• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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Menos fallecimientos por infarto en verano que en invierno

Agosto registra el mínimo en cuanto a mortalidad

infarto en verano

El porcentaje de personas que fallecen tras un ingreso por infarto agudo de miocardio en los meses de verano es inferior al del resto del año, según un estudio en el que se ha analizado la relación entre la temperatura aparente y los principales contaminantes atmosféricos con los ingresos por infarto.

En este sentido, la mortalidad de los pacientes ingresados durante los meses más fríos (enero, febrero, noviembre y diciembre) superó el 10 por ciento, mientras que el mínimo en la mortalidad durante el ingreso se registró en agosto, mes con una tasa de fallecimientos del 7,8 por ciento de los pacientes ingresados.

La investigación, llevada a cabo en Cantabria durante 15 años, se realizó en base a los 9.871 ingresos por infarto agudo de miocardio atendidos por el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV). En una primera fase, se llevó a cabo un estudio descriptivo de dichos ingresos entre los años 2001 y 2015, y, en una segunda, se efectuó un análisis de correlación retrospectivo para determinar la relación entre los ingresos hospitalarios por infarto y los distintos factores ambientales.

De sus resultados se desprende que, si bien la mortalidad hospitalaria por infarto resultó ser más elevada en los meses más fríos, la incidencia de infartos registra un pico en los primeros meses del año (siendo febrero el mes con el máximo promedio de ingresos por esta causa), y disminuye durante la primavera, con el mínimo registrado en los meses de mayo y junio.

Por otro lado, si se analiza la distribución semanal de los infartos, el mayor número de ingresos se produce durante los días laborales frente al fin de semana, siendo el martes el día que mayor número de infartos se registró y el sábado, el que menos.

El estudio, incluido en la última edición de la ‘Revista Española de Cardiología’, publicación de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha analizado la existencia de una relación “directa y significativa” entre el número de ingresos por infarto en los hospitales y la exposición a las partículas contaminantes PM10, capaces de penetrar hasta los pulmones.

Interacción con el medio

Según explica Ana Santurtún, una de las autoras del trabajo, “los seres humanos interaccionan constantemente con el medio; por esto, variables como las condiciones meteorológicas o los contaminantes atmosféricos a los que se ven expuestos podrían ser variables predictoras en la morbimortalidad cardiovascular”.

En concreto, la temperatura aparente, analizada en este estudio, es un índice biometeorológico que integra la temperatura del aire, la humedad y la velocidad del viento, y es considerado el mejor índice experimental de confort térmico para predecir la mortalidad. “De ahí que los resultados encontrados en este aspecto sean de gran interés como posible herramienta de prevención”, señala la experta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un 24 por ciento de la carga mundial de morbilidad, es decir, la cantidad de personas que enferman en un lugar y un periodo de tiempo determinados en relación con el total de la población, así como un 23 por ciento de la mortalidad, son atribuibles a factores ambientales.