• Viernes, 24 de noviembre de 2017

Por el bien de los pacientes, el PAIME es la mejor solución para los médicos enfermos

Bajo el  título “PAIME y Deontología médica”, el Dr. Joan Monés Xiol, miembro de la Comisión de Deontología de la OMC, fue el encargado de pronunciar la conferencia inaugural del VII Congreso PAIME, en la que puso en valor este programa “por el bien de los pacientes” y como la “mejor solución para los colegas enfermos”.

El Dr. Monés, profesor Emérito de Medicina y Bioética de la Universidad de Barcelona, hizo en su exposición un análisis desde el punto de vista de la ética y la bioética, valores que convergen en el comportamiento moral de las personas. Desde esta perspectiva y teniendo en cuenta el Código de Deontología Médica (CDM), hizo hincapié en que cuando un médico advierte deficiencias de otro compañero, está obligado a ponerlas en conocimiento del Colegio de Médicos, de forma objetiva y con discreción.

Para el Dr. Monés, la presencia y labor de las comisiones de Deontología y el PAIME son los pilares fundamentales, aunque no exclusivos, que definen la necesidad de la colegiación obligatoria en la profesión médica”.  

La Ética es “la ciencia que trata del comportamiento moral, rama de la filosofía que medita sobre lo que es correcto o incorrecto en la sociedad” y la Bioética es “el estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, examinada a la luz de los valores y de los principios morales”. 

La Deontología es “la Ética aplicada a una profesión” y el CDM son “una serie de normas aprobadas y aceptadas por el colectivo médico que establece un código de conducta y es el instrumento normativo de las actitudes y los comportamientos exigibles a los médicos en el ejercicio de su profesión y especialmente en su relación con sus pacientes”.

El objetivo de la Medicina es la persona humana y más específicamente la persona enferma. Cuando se pierde la salud o se piensa que se ha perdido, toda la persona se resiente, tanto física como psíquicamente. En esta situación la persona busca ayuda para intentar recobrar la normalidad y lo hace a través de otra persona que cree con los conocimientos suficientes para alcanzar el objetivo, recobrar la salud. Se establece la relación médico-paciente tan antigua como el hombre. Y en esta relación se ha de considerar como dice la norma 5. 3 del CDM. “La principal lealtad del médico es la que debe a su paciente y la salud de éste debe anteponerse a cualquier otra conveniencia””.

En el colectivo médico, como en cualquier otro, puede aparecer en alguno de sus miembros enfermedad, que dé alteraciones psíquicas, merma de sus facultades físicas o que desgraciadamente caigan en algún tipo de drogadicción, que condicionen negativamente su ejercicio profesional. 

Si el médico es consciente de su deficiencia, debe consultar si puede repercutir en una práctica asistencial inadecuada o incluso peligrosa. Si son otros médicos los que lo detectan, es obligación ética del colectivo en general y de cada uno de sus miembros intentar primero que el médico afectado busque al colega que considere más idóneo para su valoración y adecuado consejo, tal como refleja la norma 22.2 del CDM. 

Pero si esto no se hiciera, y considerando que la salud del paciente ha de ser siempre prioritaria, hay que actuar, tal como obliga la norma 22.3 del CDM, indicando el camino a seguir: “Si el médico no fuera consciente de tales deficiencias y éstas fueran advertidas por otro compañero, éste está obligado a comunicárselo y, en caso necesario, lo pondrá en conocimiento del Colegio de Médicos, de forma objetiva y con la debida discreción. Esta actuación no supone faltar al deber de confraternidad, porque el bien de los pacientes es siempre prioritario”. 

Norma de obligado cumplimiento

Esta norma de obligado cumplimiento es exigente y dura. El colectivo médico tiene como primera obligación proteger al paciente, pero esta obligación no es incompatible con el deber de no abandonar a su suerte al colega enfermo en dificultades y por ello se creó el programa llamado atención integral al médico enfermo (PAIME), que no sóo trata al médico-paciente, sino que además busca su mejor ubicación y cuida con confidencialidad de sus necesidades personales, familiares y sociales. 

Para el médico-enfermo hay tres salidas posibles: la mejor, que él mismo percibe su situación y pide valoración y ayuda a un colega de su confianza. la aceptable. el colega médico que percibe las dificultades del compañero enfermo y siguiendo las normas del CDM, le hace ver su situación y la necesidad de tratamiento y apoyo: el IME es una excelente manera de enfocar la mejor opción para el médico vulnerable con dificultades de salud o de drogadicción. y la peor: el médico enfermo niega cualquier alteración física o psíquica que le impida el ejercicio profesional a pesar de que sus compañeros perciben que los pacientes pueden resultar perjudicados: es obigación Ética y Deontológica poner en conocimiento del Colegio de Médicos, las circunstancias del colega y con la debida discreción y a quien corresponda. 

Estas situaciones pretenden cumplir con el principio básico de que la salud del paciente es siempre prioritaria. Pero es necesario y de justicia, tener presente que cualquier actuación en este sentido debe estar presidida por la prudencia y de ahí que el propio CDM hable de poner en conocimiento del Colegio de Médicos estas situaciones “con la debida discreción”. Además, desde el punto de vista moral el médico que comunica estas deficiencias de otro médico, ha de estar convencido y es así, que además de impedir posibles prácticas profesionales médicas inadecuadas a pacientes, está ayudando al colega enfermo, iniciando el camino de su curación o al menos de su mejoría y apoyo. 

La presencia y la labor de las comisiones de Deontología y el PAIME son dos pilares fundamentales, aunque no exclusivos, que defienden la necesidad de la colegiación obligatoria en la profesión médica. En el PAIME se guarda una estricta confidencialidad. Habitualmente en cada colegio hay un responsable del programa, que puede ser un técnico nombrado por la junta directiva (en general un médico, preferiblemente psiquiatra) o bien un médico miembro de la Junta Directiva o de la Comisión de Deontología. En todo caso, un médico con el deber de confidencialidad. Así mismo, no indican al “médico enfermo” quién realizó la comunicación (en ningún caso la debemos calificar de reclamación y mucho menos de denuncia). 

“No hay dudas, el PAIME es la mejor solución para los pacientes, pero también para nuestros colegas vulnerables. Es verdad que alguna vez, como en toda actividad humana, puede haber algún fallo, en un colegio y en un momento determinado, pero se puede asegurar que las experiencias son mayoritariamente muy positivas”, ha resumido el doctor Monés.

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