• Martes, 12 de diciembre de 2017

Nefrectomía parcial laparoscópica, eficaz en tumor renal organoconfinado

Los avances conseguidos en las técnicas quirúrgicas, así como la mejora de las suturas y sistemas de sellado hemostático, hacen que la mayoría de pacientes diagnosticados de tumor renal puedan ser tratados mediante una nefrectomía parcial por vía laparoscópica. De esta forma, los pacientes que más se pueden beneficiar de dicha técnica son los que presentan una tumoración renal. En el paciente con función renal normal se evita la pérdida de la unidad renal, mientras que en el paciente con enfermedad renal crónica de cualquier etiología se puede evitar la diálisis mediante la preservación de masa renal funcionante.

En este contexto, la principal indicación de la nefrectomía parcial laparoscópica es el tumor renal, principalmente los que presentan tamaños menores de 4 cm. Aun así, los tumores de mayor tamaño también pueden ser tratados mediante esta técnica, dependiendo de los casos. Otra de las indicaciones, aunque mucho menos frecuente, son pacientes con doble sistema urinario, con infecciones de repetición de alguno de los hemipielones renales. Así, en conclusión, la indicación de la nefrectomía parcial es principalmente el tratamiento del carcinoma renal organoconfinado T1a, aunque se puede extender la indicación a tumores de casi cualquier tamaño, siempre que sea técnicamente abordable por el cirujano.

Buenos resultados

En líneas generales, los resultados obtenidos son buenos, ya que se consigue la curación del cáncer, con mínima repercusión sobre función renal y una mínima morbilidad. De hecho, con una buena técnica laparoscópica y en casos bien indicados, la recuperación del paciente es mucho más rápida que la cirugía abierta.

También hay que considerar el hecho de que realizar una nefrectomía parcial en lugar de una radical hace que el paciente tenga menos riesgo de insuficiencia renal a largo plazo. Y todo ello siempre con una clara seguridad oncológica. En general, los resultados oncológicos y funcionales en las series publicadas son bastante buenos, alcanzando tasas de supervivencia libre de enfermedad equiparables con la cirugía radical.

Tras la cirugía no son necesarios los tratamientos complementarios, como la radioterapia o la quimioterapia, pues el abordaje del tumor renal localizado es el quirúrgico, ya que se trata de una cirugía con intención curativa.

Seguimiento radiológico

Con respecto al seguimiento, es similar al de la cirugía radical. Al poder preservar función renal, la utilización de contraste en los estudios de imagen facilitan la realización de  las pruebas radiológicas. Y es que, como se ha comentado, el seguimiento radiológico de los pacientes con tumor renal tratados mediante nefrectomía parcial laparoscópica no difiere de los tratados por nefrectomía radical. Este seguimiento se realiza en función del resultado anatomopatológico del tumor renal una vez que éste ha sido intervenido. La principal diferencia con la nefrectomía radical es que no es necesaria una monitorización de la función renal, a no ser que ésta estuviera alterada previamente.

En la elaboración de este artículo han participado los doctores Marc Grego Tapia, Albert Frances Comalat y Luis Córdoba Martínez.

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