• Martes, 12 de diciembre de 2017

No está justificado el cribado universal para hiperplasia benigna de próstata

Los síntomas de la hiperplasia benigna de próstata (HPB) se pueden dividir en obstructivos e irritativos. Hay que tener en cuenta que los síntomas del tracto urinario inferior no son específicos de la HBP y que se pueden solapar con múltiples patologías del tracto urinario. Además, su presentación clínica no está relacionada con el volumen prostático. Una buena anamnesis se puede complementar con el diario miccional. Los síntomas obstructivos incluyen dificultad para el inicio de la micción, pérdida de calibre miccional, sensación de vaciado incompleto, goteo postmiccional y necesidad de prensa miccional. Entre los irritativos figuran la urgencia, la frecuencia aumentada o la nicturia.

Otros grupos prefieren dividirlos en tres tipos: de vaciado, de llenado y postmiccionales. Los síntomas de vaciado que refieren los pacientes son chorro débil y entrecortado, dificultad de inicio de micción, prensa abdominal para la micción, mientras que los de llenado son nicturia (micción nocturna), urgencia (deseo miccional imperioso) y los síntomas postmiccionales se caracterizan por goteo durante la fase final de la micción y sensación de vaciado incompleto.

Actualmente, se tiende hacia una cribado dirigido a un cierto sector de la población, por lo que la pregunta obligada es ¿qué pacientes son subsidiarios de realizarse un PSA? La respuesta sería los mayores de 45 años con antecedentes familiares de cáncer de próstata o de raza negra a partir de dicha edad o bien los que tienen síntomas de prostatismo. Asimismo, se puede incluir en el cribado selectivo los pacientes que deseen realizarse un control de PSA y comprendan las implicaciones que ello conlleva.

Programas dirigidos

Pero los cribados no se han mostrado útiles para mejorar la supervivencia en neoplasia prostática ni son económicamente viables para los sistemas públicos de salud. Algunos especialistas optan por realizar un cribado dirigido a los varones en edad de riesgo, más de 50 años, y se basan fundamentalmente en el IPSS (puntuación internacional de síntomas prostáticos), en la determinación periódica, generalmente anual, de niveles en sangre de PSA y en el tacto rectal. Pero, el cribado universal no está indicado.

En sentido estricto, el diagnostico de la HBP es histológico, establecido por la presencia de glándulas hiperplásicas en la anatomía patológica del tejido prostático. Sin embargo, se habla de HBP en caso de pacientes con una próstata aumentada de tamaño que refieren síntomas obstructivos y/o irritativos del tracto urinario superior, por lo que establecer un cribado es complejo al tener la enfermedad varias definiciones, la naturaleza inespecífica de los síntomas de la HBP y la falta de concordancia entre síntomas y obstrucción real.

Tratamiento

Existen fundamentalmente dos escalones terapéuticos, el primero farmacológico, basado en alfa-bloqueantes e inhibidores de la 5-alfa-reductasa, y el quirúrgico, que se centra en la resección transuretral de la próstata y la adenomectomía. No obstante, hay que tener en cuenta el tratamiento conservador o espera vigilante, que está indicado en pacientes con síntomas leves moderados y que no muestran preocupación por estos síntomas. En esta etapa de la enfermedad se debe incluir la educación del paciente, la vigilancia periódica y cambios de estilo de vida. Si la percepción de enfermedad empeora o se ve que pueden aparecer complicaciones, se puede pasar al tratamiento activo en el que se incluye el tratamiento médico y el quirúrgico.

En los últimos años se han añadido los tratamientos combinados y antimuscarínicos que han permitido que muchos pacientes hayan ganado en calidad de vida, puesto que hay menos riesgo de retención urinaria y es menor el número de pacientes que necesitan cirugía desobstructiva.

Sin embargo, un cierto número de pacientes precisan intervención quirúrgica. Así, las técnicas de la cirugía de la hiperplasia benigna de próstata han ido mejorando e innovando. Tras la cirugía, muchos pacientes experimentan una clara mejoría de su sintomatología. Para los no respondedores o que tienen imposibilidad de tratamiento médico, la resección transuretral continúa siendo la mejor opción junto con la vaporización láser o la enucleación láser para casos concretos.

Calidad de vida

Hay que tener en cuenta que la HBP puede afectar gravemente a las relaciones sociales y a la vida activa del paciente, ya que el descanso nocturno puede verse afectado con las consecuencias lógicas de rendimiento diurno. Así, en los enfermos que presentan síntomas del tracto urinario inferior tipo llenado existe peor calidad de vida, ocasionado especialmente por la urgencia-frecuencia miccional. Por ello, muchos tienen dificultad para realizar algunas actividades, como viajar.

En líneas generales, no se puede retrasar su aparición, aunque se recomienda mejorar el estilo de vida, con una correcta alimentación y actividad física. El crecimiento de la próstata es un proceso asociado a la edad. Puede tener un crecimiento benigno de forma exofítica y el paciente no experimenta clínica de prostatismo, pero hay enfermos cuya próstata es de pequeño tamaño con crecimiento endoluminal comportándose como obstructiva y, por lo tanto, aparece sintomatología.

En la elaboración de este artículo han participado los doctores Miguel Ángel Ruiz León, Álvaro Barroso Manso, Antonio Aguilar Ruiz, José Antonio Romero Martín, David García Calero, Enrique Blasco, Ignacio Cortés Aranguez y Javier Aldave Villanueva.

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