• Martes, 22 de enero de 2019
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“No se puede llegar a la excelencia sin tener acceso a las más relevantes fuentes de información científica”

v>El responsable de la Biblioteca Virtual de Ciencias de la Salud de las Islas Baleares (Bibliosalut), Virgili Páez Cervi, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

Virgili Páez Cervi es el documentalista responsable de Bibliosalut, la Biblioteca Virtual de Ciencias de la Salud de las Islas Baleares, servicio que dirige desde su puesta en marcha en 2003. Es Licenciado en Documentación y Diplomado Universitario de Postgrado en Planificación y Gestión de Bibliotecas. Desde hace cinco años organiza los encuentros anuales de responsables de las bibliotecas virtuales autonómicas de Ciencias de la Salud, que se celebran en el marco de la Escuela de Salud Pública de Menorca y, desde hace unas semanas coordina, junto con la directora de la Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía, la recién creada Red de Bibliotecas Virtuales de Salud (REBISALUD).

Se ha celebrado en la XXIV Escuela de Salud Pública de Menorca un nuevo encuentro del grupo de responsables de bibliotecas virtuales autonómicas de Ciencias de la Salud. ¿Podría hacernos un balance de esta reunión anual?

Se trata de la quinta edición de este encuentro  que reúne a los responsables técnicos de las bibliotecas virtuales autonómicas de Ciencias de la Salud. Siempre hacemos una valoración positiva de estas jornadas, que se desarrollan en el marco físico incomparable de la isla del Lazareto de Mahón. Son sesiones de trabajo en las que nos retroalimentamos con las aportaciones de cada participante, intercambiamos ideas y vamos planteando distintas cuestiones de interés para todos nuestros proyectos bibliotecarios. El hecho de que en la organización de la Escuela participe la Consejería de Salud del Gobierno balear propició en su día que propusiéramos un encuentro que, con el paso de los años, se ha ido consolidando como un punto de debate e intercambio de ideas de las bibliotecas virtuales de Ciencias de la Salud. Este año, han estado representadas siete bibliotecas virtuales españolas, lo que supone prácticamente la mitad de las mismas. Han asistido los responsables técnicos de las bibliotecas virtuales de Andalucía, Asturias, Canarias, Navarra, País Vasco, Valencia y Baleares y, entre todos, hemos tratado la situación actual de las bibliotecas participantes y hemos diseñado la estructuración y puesta en marcha de REBISALUD, la Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias de la Salud, un proyecto que nos venimos planteando ya desde hace dos años y que ahora empieza a ser una realidad.

Nos puede explicar, en líneas generales, ¿qué propone esta red y cómo va a beneficiar a las bibliotecas virtuales participantes?

Los responsables de las bibliotecas virtuales autonómicas tenemos la oportunidad de encontrarnos anualmente en Menorca, siendo posible la coincidencia en algún otro tipo de evento; estamos también en contacto durante todo el año, a través de un foro y de email, pero queremos que REBISALUD suponga un mayor grado de implicación en temas de colaboración interbibliotecaria. Hemos estructurado REBISALUD en una asamblea, integrada por los responsables de las bibliotecas virtuales de la red, que se reunirá anualmente coincidiendo con el encuentro de Menorca; unos grupos de trabajo, que pueden ser estables o ad hoc, para cuestiones puntuales; y por último, una coordinación, que inicialmente recae en la Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario de Andalucía y en la nuestra de las Islas Baleares. Pensamos que estrechar más nuestra colaboración nos permitirá avanzar y mejorar nuestros proyectos autonómicos, mediante una serie de acciones que iremos definiendo.

¿Qué funciones asume cada uno de los grupos de trabajo de REBISALUD?

