• Domingo, 15 de julio de 2018
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“O fidelizamos los presupuestos para que sean finalistas, o instamos a las CC.AA. a que apuesten más por la Sanidad”

Jesús Aguirre, vocal de la Comisión de Sanidad del Senado

Jesús Aguirre biosimilares

Jesús Aguirre es senador electo del Partido Popular por la provincia de Córdoba. Médico de Familia (APD) desde 1979, ha ocupado entre otros cargos la presidencia del COM de Córdoba, la de Unión Profesional Cordobesa y la vicepresidencia del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. En su paso por tres legislaturas parlamentarias ha sido portavoz en la Comisión de Sanidad y vocal en las de Presupuestos, Políticas Integrales de la Discapacidad o en la de Estudio del Problema de las Drogas, entre otras.

¿En qué situación se encuentra la Sanidad actualmente? ¿Hacia dónde camina? ¿Qué habría que cambiar?

El punto más fuerte que tenemos es el modelo sanitario. Es universal, gratuito, de calidad. Es la envidia de muchos países. Pensábamos que nuestra Sanidad se había dañado como consecuencia de la crisis; sin embargo, cuando comparamos los datos a nivel europeo nos damos cuenta de que se ha mantenido, y la fortaleza de nuestra Sanidad es mayor. Muchas veces tendemos a fustigarnos, pero seguimos contando con una Sanidad de una calidad muy, muy importante. La principal debilidad que observo es el tema de la inequidad y la falta de cohesión interterritorial. No pueden existir diferencias en las carteras de servicios, en las remuneraciones profesionales, en las OPE, en la baremación… o cuestiones como que se exijan determinados idiomas para trabajar en algunas comunidades. Este es el verdadero déficit, el problema que podemos tener a nivel sanitario. Aparte, está siempre lo relativo a la financiación. Las CC. AA. se quejan mucho de la financiación sanitaria, y muchas veces no nos damos cuenta de que los presupuestos no son finalistas. Cada CC. AA. hace de su capa un sayo; algunas le dedican un porcentaje del PIB mayor, como ocurre con Extremadura, País Vasco o Navarra, mientras que en otras la parte destinada a Sanidad por habitante/año es menor, como en Andalucía. Es decir, que se quejen, muy bien, pero es cuestión de que se invierta más. En cuánto se valora la Sanidad se ve en los presupuestos generales de cada comunidad. En el próximo Consejo Interterritorial la ministra presentará un punto específico sobre financiación, pero ahí no se soluciona el problema. O bien fidelizamos los presupuestos para que sean finalistas, o bien instamos a las CC. AA. a que apuesten más por la Sanidad.

¿Se puede obligar a las CC. AA. a que los presupuestos sean finalistas?

No. Depende de la voluntad. Todo el mundo habla de que los presupuestos sanitarios deberían ser finalistas; sin embargo, nadie, una vez que está gobernando, quiere que lo sean. Lo importante es la voluntad de invertir. Al estar transferida, existirán carteras de servicios que no son exactamente iguales, tampoco las prestaciones, pero sobre todo, donde más diferencias se producen es en lo que se apuesta por habitante y año. La media estadística en España entre todas las comunidades es de 1.250€  por habitante/año; en algunas se sitúa por encima de 1.500€, como en País Vasco o Navarra, en otras que decimos que no son muy ricas, como Extremadura, en 1.300€. Mientras en algunas, como Andalucía, no llega a los 1.100€. Por otro lado, en relación con el tema del déficit de profesionales sanitarios, se va a crear un registro para ver hacia dónde vamos en los próximos años. Muchas CC. AA. tienen déficits añadidos porque las condiciones sociolaborales de los profesionales son peores; entonces, en un mercado globalizado, el profesional se desplaza a otra comunidad en la que le ofrezcan más. Este es un debate que está ahora abierto, cómo fidelizar a esos médicos, enfermeros…, mejorando las condiciones sociosanitarias. Además, deberíamos plantearnos presentar una PNL para equiparar el sueldo de todos los profesionales sanitarios independientemente de la CC. AA. donde trabajen. Por ejemplo, en Andalucía existe el complemento de exclusividad, y en otras comunidades, no. Por este complemento, los médicos que compaginan Sanidad pública y privada perciben 800€ menos. Hay otro asunto, el precio de la hora de guardia, que es el doble en unas comunidades que en otras. Por tanto, hay que pedir a las CC. AA. que inviertan más en Sanidad, y que mejoren las condiciones de sus profesionales para intentar fidelizarlos.

Se ha referido al Consejo Interterritorial y a las inequidades. ¿Se plantea que las decisiones que se adopten sean vinculantes?

