales o periungueales y son las más difíciles de tratar. En esta ocasión nos centraremos exclusivamente en las verrugas comunes.

Verrugas comunes

Las verrugas comunes que contraen los niños casi siempre desaparecen sin ningún tipo de tratamiento al cabo de unos meses o después de unos años. Sin embargo, si causan molestias, duelen o se multiplican rápidamente hay que ponerlas freno. Y cuando se trata de un adulto hay que tener en cuenta que tardan más en desaparecer que en los niños. En cualquiera de los casos, diversos estudios han demostrado que al menos el 60 por ciento de las verrugas comunes desaparecen por si solas en un plazo de dos años y cuando desaparecen por lo general no dejan ninguna cicatriz que delate su presencia en el pasado. Con un porcentaje tan alto de autocuración es muy difícil creer en la eficacia de los remedios caseros pues es posible que sea simplemente el paso del tiempo y no el remedio casero el que haya puesto punto y final a su evolución. Además, la propia disposición psicológica tiene un gran peso en la curación, tirando por traste también el supuesto buen hacer de estos remedios.

No obstante, hay que tener en cuenta que las verrugas son muy contagiosas y, para impedir que se extiendan, deberían tratarse inmediatamente. Las verrugas a menudo se reproducen, y lo harán con mayor probabilidad si no se toman algunas precauciones.

Uno mismo puede tratarse una verruga pero con cierta cautela y siempre consultando previamente al dermatólogo. Y es que puede que lo que consideremos una verruga realmente no lo sea y se trate como tal otra alteración de la piel distinta o incluso de mayor importancia.

Posibles tratamientos

Dada la tendencia a la resolución espontánea de las verrugas, se recomienda siempre un tratamiento conservador y que no deje cicatriz y que dependerá del número y tipo de verrugas, de su tamaño y de su localización. Así, si las verrugas no desaparecen solas pueden tratarse con líquidos irritantes que estimulen las defensas del organismo contra el virus y sustancias queratolíticas, fundamentalmente ácido salicílico, que disminuyan su tamaño. Estos tratamientos pueden realizarse cómodamente en casa, pero para obtener buenos resultados hay que ser constante durante varias semanas.

Otra opción es que el dermatólogo unte la verruga con cantaridina. Con ella se forma una ampolla debajo de la verruga y, aproximadamente transcurrida una semana, el dermatólogo cortará la parte de la verruga que ha muerto gracias al tratamiento.

Si estas iniciativas no dan resultado, el siguiente paso son métodos como la crioterapia, que congela la verruga, el bisturí eléctrico, que la quema, o el láser, que requiere anestesia local. La crioterapia es generalmente el método preferido para tratar las verrugas en niños mayores y adultos; no es apenas doloroso y muy pocas veces deja cicatrices, pero juega con la desventaja de que muy a menudo hay que repetir el tratamiento de una a tres semanas. El bisturí eléctrico (o electrocirugía) también da muy buenos resultados y el láser se reserva para aquellas verrugas que se han resistido a las otras terapias.

En cualquier caso, nunca debe intentarse cortar, quemar o arrancar una verruga y siempre deben seguirse las instrucciones del dermatólogo.

En ocasiones aparecen nuevas verrugas cuando se están tratando otras. Esto se debe a que las viejas contagiaron con el virus la piel que las rodeaba antes de ser tratadas y las “verrugas hijas” han crecido alrededor de las madres. El mejor método es tratar las nuevas tan pronto como aparecen y antes de que se desarrollen completamente. Acuda al dermatólogo para asegurarse de que el tratamiento curó a la verruga completamente.

Mientras tanto, numerosas investigaciones no cesan en su empeño de encontrar tratamientos más avanzados para tratar las verrugas y conseguir la vacuna que les plante cara.

Aunque es un trastorno benigno, siempre es importante que las verrugas sean diagnosticadas y tratadas por un dermatólogo.

FUENTES: Academia Española de Dermatología y Venereología y Academia Americana de Dermatología.