De entrada hemos creado cuatro grupos de trabajo estables: calidad, servicio de obtención de documentos, compras consorciadas y web. El grupo de calidad será el encargado de proponer estándares e indicadores aceptables para los distintos servicios ofrecidos por las bibliotecas, de evaluar recursos de información científica, elaborar una propuesta de colección básica de revistas, etc. En definitiva, pautas comunes que puedan ayudar a gestionar las bibliotecas virtuales de salud incorporadas a esta red. Este grupo será coordinado por la Biblioteca de Ciencias de la Salud de Navarra. El grupo sobre el Servicio de Obtención de Documentos (SOD), cuya coordinación ha recaído en Asturias, que trabajará en la mejora de este básico e importante servicio bibliotecario, para lo cual contemplamos también juntar nuestros catálogos de revistas en uno colectivo de la red. La Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía se encargará de la coordinación de un tercer grupo de trabajo, el de compras consorciadas. Somos muy conscientes de que REBISALUD no tiene entidad jurídica, aunque creemos que ello no tiene por qué ser un obstáculo para trabajar en la negociación de mejores precios con los editores, agencias de suscripciones y agregadores de contenidos. Es simple economía de escala; si negociamos juntos podremos conseguir precios más competitivos, que supongan un ahorro para nuestras instituciones públicas. Se trata, pues, de buscar vías para que disminuyan las facturas de las administraciones, sin que ello suponga la pérdida de recursos de calidad. Perseguimos, pues, la optimización de recursos y la eficiencia.

Por último, se ha creado también un grupo para coordinar la futura web de REBISALUD, que ha recaído en nosotros, en Bibliosalut. Salvando mucho las distancias, nos estamos reflejando un poco en el modelo de REBIUN, la Red de Bibliotecas Universitarias, y empezamos la actividad de REBISALUD siendo, como fueron también ellos en sus orígenes, informalmente formales.

¿De qué cifras hablamos?, ¿cuál es el gasto medio de una biblioteca virtual de salud?

Bueno, no sabría decirle cuál es el gasto medio, porque además habría que ponderarlo en función del número de población de cada comunidad autónoma, del número de profesionales sanitarios, etc. No puedo darle cifras de las bibliotecas virtuales de otras autonomías, pero sí las de la nuestra, que lógicamente son públicas, y ahora también accesibles desde nuestra web www.bibliosalut.com, dentro de un completo apartado de estadísticas que hemos abierto recientemente. En nuestro caso, la Biblioteca Virtual de Ciencias de la Salud de las Islas Baleares, que depende de la Consejería de Salud y del Servicio de Salud de las Islas Baleares (Ib-Salut), tuvo un gasto total en 2012 de unos 500.000 euros, bastante inferior al de 2008, que fue de 860.000. Como ve los presupuestos bajan muchísimo debido a la crisis económica, y nos toca seleccionar mucho más y mejor, intentando no perder calidad en la información científica que ponemos a disposición de nuestros usuarios. Por eso necesitamos acuerdos entre bibliotecas virtuales y que se realicen contrataciones conjuntas entre varias de ellas o a nivel nacional. Medidas que supongan contención presupuestaria. Esto no deja de ser sólo parte del gasto, ya que habría que sumar el equipo humano, formado en nuestro caso por 5 documentalistas, una auxiliar de biblioteca a media jornada y una administrativa. No sé si responde esto un poco a su pregunta. Podría preguntarme ahora, ¿son las bibliotecas virtuales caras? En ese caso yo le respondería que no, en absoluto. De entrada no nos gusta hablar de gasto, sino de inversión, ya que el buen funcionamiento de un servicio de información de este tipo supone una indudable inversión en la mejora de todo el sistema sanitario público. Pero además, si comparamos con el gasto que se estaba produciendo en las bibliotecas hospitalarias con las revistas en papel que se suscribían, llegamos a la sorprendente conclusión de que hoy estaría costando bastante más ese modelo que el actual; y la verdad, no hay color entre un modelo y otro, tanto por el número de recursos disponibles como por su accesibilidad, que es de 24 horas al día, desde cualquier ordenador conectado a Internet. En un trabajo publicado en 2011 por la Biblioteca Virtual de Andalucía se estimaba que la creación de esa biblioteca ha supuesto más de un 25 por ciento de ahorro para las arcas públicas de esa comunidad autónoma, por lo que ya digo que no sería para nada correcto pensar que estos servicios bibliotecarios son más caros que los tradicionales.

