• Domingo, 16 de junio de 2019
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Mejorar la adherencia terapéutica es clave para controlar los factores de riesgo cardiovascular

arterioesclerosis

La falta de control de los factores de riesgo cardiovascular en la enfermedad cardiovascular, a nivel Europeo, por ende en nuestro país y en las consultas diarias, es uno de los grandes caballos de batalla de la Atención Primaria. De hecho, incluso la OMS lo considera uno de los principales problemas en salud, que afecta a todo tipo de enfermedades, tanto agudas como crónicas y tanto en prevención primaria como en prevención secundaria en todos los ámbitos sanitarios.

Existen diversos estudios de adherencia terapéutica, y en algunos de los de prevención secundaria se observa claramente que el incumplimiento es bastante elevado. Aunque varían las cifras, se pueden encontrar porcentajes altos de incumplimiento ya incluso en los primeros meses y progresivamente van aumentando llegando a un 50% en el primer año tras un episodio agudo de enfermedad cardiovascular. La falta de adherencia terapéutica lastra sin duda la consecución de los resultados. De nada sirve disponer de estrategias (farmacológicas o no) en el tratamiento de los pacientes cuando una vez prescritas estas no se implementan.

Relación fluida

El objetivo fundamental de la entrevista clínica es establecer un circuito de comunicación con el paciente para que comprenda el objetivo de su tratamiento. No es infrecuente que la escasez de tiempo destinado a cada consulta impida disponer del tiempo necesario para llevar a cabo esta educación, por lo que al final el facultativo prescribe un tratamiento y el paciente decide si lo debe seguir.

Es difícil que los pacientes indiquen que no toman la medicación y que lo hacen voluntariamente, aunque sí pueden indicarlo en la gran mayoría de veces atribuyéndolo a posibles efectos secundarios. La receta electrónica puede ayudar para corroborar la dispensación de las pastillas y el conteo de los comprimidos, pero esto no indica que aunque los retiren de las oficinas de farmacia se los estén tomando realmente.

Ser conscientes de su enfermedad

En ocasiones, no entienden la importancia de su enfermedad ni de las medidas que deben tomar al respecto, lo que les hace no ver el peligro del no cumplimiento. Por eso, hay que informar y ayudar a estos pacientes a conseguir que su adherencia sea la mayor posible. Para lograr este objetivo, tiene gran importancia la colaboración de todos los estamentos sanitarios, médicos, Enfermería, farmacéuticos, así como implicar también a la familia y al entorno social del paciente de la importancia de reducir todos esos factores de riesgo que pueden provocar el empeoramiento de su enfermedad y de su calidad de vida.

Cumplimiento

Desde el punto de vista del médico, se debe incidir en estos aspectos de adherencia al tratamiento que con cierta frecuencia se olvidan. Las pautas combinadas en la misma pastilla, las pastillas fáciles de tomar, mantener siempre el mismo producto y que el paciente vea que las cajas no cambian hacen más fácil seguir el tratamiento.

Está ampliamente demostrado el impacto clínico y, por tanto, el económico que tiene la falta de cumplimiento terapéutico. Todas las medidas encaminadas a incrementarlo conseguirán mejorar los resultados de la atención sanitaria. La adherencia terapéutica se puede mejorar a distintos niveles.

El incumplimiento del tratamiento es la principal causa de que no se obtengan todos los beneficios que los medicamentos pueden proporcionar a los pacientes. Disminuye la eficacia de todas las recomendaciones sanitarias incluyendo el tratamiento farmacológico y no farmacológico. Esto conlleva un aumento de la morbilidad y mortalidad de las enfermedades y una evolución desfavorable de la enfermedad. Aumenta las complicaciones derivadas de la enfermedad, tanto médicas como sociales, la mortalidad, las visitas a los Servicios de Urgencias, el número de ingresos con los costes asociados y la probabilidad de resistencia a los fármacos. Desperdicia recursos asistenciales, desaprovecha recursos al financiar fármacos que después no se toma o se toman de forma inapropiada y disminuye la calidad de vida de los pacientes.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Baldomero Navalón Martínez, Antonia Martínez Montero, José Luis Hernández García, Agustín Sánchez Sánchez, Raul Crespo Abia y Carmelo Prieto Zancudo, del Centro de Salud Villaviciosa, y los cardiólogos Santiago de Dios Pérez y José Florit Martin, del Hospital de la Zarzuela; Francisco Javier Antona Makoshi, de la Clínica Averroes de Majadahonda y del Hospital Madrid; Andrés Sánchez Gómez, de la Clínica Majadahonda y del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, y  Eddi Velásquez Arias, del Hospital de Torrelodones, en Madrid.