Lo que se lleva al Consejo Interterritorial normalmente está ya pactado, por lo que el 90 por ciento de los puntos salen con el apoyo de todas las CC. AA. En las reuniones previas de la Comisión Delegada, se intenta avanzar para que los puntos del día vayan con el mayor consenso posible al pleno. Lo que ocurre es que parece que aquellos puntos que no salen son los que más impacto mediático provocan. Por otro lado, la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud no le concedía al Consejo Interterritorial la capacidad vinculante que, según mi criterio, debería tener. En este momento hay unas propuestas por parte del Gobierno, que yo aplaudo, y que apoyan que al menos en temas de Salud Pública tendrían que ser vinculantes. Hay que empezar a hacer que sus decisiones sean vinculantes, si no en todo, sí en estos temas de Salud Pública, pero existen reticencias por parte de algunos grupos políticos.

¿Y en cuanto al Pacto por la Sanidad?

En la anterior legislatura no cuajó en el Congreso. En el Senado hay una posibilidad. La Sanidad es tan importante que no tendría que estar al arbitrio del grupo político que gobierne en ese momento. No puede ser arma política. El Pacto por la Sanidad tiene que lograr que los aspectos macroeconómicos puedan tener un cariz político, pero la meso y la microeconomía sanitaria, no; que sean los funcionarios los que tomen las decisiones oportunas. Tiene que conseguir también la participación alícuota de cada una de las CC. AA. para mantener de esta manera la cohesión y equidad entre ellas. El Pacto sería para darle a la Sanidad la importancia que tiene. Sin embargo, va a ser complicado alcanzar un Pacto por la Sanidad como el Pacto de Toledo de las pensiones, sobre todo cuando estamos hablando de financiación.

Si tuviera que marcarse objetivos para este año…

El primero sería cerrar la OPE que estabilice a los profesionales sanitarios en su puesto de trabajo a nivel de todas las CC. AA. El segundo, llevar a cabo un buen estudio de demografía sanitaria, que nos permita conocer perfectamente el déficit o hacia dónde vamos desde el punto de vista de la proyección que tenemos en los próximos años de especialidades y profesionales.  También es importante culminar el Real Decreto de Troncalidad, que estaba casi terminado y bastante bien consensuado después de muchas discusiones y muchas reuniones, pero que se ha frenado por un tema económico. Habrá que realizar una nueva memoria económica para retomarlo. Otros objetivos serían la equiparación entre CC. AA. desde el punto de vista de salarios y condiciones laborales de los profesionales o el abordaje de la feminización de la Sanidad. Teniendo en cuenta el porcentaje de mujeres que tenemos en este sector, en torno al 70 por ciento, hay que darle un nuevo enfoque a temas como conciliar la vida laboral con la familiar, al de la lactancia, la maternidad…

Ha hablado de la troncalidad. ¿En qué situación se encuentra?

Falta una memoria económica. En troncalidad llevamos posiblemente 6 o 7 años trabajando, tenemos claro qué tronco va a cada especialidad, más o menos qué especialidades nuevas va a haber, aunque hay algunas que están aún en ese debate; por eso, no se puede quedar en stand by ese trabajo tan intenso de las épocas socialista y del PP por una memoria económica. Habrá que hacer una nueva, hablarlo con Hacienda, presentarlo, y los flecos que resten dialogarlos. Yo veo la troncalidad positiva, máxime si hablamos de ordenación de profesionales. Que cuando se produzca superávit de una especialidad, con un puente se pueda pasar a otra dentro de la legislación vigente en vez de contratar médicos sin homologar. Ahora mismo el Ministerio tendrá que darle un empuje a este tema; creo que la travesía del desierto la pasamos al final de la última legislatura de Zapatero y primeros años de la primera legislatura de Mariano Rajoy. Luego, si ya hemos pasado lo principal, crucemos el puente.

Otro tema que se ha puesto sobre la mesa ha sido el de la feminización. ¿Cómo influye esta en la asistencia sanitaria?

Creo que en positivo. Los trabajos sanitarios son atractivos para la mujer y ellas tienen las mejores notas de corte en la Selectividad, por lo que tienen mayor capacidad a la hora de elegir Medicina o Enfermería. El porcentaje de mujeres es altísimo en todas las especialidades. Para el año 2025, el 70 por ciento de los médicos serán mujeres.

¿En Sanidad cómo está el llamado techo de cristal?

Por ejemplo, en Andalucía los cargos de gestión más importantes de la gestión sanitaria los lideran mujeres. Hubo una época en que era lo contrario: un 70 por ciento eran hombres; son los que ahora tienen entre 60 y 65 años y ocupan cargos de gestión. Pero hay que darle tiempo y esto se irá nivelando. Las mujeres irán subiendo a mayores cargos de representación y de competencia.

