• Martes, 12 de diciembre de 2017

El síndrome metabólico se está convirtiendo en uno de los principales problemas de salud pública

El síndrome metabólico también se conoce como síndrome X, síndrome plurimetabólico, síndrome de insulinorresistencia y síndrome de Reaven, y se define como un grupo de factores de riesgo que ocurren conjuntamente y aumentan la probabilidad de sufrir arteriopatía coronaria, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2.

Los criterios de la Organización Mundial de la Salud de 1999 requieren la presencia de diabetes mellitus, tolerancia anormal a la glucosa, glucemia de ayuno anormal o resistencia a la insulina, más dos de los siguientes: presión arterial ” 140/90 mmHg. dislipemia, triglicéridos (TG): ” 1.695 mmol/L y/o colesterol HDL (HDL-C) ” 0.9 mmol/L (en hombres), ” 1.0 mmol/L (en mujeres). obesidad central, relación cintura/cadera &gt. 0.90 (en hombres), &gt. 0.85 (en mujeres) y/o índicede masa corporal (IMC) &gt. 30 kg/m2, y microalbuminuria, excreción urinaria de albúmina ” 20 mg/min o relación albúmina/creatinina en orina ” 30 mg/g.

El síndrome metabólico se está convirtiendo en uno de los principales problemas de salud pública, ya que se asocia a un incremento de 5 veces en la prevalencia de diabetes tipo 2 y de 2-3 veces en la de enfermedad cardiovascular.

La incidencia del síndrome metabólico es hoy mayor por el exceso de peso derivado de una insuficiente cantidad de ejercicio físico y por el sedentarismo, que se ha visto aumentado por la dedicación de un tiempo excesivo viendo TV o delante de un ordenador, que incluso pueden doblar la probabilidad de desarrollarlo.

Hay una relación directa entre un nivel socioeconómico más bajo y su prevalencia, así como dependiendo de la edad del paciente también más o menos reticencias a cambios de estilo de vida y adherencia y cumplimiento a las diferentes recomendaciones y tratamientos indicados.

La prevalencia del síndrome metabólico varía dependiendo de la definición empleada para determinarla, así como de la edad, el sexo, la raza y el estilo de vida. Cuando se emplean criterios parecidos a los de la OMS, la prevalencia se sitúa entre el 1,6 al 15%  según la población estudiada y del rango de edad.

Perfil del paciente

En líneas generales, el perfil del paciente suele ser obeso, sedentario, entre 50-60 años, con hipertensión arterial, aumento de triglicéridos y cifras basales de glucemia alteradas. No obstante, no hay que perder de vista a los que están en torno los 35 años, porque desde etapas muy tempranas de la vida se están adoptando malos hábitos de alimentación y escaso ejercicio físico.

Hay que tener en cuenta que los factores que aparecen con mayor frecuencia son la obesidad de distribución central y la resistencia a la insulina, en consecuencia hiperglucemia y dislipemia aterogénica. Pero en muchos casos suelen tener los cinco factores de riesgo mencionados antes.

En cuanto a las pautas terapéuticas, como primera medida ante este tipo de pacientes se indica realizar cambios en los hábitos de vida, aunque es complicado conseguir estos objetivos. Se sabe que una pérdida de peso moderada, de un 10%, contribuye a la normalización de la presión arterial, a una disminución de los niveles de lípidos en sangre y al control de la glucemia, así como a una mejora en la resistencia a la insulina del paciente. Además, la realización de ejercicio físico moderado contribuirá a la consecución de la pérdida de peso, además de producir mejoras en la capacidad funcional del individuo. No obstante, cuando las modificaciones higiénico-dietéticas no son suficientes, la pauta farmacológica se hace indispensable en el control de los diferentes parámetros afectados, disponiendo en la actualidad de un gran arsenal terapéutico para cada una de las patologías asociadas al síndrome metabólico.

Por eso, el tratamiento se debe abordar de forma individualizad y en relación a las patologías que presentan nuestros pacientes. En el caso concreto de la diabetes,  de la dislipemia y la hipertensión, debido a la cronicidad de los procesos, se emplean combinaciones que facilitan la adherencia al tratamiento.

Abordaje farmacológico

También hay que ver que las distintas patologías se pueden abordar por separado. Así, para el control de la glucemia, la metformina ha sido ampliamente utilizada en la práctica clínica como agente antidiabético que mejora significativamente la sensibilidad a la insulina con efectos favorables adicionales sobre el perfil lipídico, al reducir modestamente los niveles de colesterol y triglicéridos. Además, está una nueva clase de fármacos  antidiabéticos orales, potenciadores de incretinas, son fármacos antihiperglucemiantes que inhiben la dipeptidil peptidasa- dpp-4, que mejoran el control metabólico en paciente con diabetes tipo 2.

Para la dislipemia, se deben iniciar los cambios de estilo de vida, seguidos de tratamiento farmacológico, si después de tres meses no se logran los objetivos marcados. Este tratamiento iniciarse con estatinas y si fuese necesario combinar con fibratos y derivados de ácido nicotínico.

Con respecto a la hipertensión, el tratamiento se debe diseñar teniendo en cuenta las características clínicas y metabólicas del paciente y las propiedades del medicamento. Los más recomendables son los IECA y los ARA II.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores médicos de Atención Primaria Lorenzo García Haba, Cecilio Gutiérrez Casanova, José Mª Jiménez Rodríguez, Carmen Valverde Vaquero y Mª José Lougedo Calderón, del Centro de Salud Bargas, en Toledo. Carlos de Aragón Amunarriz, Víctor Javier Gregorio Alcalde, Juan Ignacio Morán Blanco, del Centro de Salud de Yepes, en Toledo. los médicos de familia Ana Isabel Corcuera Martínez, Juan Carlos García Álvarez y Sonia Peral Moya, del Centro de Salud Doctor Mendiguchia Carriche. Verónica Molina Bárcena, Mª Esther Morales Clavería, Pilar Lurueña Lobo y Gema Montemayor Galán, del Centro de Salud V Centenario. Almudena García Ortego, Celia López García, Roberto Simón Pérez y Fernando Huguet Vivas, del Centro de Salud Juan de Austria. Mª  Mar Escobar Gallegos, Raquel Yolanda Terrón Barbosa y Estrella Gutiérrez Ocaña, del Centro de Salud Mª Jesús Hereza Cuellar.

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