• Sábado, 21 de septiembre de 2019
Array ( [0] => WP_Term Object ( [term_id] => 1479 [name] => Internacional [slug] => internacional [term_group] => 0 [term_taxonomy_id] => 1479 [taxonomy] => category [description] => [parent] => 1350 [count] => 6754 [filter] => raw [cat_ID] => 1479 [category_count] => 6754 [category_description] => [cat_name] => Internacional [category_nicename] => internacional [category_parent] => 1350 ) )

Relacionan la salud del sueño con la resistencia a la insulina en adolescentes obesos

Más del 33 por ciento de los adolescentes de Estados Unidos son obesos y corren el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2

Investigadores del ‘Children’s Hospital Colorado’ han identificado una conexión entre la salud del sueño de los adolescentes con sobrepeso y su sensibilidad a la insulina, asociando la breve duración del sueño, la hora tardía establecida para dormir entre semana y el momento circadiano del sueño posterior con la reducción de la sensibilidad a la insulina en una cohorte de 31 adolescentes con sobrepeso u obesidad durante el año escolar.

Los resultados del estudio, publicado en ‘The Journal of Pediatrics’, han mostrado, al comparar a los participantes que dormían menos de 6,6 horas por noche con los que dormían como mínimo esas horas, que los participantes que dormían más horas tienen mejor sensibilidad a la insulina. Al analizar la melatonina y la sensibilidad a la insulina, una mejor alineación entre los ritmos circadianos, la hora de acostarse y la hora de empezar a dormir también se han asociado con una mejor sensibilidad a la insulina.

Los participantes, de entre 14 y 19 años, usaron un monitor de actigrafía, que mide la duración y el tiempo de sueño, durante una semana. Después, se utilizaron pruebas en ayuno y otros ensayos orales de tolerancia a la glucosa de tres horas para medir la sensibilidad a la insulina de los adolescentes.

Además, pasaron la noche en el Centro de Investigación Clínica y Traslacional de ‘Children’s Colorado’ y proporcionaron muestras de saliva regularmente para medir los niveles de melatonina, marcador del ritmo circadiano. Los participantes estuvieron en condiciones de poca luz durante el estudio para evitar el impacto de esta exposición en la melatonina.

Las intervenciones de control de peso tradicionales “tienden a ser menos efectivas para los adolescentes”, por ello se ha tratado de buscar medidas de prevención e intervención alternativas, incluido “el papel que juega la salud del sueño” ha concretado la psicóloga pediátrica del sueño en el Instituto de Respiración del ‘Children’s Colorado’ y autora principal del estudio Stacey L. Simon.

“Más del 33 por ciento de los adolescentes de Estados Unidos son obesos y corren el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2”, ha advertido Simon. La resistencia a la insulina es un “factor de riesgo importante” para esta enfermedad y si bien “la sensibilidad a la insulina disminuye en aproximadamente el 50 por ciento en los adolescentes durante la pubertad”, más de la mitad de los que tienen sobrepeso u obesidad “muestran un grado aún mayor de resistencia a la insulina”, así como “riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y afecciones de salud relacionadas”, según la experta.

El estudio indica así el potencial para el sueño y las intervenciones circadianas o el retraso en el inicio de la jornada escolar, según lo recomendado por la Academia Americana de Pediatría, como un posible medio para mejorar la salud metabólica de esta población.