Volviendo a REBISALUD, ¿supone esta red la culminación del proyecto de coordinación y cooperación interbibliotecaria que desde hace tiempo demandan los responsables autonómicos?, ¿quedan aún aspectos por mejorar?

No, no, en absoluto. REBISALUD lo que sí podrá ser es un elemento que facilite esa coordinación y cooperación interbibliotecaria, pudiendo convertirse además en un buen interlocutor en materia de gestión del conocimiento en Ciencias de la Salud. Creemos que con nuestro know-how sobre la materia podemos ayudar a la elaboración y puesta en funcionamiento de proyectos bibliotecarios de carácter interautonómicos y nacionales. Mire, hubo un proyecto bastante serio, auspiciado por el entonces Ministerio de Sanidad y Consumo, realizado entre 2008 y 2009, en el que participaron todas las comunidades autónomas, a través de una comisión nacional, y en el que se estudió la viabilidad de la creación de la Biblioteca Virtual del Sistema Nacional Salud. Dicho proyecto fue coordinado por la Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía, participando en el comité técnico las de Aragón, Asturias e Islas Baleares. A partir de las experiencias autonómicas se intentaba determinar si sería viable este servicio a nivel nacional y cómo se podría desarrollar. Las primeras conclusiones se presentaron en diciembre de 2009, pero a causa de la coyuntura económica, ese informe quedó paralizado y, si ha habido valoraciones, no las conocemos. La idea era llegar a disponer de unos recursos de información científica básicos para todos los profesionales del SNS, que fueran gestionados desde cada una de las bibliotecas virtuales autonómicas, facilitando y potenciando el desarrollo de dichas bibliotecas. Era una forma más de contribuir a la cohesión y equidad del SNS. Pienso que es precisamente en momentos de crisis cuando más hay que poner en marcha este tipo de iniciativas, ya que pueden suponer un importante ahorro a nivel nacional. No obstante, aunque este proyecto esté parado, comprobamos que sí se están llevando a cabo acciones en la misma línea que proponíamos. Tenemos dos claros y plausibles ejemplos. Por una parte, el Instituto de Salud Carlos III, junto al MSSSI, está creando CNCS, un catálogo colectivo nacional de revistas científicas, un catálogo público, abierto y gratuito, tal como se concluía en el estudio de viabilidad mencionado. Por otra parte, el MSSSI ha contratado este verano UpToDate, para todos los profesionales del SNS, una herramienta de trabajo extraordinaria para los clínicos.

UpToDate, una herramienta de gran utilidad para todo el colectivo, y que además entiendo que no supone un gasto añadido a los proyectos autonómicos.

Sí, sí, UpToDate es una guía práctica de referencia clínica, actualizada y basada en la evidencia científica muy valorada a nivel asistencial, que proporciona acceso sintetizado a información de 21 especialidades médicas con revisiones originales escritas por especialistas expertos. Esta contratación nacional es una acción extraordinaria llevada a cabo por el Ministerio, que sin duda repercutirá en esa cohesión y equidad del SNS de la que hablábamos, y a un precio muy inferior al que supondría la suma de cada uno de los contratos autonómicos. De hecho, a las bibliotecas virtuales que teníamos contratadas este producto nos libera parte del presupuesto, que podrá ser destinado a recuperar algunos de los recursos que hemos ido perdiendo con los recortes de los últimos años. Esta contratación supone, en definitiva, contribuir decididamente a democratizar el acceso a la información, llegando a todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud, estén dónde estén, en un hospital de referencia o en el consultorio médico de una aldea, y por tanto, facilita que el paciente tenga mejor asistencia, independientemente de dónde resida.

Mencionaba anteriormente el compromiso de REBISALUD de mejorar el Servicio de Obtención de Documentos (SOD), un servicio que facilita los documentos no accesibles electrónicamente a los usuarios.

