• Jueves, 19 de septiembre de 2019
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Supervisar el control del asma mejora la ansiedad y la depresión asociadas

Según un estudio español coordinado por la Universidad Autónoma de Madrid, la Fundación Jiménez Díaz y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

pulmones

La ansiedad y la depresión constituyen un riesgo independiente en el control del asma, de modo que una supervisión de la enfermedad respiratoria mejora significativamente tanto los trastornos psicológicos como el propio control de la enfermedad y la función pulmonar del paciente. Así, se desprende de un reciente estudio multicéntrico desarrollado por 180 neumólogos y alergólogos españoles, bajo la coordinación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona.

La relación existente y documentada entre la ansiedad y la depresión con el asma se asocia a una mayor frecuencia de exacerbaciones, un control deficiente del asma y a un mayor consumo de recursos sanitarios. Por lo tanto, el objetivo del estudio, cuyos resultados se han publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology,  se centró en averiguar el nivel de asociación entre el diagnóstico del asma y los síntomas de las otras patologías y su grado de control.

En el trabajo se incluyeron a 3.182 pacientes con asma de moderada a severa que fueron evaluados una primera vez por especialistas en neumología o alergología para confirmar el diagnóstico. A partir de ahí se procedió a la medición del control de la enfermedad–con una espirometría y una prueba de control del asma–. Los niveles de depresión y ansiedad de los pacientes se midieron con cuestionarios estandarizados.

En este punto, los expertos establecieron un tratamiento de acuerdo a las pautas publicadas, y se procedió a una evaluación similar de los pacientes a los seis meses tras la primera consulta.

En el examen inicial de la investigación, el 24% de los pacientes con asma fueron diagnosticados de ansiedad y el 12% de depresión. En palabras del investigador principal, el doctor Joaquín Sastre, profesor de la Facultad de Medicina de la UAM: “Las cifras de ansiedad en personas con asma son claramente más altas que las de la población general española (9%), si bien las de depresión son similares”.

Control sobre el asma

Tras la revisión de los seis meses, los resultados del estudio –que ha contado con el apoyo de Mundipharma España– revelaron que ambas patologías psicológicas habían mejorado significativamente, reduciéndose al 15% los pacientes con depresión y al 8% los que sufrían ansiedad; además de haber mejorado el control de la propia enfermedad respiratoria y de las funciones pulmonares. “Esta mejoría en el seguimiento –asegura Sastre– es realmente la novedad del estudio. De hecho, los pacientes que durante la investigación no mejoraron su ansiedad o depresión tuvieron más exacerbaciones de asma y utilizaron más recursos sanitarios”.

Tras un análisis de regresión, el estudio también refleja que los trastornos psicológicos analizados actúan independientemente de otros factores en un mal control de los síntomas asmáticos. En concreto, la ansiedad mostró una influencia casi cuatro veces mayor sobre el control del asma que la depresión.

A tenor de los resultados, los investigadores concluyen que ambos trastornos deben ser valorados en todos los pacientes con asma, ya que el mero tratamiento correcto de la enfermedad respiratoria no solo mejora la función pulmonar, sino también la ansiedad y la depresión.