• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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Salud de Navarra buscará fórmulas alternativas a las “peonadas” para frenar las listas de espera

La consejera Marta Vera apuesta por pactos de gestión entre servicios y dirección que incluyan el control de las horas de trabajo

La nueva Consejería de Salud de Navarra buscará fórmulas alternativas a las “peonadas” como método para frenar las listas de espera. Esta medida se había puesto en marcha en la anterior legislatura con el fin de reducir las demoras. Sin embargo, la crisis económica hará inviable continuar con las “peonadas”, al menos de forma generalizada, según la intención manifestada por la consejera, Marta Vera

 

La responsable de la Sanidad de Navarra no ha dudado en señalar que no se van a poner en marcha programas de tarde en septiembre, octubre o noviembre, como se hizo el año pasado, para frenar la lista y corregir el incremento habitual que se produce durante el verano.

 

El problema reside en que la lista, antes de sumar el aumento estival, ya había crecido. Según los últimos datos disponibles correspondientes a julio de 2011, un total de 22.810 personas esperaban una primera cita con el especialista (en junio de 2010 eran 15.893) y 7.672 una intervención quirúrgica (frente a 7.343 el año anterior).

Las listas de espera son el auténtico caballo de batalla de todos los sistemas sanitarios. Mientras en junio de 2010, en la Comunidad foral de Navarra, la demora media para una primera cita en el especialista era de 14 días hábiles, en julio de 2011 era de 21 días y la espera media para una operación ha pasado de 46 a 58 días.

Desde la Consejería de Salud  se va a poner en marcha y mantener un sistema de control de las listas de espera a través de pactos de gestión con las áreas clínicas de los hospitales. Según fuentes sanitarias, “ya se está trabajando en esta dirección y aunque no ha concretado las medidas que se incluirán en los pactos pueden pasar, entre otros aspectos, por un estricto control del cumplimiento de las horas de trabajo. De momento, se desconoce también si habrá incentivos o no en caso de cumplir los objetivos pactados”.

Las mismas fuentes han reconocido que tampoco se contempla la posibilidad de que se ponga en marcha un sistema de trabajo de mañanas y tardes de forma rutinaria, sobre todo en las consultas médicas, una fórmula que se ha puesto sobre la mesa por parte de determinados colectivos sanitarios en más de una ocasión.

Fin de los programas extraordinarios

Lo que sí ha decidido Salud de Navarra es relegar  los programas extraordinarios a “momentos extraordinarios”: cuando sea “absolutamente imprescindible” y siempre según un “criterio eminentemente clínico”. El objetivo de Salud es que la lista de espera “se debe mantener día a día” con otro tipo de medidas, que serán las que se incluyan en los pactos de gestión.

La actividad por la tarde se generalizó en la sanidad pública navarra en 2007, cuando las listas de espera se encontraban en cifras alarmantes. En ese año había más de 40.000 personas aguardando una primera visita al especialista con una media de 39 días hábiles y la demora en intervenciones alcanzaba los 74 días de media.

Desde 2007 las cantidades destinadas a estos programas se han incrementado y si en dicho año se dedicaron 4,4 millones a bajar las listas de espera en 2008 fueron 19,2 millones (15 a través de una partida extraordinaria). El año siguiente se destinaron 16,1 millones y en 2010 fueron 16,4 millones.

La crisis económica y la necesidad de reducir el gasto a toda costa está obligando a tomar medidas de control. La consejera ya anunció que se contaba con los profesionales para poner en marcha sistemas de gestión que permitiesen mantener las listas en “niveles óptimos”.

El sistema de programas extraordinarios, que formaba parte de una serie de planes de choque (unidades de corta estancia quirúrgica en los hospitales, derivaciones a otros centros, etc.) para sacar adelante las listas de espera, incluía tanto la contratación de personal como el pago de horas extras a personal de plantilla (“peonadas”), sobre todo médicos, y ha sido muy criticado en los últimos años.

Las “peonadas” tienen muy mala prensa, incluso entre el propio colectivo médico. Sin embargo, en un contexto de falta de médicos que hacía casi imposible la contratación de facultativos en la mayor parte de las especialidades, hizo que los médicos dieran su decidido apoyo a estos programas que siempre fueron impulsados desde Sanidad.