El SOD es un servicio básico en toda unidad de documentación científica que, en general, funciona muy bien en las bibliotecas españolas de Ciencias de la Salud. No se puede tener acceso a toda la información a nivel mundial, pero sí que es cierto que, en estos momentos, a nivel nacional se cubre un porcentaje muy elevado de lo que precisan nuestros usuarios. Pese a ese buen funcionamiento del SOD que subrayaba, pensamos que podemos seguir mejorando este servicio. Bibliosalut fue la primera biblioteca virtual autonómica que puso en funcionamiento un servicio de obtención de documentos totalmente digital, automatizado y centralizado en el año 2008, dando servicio a todos los profesionales del sistema sanitario público de las Islas Baleares. La verdad es que nuestros usuarios están entusiasmados con este servicio, que les permite conseguir los documentos no disponibles en nuestra biblioteca virtual. Colaboramos con más de 200 bibliotecas españolas y realizamos también peticiones de documentos a la British Library y a SUBITO (Alemania) en el caso de que los fondos no estén disponibles en España. Nuestro compromiso es servir los documentos en un máximo de 5 días y en 2013 los estamos sirviendo en una media de 1,7 días. Pero, ¿son éstos tiempos buenos de respuesta? Pues pensamos que sí, pero si trabajamos en equipo con otras bibliotecas virtuales seguro que podremos llegar a obtener unos indicadores consensuados que nos ayuden a la mejora continua. También es necesario avanzar en acuerdos para la prestación del SOD que plasmen los compromisos interbibliotecarios.

Entiendo que el SOD está muy relacionado con los catálogos colectivos de revistas científicas, pero creo que en España no existe uno público, ¿no es así?

Sí, es cierto, para un buen funcionamiento del SOD es necesario trabajar con catálogos colectivos. Actualmente en España existen dos catálogos colectivos de carácter privado y reclamábamos la necesidad de contar con uno que fuera público, abierto y gratuito, capaz de ser integrado en los sistemas de gestión del SOD. Creemos que este servicio lo debe ofrecer y garantizar la propia Administración, no las empresas privadas, habida cuenta de que estamos hablando básicamente de fondos bibliográficos adquiridos o suscritos por instituciones públicas. Como he dicho antes el Instituto de Salud Carlos III está llevando a cabo la creación del Catálogo Nacional de Ciencias de la Salud (CNCS), que será mantenido por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, noticia que recibimos en su día con gran satisfacción. En su definición, y en un principio, se pensaba que el mantenimiento de este catálogo fuera financiado en parte por las comunidades autónomas, pero finalmente, dada la complejidad del tema, va a ser mantenido por el MSSSI, cosa que consideramos más que acertada.

Seguramente Internet ha sido el mejor vehículo posible para facilitar el acceso a la información científica, acercándola de forma ágil a cualquier rincón del planeta. Nos encontramos ahora ante un nuevo reto, el que nos marcan las redes sociales, con una comunicación aún más inmediata ¿Cómo están afectado las redes sociales a la difusión de la información científica en una biblioteca virtual?

Si la difusión es importante en cualquier unidad de información, en el caso de una biblioteca virtual pasa a ser imprescindible contar con buenos y rápidos canales de comunicación con los usuarios. En este sentido, nos queda mucho camino por recorrer y mucho por mejorar. En Bibliosalut usamos las redes sociales desde 2012 y, aunque también tenemos otros tipos de alertas, es a través de estos canales que reforzamos nuestra imagen corporativa, que acercamos los servicios a los usuarios y se genera una retroalimentación entre ambas partes. Te pondré un ejemplo de cómo estamos utilizando las redes sociales en nuestra biblioteca virtual. Hemos creado el hashtag #PublicaSalutIB, para difundir la producción investigadora más reciente de los profesionales del sistema sanitario público de las Islas Baleares a través de Twitter. Es un servicio que nos está funcionando muy bien. También difundimos estos trabajos a través de otras redes sociales, como Facebook y Google Plus.

Volviendo al encuentro en Menorca. Allí se planteaba un repaso por el estado actual de las bibliotecas virtuales autonómicas. ¿Podría resumirnos las conclusiones a las que llegan en este sentido? ¿Cuál es el estado de salud de las distintas bibliotecas virtuales?

