• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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“No podemos luchar contra el cambio climático sin cambiar el modelo de alimentación”

El sistema alimentario industrial, responsable de la emergencia ambiental que está viviendo el planeta, según expertos

cambio climático alimentación

No se puede luchar contra el cambio climático sin cambiar el modelo de alimentación. Así lo señaló este martes Ferrán García, coordinador de investigaciones de Justicia Alimentaria durante la mesa redonda ‘Impacto de la alimentación actual en el medioambiente y la salud’, organizada conjuntamente con la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya y Balears, en el marco de los ‘Coloquios Josep Miquel Vidal. Humanismo y Salud Pública’ de la Escuela de Salud Pública de Menorca.

En este sentido, la producción de alimentos es la principal causante de la degradación ambiental actual hasta el punto de que el sistema alimentario industrial es uno de los responsables de la emergencia ambiental que está viviendo el planeta. De hecho, es el sector más contaminante en la Unión Europea, el principal consumidor de agua, uno de los causantes del cambio climático y tiene un papel clave en la degradación de suelos y en la deforestación.

El acto, celebrado en la sede del Institut Menorquí d’Estudis (IME) de Maó, contó con la asistencia de 80 personas, y con la participación también de Miguel Ángel Royo, jefe del Área de Estudios de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III. Ambos ponentes coincidieron a la hora de señalar el elevado impacto ambiental de la producción de alimentos.

Huella ambiental

En palabras de Royo, la agricultura ocupa el 40 por ciento de la tierra, y el 70 por ciento del agua fresca extraída se destina también a la producción de alimentos, que es además responsable del 30 por ciento de los gases de efecto invernadero y la principal causante de la extinción de especies. El experto señaló a la carne roja, especialmente la ternera, como el alimento con un mayor impacto sobre el medioambiente. “Se estima que para producir un kilo de proteína de ternera hace falta consumir entre 10 y 12 veces más de agua, de abonos, de pesticidas, de combustibles y de extensión de terreno que para producir un kilo de proteína vegetal”, aseguró.

En este sentido, adoptar una dieta más saludable permite, además de evitar enfermedades relacionadas con una alimentación insana, reducir la huella ambiental. En su opinión, una mejor alimentación pasa por consumir proteínas principalmente vegetales (reduciendo la ingesta de huevos y, especialmente, de carne), el uso de grasas vegetales, el consumo de cereales integrales, la moderación en el consumo de lácteos (preferiblemente en forma de yogur) y el consumo de cinco piezas diarias de frutas y verduras frescas.

Voluntad política

Durante la mesa, Ferran García hizo hincapié en la estrecha relación existente entre las grandes corporaciones alimentarias y los organismos de poder. “La industria alimentaria se ha convertido en un agente poderosísimo con enorme capacidad de condicionar el sistema de producción y consumo alimentario y las decisiones políticas”, señaló al respecto, y aseguró: “se puede cambiar el sistema, pero hace falta voluntad política”.

“La mayor parte de países avanzados están llevando a cabo una política integral que garantice el derecho a una alimentación adecuada encaminada a reducir el consumo de productos procesados y que anteponga la salud de la población a los intereses de la industria alimentaria”, manifestó.

Ferrán García destacó también la necesidad de abordar aspectos clave como acabar con la permisividad para que la promoción de alimentos procesados se imponga en el entorno social, corregir la deficiente regulación de la publicidad y el etiquetado de los productos (especialmente los orientados al público infantil), incorporar políticas impositivas que ayuden a reducir el consumo de alimentos poco saludables y fomentar el desarrollo de una agricultura y ganadería familiar, social y  sostenible.