• Sábado, 25 de noviembre de 2017

La percepción de nuestro cuerpo y el entorno afecta a cómo nos sentimos

Las emociones y nuestro comportamiento están basados en la percepción interdependiente de nosotros y el mundo

Cuando sentimos miedo o placer en un entorno y la forma en que exploramos se debe a nuestra percepción conjunta del espacio y de nuestros cuerpos, según concluye una investigación llevada a cabo en un entorno de realidad virtual. El estudio, publicado en la revista ‘Heliyon‘, sugiere que el cerebro utiliza la interacción de estos factores para controlar nuestra experiencia emocional y la exploración de un entorno.

“Nuestra hipótesis es que la experiencia emocional y la exploración del medio ambiente no son simplemente desencadenados por estímulos ambientales, sino que el cerebro regula la experiencia emocional y la conducta exploratoria basándose en la percepción del propio cuerpo y el contexto espacial en relación con otros”,detalla el autor principal, Martin Dobricki de la Universidad de Würzburg, en Alemania.

Dobricki y sus colegas probaron su teoría estudiando si la entrada sensorial en el camino por el que van las personas –su modo de andar– y el aporte sensorial en el contexto espacial en el que están controla de manera interdependiente su experiencia emocional y la exploración de un entorno. Para ello, ubicaron a voluntarios en un claro de un bosque virtual de tamaño natural y les hicieron andar en un tablón de madera en el suelo o elevado en el aire, haciendo que sus andares fueran como rebotando.

Como era de esperar, un modo de andar con rebotes intensifica la experiencia con el medio ambiente como negativa y aterradora para las personas cuando caminaban por encima del suelo. Pero, sorprendentemente, a nivel del suelo una marcha con rebotes dio a las personas más emociones positivas sobre el medio ambiente. Esto significaba que en la marcha por lo alto, un modo de andar rebotador hizo la gente a explorar el entorno más por debajo del horizonte, mientras que a nivel de suelo su exploración fue por encima del horizonte.

Estos hallazgos sugieren que la información que nuestros órganos sensoriales proporcionan alrededor de un entorno y los datos que dan sobre nuestra marcha influyen entre sí en lo que los investigadores llaman “la interacción cuerpo-entorno sensoriomotora”.

“Nuestra investigación muestra que no somos máquinas de estímulo-respuesta; nuestras emociones y nuestro comportamiento están basados en la percepción interdependiente de nosotros y el mundo”, resume el doctor Dobricki. “Esperamos que nuestros hallazgos inspiren a otras personas a estudiar la interacción cuerpo-entorno que hemos identificado”, señala.

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