Bueno, es un tema un tanto dispar. Deberíamos empezar definiendo qué entendemos por una biblioteca virtual. Nosotros la definimos como bibliotecas que ofrecen un conjunto de servicios y recursos de información a través de Internet a una comunidad de usuarios. En algunas comunidades autónomas las bibliotecas virtuales están muy desarrolladas, en otras son casi proyectos embrionarios… En este último encuentro, tras la exposición de la situación actual de los participantes, se volvió a poner de manifiesto que se siguen detectando diferencias significativas en cuestiones relacionadas con la organización, la dotación, el presupuesto, los recursos y servicios disponibles. Si bien a todas nos queda mucho por mejorar, las que pienso que podríamos destacar en estos momentos, por considerarlas más desarrolladas, y en algunos casos incluso punteras, son las de Andalucía, Castilla y León, Galicia, Navarra e Islas Baleares. En cualquier caso, la cooperación interbibliotecaria nos permite aprender mucho, independientemente del grado de desarrollo de cada una de las bibliotecas virtuales, repercutiendo en nuestros proyectos autonómicos.

Y más detalladamente, ¿en qué punto se encuentra Bibliosalut en las Islas Baleares?

Bueno, vaya por delante que nosotros estamos muy contentos y orgullosos del trabajo realizado durante nuestros 10 años de existencia. Ha sido un trabajo muy intenso y muy gratificante por los resultados obtenidos. O sea, el balance es, en general, muy positivo. La crisis económica nos está afectando a todos, y ello repercute indiscutiblemente en nuestra dotación presupuestaria, pero hacemos todo lo posible para ofrecer los mejores servicios y recursos a nuestros usuarios. Actualmente contamos con unas 1.900 revistas electrónicas contratadas sin periodo de embargo (periodo que transcurre entre que un editor publica un número de una revista y su disponibilidad en la biblioteca virtual), de un total de más de 4.000. Damos acceso también a 37 bases de datos bibliográficas, así como a recursos orientados a la ayuda en el punto de atención para profesionales sanitarios. En estos momentos, se está trabajando en aumentar la colección de libros electrónicos de obras de referencia, que a dia de hoy está formada por 340 títulos.  Desde el portal de Bibliosalut se facilitan también enlaces a diversos recursos de interés para los usuarios, como tesis doctorales, bases de datos sobre medicamentos y fármacos, estadísticas oficiales, gestores bibliográficos, traductores, diccionarios… Además, se incluye el catálogo colectivo de libros en formato papel de las bibliotecas de los centros que participan en Bibliosalut. Pero, al igual que cualquier biblioteca, no solo contamos con una colección organizada de documentos, también ofrecemos servicios a nuestros usuarios, como son el Servicio de Obtención de Documentos (SOD), el de formación o el servicio de atención al usuario.

Y para finalizar, háblenos de futuros proyectos, de necesidades y demandas…

Bueno, lo primero, y lo que evidentemente más nos preocupa a todos es la bajada de los presupuestos y, por ello, aplaudimos iniciativas como las que he subrayado antes del MSSSI y del ISCIII. Creemos que dado que prácticamente todas las bibliotecas virtuales autonómicas hemos perdido parte de nuestra colección sería muy oportuna la contratación a nivel nacional de una colección básica de recursos de información científica de calidad, que democratizara el acceso a la información entre los profesionales del SNS. Es evidente, y diría que incuestionable, que no se puede llegar a la excelencia sin tener acceso a las más relevantes fuentes de información científica, por lo que aplaudiremos cualquier medida que se tome en esta línea. También sería idóneo impulsar a nivel nacional la creación de los repositorios institucionales que marca la propia Ley de la Ciencia, que obliga a que lo que van publicando nuestros científicos sea accesible en abierto, en un máximo de doce meses después de la fecha oficial de la publicación. Por último considero necesario que se unifiquen las categorías profesionales de los documentalistas a nivel nacional, dadas las grandes diferencias que hay entre comunidades autónomas.

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