• Miércoles, 14 de noviembre de 2018
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Se presenta la “Declaración de Madrid-2018 para el avance de la regulación del tabaco en España”

Ratificada por los consejos de médicos, enfermeros, dentistas, farmacéuticos y psicólogos; además de por 60 sociedades científicas, a instancias del CNPT

Presentación Declaración Madrid contra el Tabaquismo

Facilitar el acceso a profesionales sanitarios entrenados en el tratamiento del tabaquismo y financiar aquellas intervenciones clínicas, conductuales y farmacológicas que hayan mostrado efectividad y seguridad son solo dos de las medidas incluidas en la “Declaración de Madrid-2018 para el avance de la regulación del tabaco en España”, redactada al término de la Conferencia Internacional sobre Control del Tabaco que tuvo lugar el pasado mes en Madrid y que ha sido presentada este 12 de julio en rueda de prensa.

La citada declaración ha sido ratificada, a instancias del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), por los consejos generales de médicos, enfermeros, dentistas, farmacéuticos y psicólogos; además de por 60 sociedades científicas y varias asociaciones de pacientes.

El contenido de esta declaración  parte de premisa de que España se ha quedado rezagada en el control del tabaquismo y de que es necesario un nuevo impulso. Para ello, propone llevar a la práctica una amplia batería de medidas que ya han demostrado su eficacia en los países donde se han implantado.

Pese a que dos sucesivas leyes (2005 y 2010) han contribuido a “desnormalizar” el hábito, lo cierto es que el consumo de tabaco sigue siendo el principal problema de salud pública en España. Ocasiona más de 50.000 defunciones al año de personas que en su mayor parte empezaron a fumar mucho antes de alcanzar la mayoría de edad, y permanece como primera causa de muerte evitable, razones todas que convierten al tabaco en un grave obstáculo al derecho a la salud y a la vida de los españoles, tal y como se recoge en el arranque de la Declaración.

Sin embargo, el documento no ignora lo conseguido hasta ahora. “Los dos efectos primarios de las dos sucesivas leyes han sido la disminución de la exposición general de la población al humo ambiental de tabaco y la desaparición de la publicidad directa, lo que contribuyó decisivamente a que aumentara la percepción de riesgo asociada al consumo de tabaco, y en consecuencia, a que este bajara desde tasas de población adulta fumadora que a principios de siglo se situaban holgadamente por encima del 32 por ciento”.

Pese a ello la declaración recoge que el tabaquismo sigue siendo el principal problema de salud pública en España, tanto por la morbi-mortalidad que genera como por la disminución que ocasiona en las expectativas de calidad y esperanza de vida. Además, el 22,1 por ciento de los adultos sigue fumando, según la última Encuesta Nacional de Salud. “Esta cifra es excesivamente alta para un factor de riesgo que ocasiona la muerte prematura de la mitad de sus consumidores regulares”.

Por estos motivos, entre otros, las organizaciones firmantes del documento consideran urgente que en nuestro país “se tomen una serie de medidas y que volvamos a adquirir el liderazgo social que alcanzamos en Europa en este campo en los primeros años de este siglo”.

Entre ellas destacan que se  cumpla la legislación vigente sobre el consumo en los lugares públicos cerrados o cuasi-cerrados  y aplicarla a todos los productos relacionados; prohibir fumar en cualquier tipo de vehículo, mejorar y extender la protección frente al humo ambiental; promover los hogares libres de humo; introducir el empaquetado neutro, al igual que lo han hecho diversos países de nuestro entorno, con el fin de disminuir el atractivo del producto a los menores de edad y aumentar su percepción de riesgo; que la regulación sobre publicidad, promoción y patrocinio de los productos del tabaco se extienda a  los productos relacionados, incluyendo los dispositivos utilizados para su consumo, como pipas, pipas de agua, tabaco sin combustión (IQOS), etc. Asimismo, se reclama como necesario eliminar la publicidad del tabaco y productos relacionados en los puntos de venta.

Los autores y firmantes de la declaración sostienen que la mayoría de estas medidas pueden ser aplicadas “sin apenas coste”, y que “la evidencia científica muestra que su aplicación contribuye decisivamente a prevenir el inicio en el consumo y a que quien quiera dejar de fumar tenga más posibilidades de conseguirlo”.

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