• Martes, 21 de noviembre de 2017

La OMC califica el ‘Brexit’ como amenaza para los facultativos europeos registrados en el país

La necesidad de una sola voz coordinada en el ámbito europeo, el Brexit, la reestructuración de las organizaciones médicas o la directiva de cualificaciones profesionales y su transposición fueron algunos de los temas analizados el pasado viernes en Madrid por diferentes expertos internacionales en el transcurso de la mesa redonda “El hoy y el mañana de la profesión médica en la UE”. La mesa formó parte de la IV Jornada Europea sobre Retos de la profesión médica y acceso a medicamentos en la UE, celebrada en la sede del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM).

Durante la presentación, Serafín Romero, presidente del CGCOM, abogó por unificar todas las voces de la profesión a nivel europeo, y en esa misma línea, Miguel Guimaraes, presidente de la Ordem dos Médicos de Portugal, apuntó la necesidad de establecer un hilo conductor que aúne las diferentes organizaciones médicas comunitarias. En su opinión, los médicos tienen que estar unidos, luchar por objetivos concretos, para poder dar una respuesta adecuada a los problemas que se plantean. Y esto vale tanto a nivel nacional como internacional. “A veces, para resolver problemas que tenemos a nivel europeo falta concentración en lo esencial”, señaló, y defendió la participación de los médicos en cuestiones de política de salud, “lo que facilitaría el desarrollo de políticas más centradas en el enfermo y menos en la economía”.

El experto luso planteó, igualmente, la necesidad de un sistema de financiación de cuotas para las asociaciones, y se refirió a los grandes retos que se presentan para los próximos años, como los costes, el envejecimiento de la población -“con lo que ello implica en términos económicos”-, el acceso -“una cuestión primordial y donde se dan las mayores desigualdades en salud”-, o las diferencias en la práctica clínica, entre otros. Destacó también el deterioro y la deshumanización de la relación médico-paciente, “una relación que tiene que ser considerada patrimonio inmaterial de la Unesco, y así se ha solicitado”. en este sentido, resaltó la necesidad de “imponer” al gobierno portugués unos tiempos adecuados para las consultas médicas.

Repercusión del Brexit

Sobre el impacto del Brexit en el sector médico y los retos que este plantea a profesionales y pacientes, se pronunció Andrew Rowland, representante de la British Medical Association de Reino Unido y jefe de la Delegación de médicos especialistas británicos en la UE, quien subrayó la amenaza que el Brexit supone para los 30.000 facultativos del espacio económico europeo registrados en el país.

A su juicio, el Servicio Nacional de Salud (NHS) “no podrá funcionar sin los 2.400 médicos italianos, 1.300 españoles, y cientos de franceses y portugueses que trabajan actualmente en Reino Unido”, y, por supuesto, supondrá una amenaza para los derechos de acceso a la asistencia sanitaria y otros servicios sociales de los más de 300.000 ciudadanos británicos que viven en España y de los 129.000 españoles que viven en Reino Unido o los de otras nacionalidades. Porque, en su opinión, lo que está en juego es muy complejo, “sean derechos de residencia, acceso al mercado laboral, derechos de pensión o seguridad social, o el acceso a la educación”.

“Sabemos que una cifra significativa de médicos del espacio económico europeo que trabajan en el NHS están valorando abandonar Reino Unido a la luz del referéndum del Brexit y, si esto ocurriera, impactaría gravemente sobre la asistencia a los pacientes”, reconoció. En concreto, “esto aumentaría lo que ya de por sí son una listas de espera enormes, restricciones sobre la libre circulación y la capacidad de ejercer a través de las cualificaciones profesionales. pero afectaría también a toda Europa”. La investigación y la innovación médica se verían igualmente perjudicadas, según él.

Por todo ello, Rowland abogó por garantizar la protección de la profesión médica y de los pacientes tanto en el periodo transitorio del Brexit como en la relación futura entre los países, y para lograrlo sugirió la necesidad de que desde el Parlamento Europeo, la Comisión o los 27 Estados miembros den prioridad a la búsqueda de objetivos comunes. “Tenemos que seguir actuando como uno, de manera que nuestros intereses y los de los pacientes ocupen un lugar prioritario”. “Yo les pido el apoyo continuo para garantizar que los principios de la neutralidad médica en tiempos de conflicto y la protección de los derechos humanos sean los principios que guíen a la civilización, y que se sigan aplicando a las negociaciones para que el Brexit no implique un daño colateral a la salud de nuestros pacientes”,  concluyó.