Usted es médico de Familia y un gran defensor de la Atención Primaria, ¿cómo ve a día de hoy la situación de primer nivel asistencial?

Yo digo que tenemos una Sanidad magnífica, pero que es un gigante con pies de barro. Los presupuestos que las CC. AA. dedican a Atención Primaria no llegan en la mayoría ni al 18 por ciento. No se puede olvidar que es la puerta de entrada al sistema, y una AP resolutiva abarata los costes de una forma impresionante. Por ello, invertir en AP es como invertir en Salud Pública; por cada euro que inviertes te ahorras cinco. Un primer nivel asistencial resolutivo, con tiempo suficiente en consulta, que mire al paciente a los ojos buscando empatía, con capacidad para hacer atención domiciliaria, incluso internamiento domiciliario y seguimiento por parte de los médicos de AP sería el filtro hacia la Atención Hospitalaria y sería importantísimo. Hay países, como Francia, que están trabajando mucho en AP, y le dedican más de un 25 por ciento de su presupuesto, y en esos países el volumen de camas hospitalarias se ha reducido de forma impresionante. Fortalecer la Primaria mejoraría la eficiencia. Afortunadamente muchas comunidades autónomas se están dando cuenta y empiezan a contemplarlo en sus presupuestos. Hay muchas CC. AA. en las que una parte importante del incremento presupuestario para la Sanidad va dedicada a infraestructuras prometidas que no se habían cumplido y otra parte va a potenciar la AP. Se han dado cuenta de que si la AP no funciona, el sistema se hunde.

¿Se ve entonces un cambio de actitud?

Lo que era una lucha continua del Foro de Atención Primaria se empieza a ver ya reflejado en los presupuestos, con un cambio de actitud por parte de las Consejerías, intentando potenciar la AP. Están trabajando también en cómo fidelizar a los médicos en zonas de dispersión geográfica, qué incentivos darles…

¿Qué porcentaje de los presupuestos debería ser el mínimo destinado a AP?

Como mínimo, un 25 por ciento. Y sería muy eficiente. Hay países europeos en los que la AP es la niña bonita del sistema sanitario y en ellos funciona muy bien. La atención hospitalaria es un segundo escalón, pero la puerta de entrada al sistema tiene que ser la AP.

En cuanto a la continuidad asistencial, ¿cómo considera que está la relación entre Atención Primaria, Especializada, Sociosanitaria…?

En mi opinión, debería haber una única atención, sin escalón asistencial, donde alternaran perfectamente la parte de agudos y la parte de internamiento de crónicos, donde el personal sanitario atendiera lo mismo en un sitio que en otro. Es mucho más económico llevar a un paciente a un hospital sociosanitario que tenerlo en uno de agudos. Deberíamos estar integrados en la misma estructura.  En cuanto a la conexión entre AP y Hospitalaria, se está reforzando gracias a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en salud, que están consiguiendo que el paciente sea el eje del sistema a través de la historia clínica. Esa historia clínica compartida entre AP y Hospitalaria hace que el feedback de información sea muy rápido, y eso nos beneficia a todos.

¿En qué momento se encuentra la interoperabilidad de receta electrónica e historia clínica?

En la anterior legislatura se llevó a cabo una ponencia de estudio magnífica sobre TIC en salud y, sobre todo, de interoperabilidad. Yo fui ponente. Entonces había solo tres comunidades autónomas con sistemas interoperables, hoy hay 8. En cuanto a la receta electrónica, son ya 14 las comunidades autónomas. Esta interoperabilidad tenemos que conseguirla en todo el territorio nacional; hacerlo es un tema de voluntad política por parte de todas las CC. AA. Además, la historia clínica tiene que ser accesible no solamente a nivel de la pública sino también de la privada, porque es del paciente. Incluso la farmacia comunitaria tiene que tener acceso a la parte de la historia clínica de seguimiento farmacoterapéutico que le compete, y cuando el paciente vaya al farmacéutico y este le dispense algo, el médico también debe saberlo.

Centrándonos en su labor en el Senado ¿en qué está trabajando actualmente?

