• Sábado, 23 de junio de 2018
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Se ha conseguido reducir el consumo de tabaco, pero aún queda mucho por hacer

tabaco

En los últimos años se ha conseguido una reducción en el consumo del tabaco en la población española, en un porcentaje que se sitúa en torno a un 5 por ciento, una cifra baja respecto a otros países occidentales. Según explica José López Colón, el porcentaje actual de fumadores en España está alrededor del 30 por ciento de la población y la disminución ha ocurrido fundamentalmente en los hombres.

En esta misma línea se manifiesta Víctor Martín Hernández, quien comenta que se ha producido una ligera disminución en varones entre 30 y 50 años, pero hay un evidente consumo de tabaco entre la población femenina y entre los adolescentes.

Son varias las normativas que se han desarrollado para la regulación del consumo de tabaco, como es la Ley 28/2005 de 26 de diciembre que incluye medidas sanitarias frente al tabaquismo y de regulación de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, hasta la última modificación de 17 de septiembre de 2014. En esa línea, Pedro García Pedreño detalla que “para analizar la tendencia de consumo nos basamos en datos de las Encuestas Nacionales de Salud (ENSE), que se disponen desde el año 1987, donde la prevalencia de consumo de cigarrillos en mayores de 16 años fue de 38,4 por ciento. En 2001, se redujo hasta el 34,4 por ciento, este leve descenso era diferente para los varones con un descenso del 55 al 42% y para mujeres un incremento  del 23 al 27,2 por ciento. Por grupos de edad, el porcentaje más alto de población fumadora es el grupo de 25-44 años (48,2 por ciento), seguido del grupo de 16-24 años (41,7 por ciento). El porcentaje de mujeres fumadoras se redujo de 27,3 por ciento en 2001 a 22,9 por ciento en 2011/12, mientras que el de hombres descendió de 42,2 a 31,6 por ciento, respectivamente”.

Hombres-mujeres

En hombres, la tendencia descendente en el porcentaje de fumadores entre 2001 y 2011/12 se constató en todos los grupos de edad, mientras que en las mujeres solamente reflejó en aquellas con una edad inferior a los 45 años. El porcentaje de grandes fumadores (20 o más cigarrillos al día) experimentó un descenso paulatino entre 2001 y 2011/12: de 11,0 a 8,3 por ciento. Sin embargo, entre 2009 y 2011/12 se pudo observar un pequeño incremento en mujeres de 25 a 64 años. El porcentaje de hombres fumadores presenta un gradiente inverso con el nivel de estudios. En mujeres, en cambio, ese patrón depende de la edad: en las menores de 45 años el porcentaje de fumadoras más bajo se da en aquellas con estudios superiores, mientras que en mayores de 45 años ocurre lo contrario.

Enfermedades asociadas

Aureo Sanz Ruiz señala que no se ve menos patología asociada al consumo de tabaco, mientras que José López Colón, cree que se aprecian menos patologías cardiacas asociadas al consumo de tabaco, tanto cardiopatía isquémica crónica como síndrome coronario agudo. “El problema actual radica en que la población está envejeciendo de forma considerable y eso implica una menor reducción de la prevalencia e incluso en los próximos años es posible que aumente por esta misma razón”.

Pedro García Pedreño recuerda que el tabaquismo es un factor de riesgo importante para la angina o infarto coronario, las arteriopatías periféricas, accidentes cerebrovasculares y areterioesclerosis.

En cuanto a la patología respiratoria, hay que mencionar la faringitis, la tos crónica, el aumento de las infecciones por vía respiratoria, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el enfisema y bronquitis crónica, la disminución de la capacidad ventilatoria y  el cáncer de pulmón.

Si nos detenemos en la patología oncológica, hay que destacar el cáncer de pulmón, de lengua y labio, de faringe, de esófago, de vejiga, de riñón y de páncreas.

Efectos a largo plazo

Existe la falsa creencia de que cuando se deja de fumar desaparecen de golpe todos los riesgos asociados al consumo de tabaco. “Esto no es así, pues hasta bastante tiempo, 30 años después de haber dejado el consumo de tabaco, sigue habiendo en el organismo un mayor riesgo de enfermedades asociadas al tabaco, lo que, por supuesto, guarda relación con el tiempo que se ha sido fumador y con nuestra media de cigarrillos, así como con el tiempo que hace que se ha dejado el tabaco y el tipo de vida que llevamos en la actualidad”, detalla el especialista quien hace mención a los estudios de José R. Benegas y col. que muestran que entre 1998 y 2001 se apreció una disminución de mortalidad por cáncer relacionado con consumo de cigarrillos en varones, en población entre 35 y 65 años , descenso de hasta un cuarto en varones, de 55.613 año 1998 (51.431 varones y 4.182 mujeres) hasta 54.233 en el año 2001 (49.366 varones y 4.867 mujeres).

Educación sanitaria

Tras la entrada en vigor de la nueva normativa y según datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo ha habido un descenso del 11% de ingresos por infarto de miocardio y del 15% por asma infantil y una mejoría relevante en la patología respiratoria en los trabajadores de la hostelería (Hospital La Paz). Es esperable que en la medida que disminuya la exposición al tabaco y disminuya el consumo de cigarrillos a medio y largo plazo mejoren los indicadores de salud en relación con el consumo de cigarrillos. Para evitar que los adolescentes se inicien en el hábito tabáquico requiere el desarrollo de estrategias fijadas en el informe Healthy People 2010, donde hay que reducir el porcentaje de adolescentes fumadores, la iniciación en el consumo de tabaco, el número de niños expuestos pasivamente al humo del tabaco, la compra de tabaco por menores (medidas legales), disminuir la publicidad favorable al tabaco e incrementar el porcentaje de adolescentes que desaprueba en consumo de tabaco.

En esta línea se manifiesta José López Colón al comentar que solo hay un camino que es la educación sanitaria adecuada, tanto a nivel familiar como escolar, así como en todos los medios de comunicación. Víctor Martín Hernández también cree que hay que invertir más en cursos y acciones formativas en prevención tanto en colegios como en organizaciones sociales.

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