Cualificaciones profesionales y transposición

La Directiva de cualificaciones profesionales 2013/55/UE se acaba de transponer a la legislación española mediante el Real Decreto 581/2017. Entre las novedades que incorpora y establece están las condiciones mínimas de formación básica y especializada, o la evaluación de los conocimientos lingüísticos para garantizar la seguridad del paciente y la salud pública. Sobre estas y otras cuestiones en el entorno europeo habló Angras Zsigmond, consejero político y experto del DG GROW ES de la Comisión Europea.

Explicó que la transposición de dicha directiva, por la que se modifica la Directiva 2005/36/CE, se está realizando en dos fases: en una se comprueba que cada estado lleve a cabo la transposición, y en otra, que sea completa, como es el caso de España, “lo que nos alegra mucho”, afirmó el ponente. “Tan solo seis países tienen temas aún pendientes”.

Entre los puntos más importantes que abarca la directiva, Zsigmond destacó el “reconocimiento automático”, por el que una vez obtenida la cualificación en un estado europeo podrá ser reconocida automáticamente, sin comprobaciones, exámenes ni formación en otro estado. Un derecho de libre circulación del que en la profesión médica se benefician actualmente 54 especialidades.

En relación con el mecanismo de alerta para la comunicación de sanciones e inhabilitaciones entre estados miembros, de las 13.000 alertas registradas desde enero de 2006, 2.800 se han producido para médicos. En cuanto al idioma, la nueva directiva no recoge la obligatoriedad de exámenes lingüísticos, y en lo referente al desarrollo profesional continuo, no hay ninguna obligación en virtud de la directiva ni está vinculado con la cualificación.

El experto europeo se refirió también a una reciente cuestión, aún en debate, como es la directiva de proporcionalidad de las profesiones reguladas, reconocida como principio fundamental por el derecho europeo, y cuyo objeto es establecer un marco común para los requisitos de proporcionalidad cuando se introduzcan nuevas reglamentaciones en materia profesional. Se trata, según sus palabras, de “otra manera de enfocar el tema de la movilidad profesional, garantizar que la normativa nacional profesional sea proporcional y justificada”. “Si se justifica esa regulación, habrá que ver si es la manera más proporcional o si hay otras maneras alternativas de analizar o hacer las comprobaciones. Esto es algo que quedaría todavía en el marco de decisión de los estados miembros porque ese nivel de regulación es de ellos”, subrayó.

La profesión en el debate político galo

En el debate previo a los comicios presidenciales franceses de 2017, el sector médico consiguió que salud y profesión ocuparan un lugar hasta entonces negado, gracias a una serie de iniciativas implementadas dos años antes. Se pretendía con ello “que la profesión médica volviera a ser una preocupación y algo muy presente en los franceses”. Así lo explicó Patrick Bouet, presidente de la Ordre de Médecins de Francia, quien detalló durante su intervención las acciones realizadas y los buenos resultados obtenidos tras la pronunciación del sector durante el debate electoral.

Para lograrlo, en 2015, la Orden desarrolló una gran campaña mediática dirigida a toda la población en la que se dio a conocer “lo que representa la profesión, sus preocupaciones y compromisos”. A continuación, se llevó a cabo una gran consulta entre los médicos en relación con aspectos como “su presente, su futuro o sus sensaciones”. Respondieron al cuestionario 35.000 facultativos.

Con todo ello, elaboró un libro blanco que permitió plantear a los distintos agentes políticos una serie de propuestas centradas en tres prioridades: la primera, simplificar la organización territorial de atención médica con una gestión compartida, “es decir, crear esta democracia sanitaria que deseamos con los profesionales de la salud, con los pacientes, con la Administración nacional y local, definiendo unos proyectos de salud que permitan facilitar las cosas”. la segunda, aligerar y descompartimentar el ejercicio profesional de los médicos. y la tercera, a petición de los médicos, abrir y profesionalizar la medicina, o sea, formar médicos para los pacientes, dando la vuelta al modelo existente, tanto en la selección o en las formaciones iniciales como en el acceso a las cualificaciones y especialidades.

“Plantear a los candidatos presidenciales todas estas cuestiones supuso que, por primera vez, la profesión médica francesa participara en una campaña electoral acometiendo un compromiso para la reforma del sistema sanitario”. Tras tres años, “lo consideramos ya algo conseguido”, se congratuló Bouet.

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