Estoy en varias Comisiones. Por un lado, en la de Discapacidad, una Comisión nueva y muy interesante porque se trata de un tema en alza en estos momentos. Además, soy el portavoz de la Comisión Mixta Congreso-Senado de abordaje del problema de las drogas. El foco más importante de mi trabajo actual es una ponencia, ya muy avanzada, sobre menores sin alcohol. En ella se va a focalizar gran parte de la Ley de Menores sin Alcohol que va a presentar el Gobierno, y este se ha comprometido a seguir la línea de estrategia marcada por la ponencia. En cuanto se alcance un consenso entre todos los grupos políticos de Congreso y Senado y se apruebe en Comisión, se enviará al Gobierno para que empiece a trabajar la Ley.  Y, por supuesto, llevo a cabo gran actividad en la Comisión de Sanidad, como una PNL sobre biosimilares. Yo fui ponente en el paso por el Senado de la Ley del Medicamento y ahí diferenciamos lo que eran medicamentos genéricos de biosimilares; presentamos una enmienda de la que, a posteriori se desarrollaría una Orden Ministerial para este tema. Se trata de legislar, como en otros países, ese intercambio entre biotecnológicos y biosimilares, la adherencia al tratamiento, cómo rebajar precios para facilitar la accesibilidad, etc. Además, recientemente he presentado otra PNL en relación con el tema de pacientes diabéticos, sobre todo de tipo I, que están padeciendo en ocasiones exclusiones como ocurre en el acceso a Fuerzas de Seguridad del Estado. Exclusiones que deberían ser por la persona, no por la enfermedad.

Además, es coordinador de Política Sanitaria del PP en Andalucía…

Es mi gran línea de trabajo. Efectivamente, soy el coordinador de Política Sanitaria del PP a nivel andaluz y estamos trabajando en diferentes cuestiones, como, por ejemplo, una campaña con la detención precoz de cáncer de colon, una PNL sobre enfermedades raras, otra para eliminar el complemento de exclusividad con el fin de evitar un agravio comparativo de los profesionales con el resto de las CC. AA…

Otra de las mociones presentadas pretende lograr que la relación médico-paciente sea declarada Patrimonio Inmaterial Cultural de la UNESCO…

Fue una PNL que presenté a instancias del Foro de la Profesión Médica. Yo soy muy amante de mirar al paciente a los ojos; creo que gran parte del éxito del médico viene de la empatía con su paciente. Salió aprobada por todos los grupos políticos y esperemos que de aquí a no mucho tiempo haya otros países que también la saquen adelante; hay que lograr que esa relación sea considerada bien inmaterial de la humanidad.

Últimamente la opinión pública está siendo muy crítica con el papel del Senado. ¿Qué opina?

El Senado tiene que estar; es una cámara interterritorial, es donde se ve reflejado todo lo bueno y lo malo de las CC. AA. Hay que mantener lo que está haciendo el Senado, por supuesto, pero había que darle también un empuje al tema de cámara interterritorial, es decir, estaría muy bien si cualquier ley que se sacara en cualquier CC. AA. se refrendara en esta cámara para garantizar la cohesión interterritorial. En estos momentos hay un grupo de trabajo importante que en breve sacará una serie de conclusiones para implementar nuestras funciones, sobre todo más focalizadas al tema de cohesión interterritorial, como cámara interterritorial que es.

¿Qué ha evolucionado más a nivel sanitario desde sus inicios?

La Medicina ha evolucionado muchísimo, pero si tuviera que destacar algo sería la Medicina de Precisión, la Medicina Personalizada, el Big Data… Sobre este último tema presenté una moción en la X legislatura. Estamos ante una revolución, la utilización de millones de datos para un posible diagnóstico… Esto, más el desarrollo del cromosoma humano en el año 2003, ha sido el antes y el después de la Medicina.  El modelo sanitario que tenemos ahora mismo va a evolucionar de una forma drástica igual que toda la sociedad hacia las nuevas tecnologías. El miedo que da es que nos absorban la empatía, que el mirar el paciente a los ojos nos lo absorba el ordenador. El Big Data, la Medicina de Precisión, la Personalizada, por supuesto, tendremos que potenciarlos, porque son una maravilla, pero sin perder la parte humanista, la parte humana de la relación médico paciente. Cuando yo empecé en el año 79, como médico rural, el médico trabajaba en soledad, ni siquiera tenía ambulancia, pero había una gran confianza, mucha empatía con los pacientes, y los pacientes tenían una fe ciega en el médico. No teníamos lo que tenemos ahora, la capacidad de ayudar a ese paciente desde el punto de vista tecnológico, de desplazamiento…, todo eso lo hemos ido ganado, pero tal vez se ha perdido lo que es la empatía, y de ahí vienen en parte las agresiones en el ámbito sanitario. Ahora estamos con un paciente más emponderado en su patología, más copartícipe en la toma de decisiones. Hay que estar en el punto medio, buscar el equilibrio técnico-humano.

Y las nuevas generaciones de médicos, ¿cómo las ve?

Las nuevas generaciones están científicamente mucho más cualificadas, salen mucho más preparadas, pero esa asignatura de empatía habría que potenciarla dentro de las facultades de Medicina.

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