• Miércoles, 24 de abril de 2019
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Todos los pacientes con cáncer sienten dolor en algún momento de su enfermedad

Este síntoma puede tener un origen orgánico, somático, neuropático, postquirúrgico o derivado del tratamiento

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Prácticamente todos los pacientes que viven un proceso oncológico sienten dolor en algún momento de su enfermedad. El dolor está siempre presente en Oncología, ya sea porque hay una afectación orgánica, somática o neuropática, o bien aparece dolor postquirúrgico o derivado del tratamiento. En muchos casos el mal control de los síntomas es motivo de ingreso hospitalario, sobre todo en fases avanzadas de la enfermedad.

Con los avances terapéuticos, la supervivencia ha aumentado, y en muchas ocasiones hay temporadas en las que se acentúa el dolor. Por un lado, se produce un posible infradiagnóstico de este síntoma, y, por otro, algunos pacientes crónicos se acostumbran a vivir con dolor y no mencionan en la consulta que tienen este problema.

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El aspecto emocional es determinante en el dolor del paciente oncológico, que se encuentra especialmente sensible por las circunstancias que está viviendo. El médico debe saber qué percepción tiene el paciente del dolor, porque muchas veces lo valora en función de sus sentimientos. Por ello, la asistencia psicológica es básica, y en algunos hospitales existe la figura del psicooncólogo, en ocasiones, financiado por asociaciones de pacientes y otras entidades. Las encuestas de calidad demuestran que cuando hay un correcto control de la emoción, los resultados son más satisfactorios. También resulta muy beneficioso realizar un control de los hábitos, el descanso, el sueño, etc.

Papel fundamental de Enfermería

Los expertos consideran que el personal de Enfermería debería tener un mayor protagonismo en el abordaje del paciente con dolor, sobre todo en el seguimiento del tratamiento. En Oncología las enfermeras suelen evaluar al paciente por el alto grado de toxicidad del tratamiento, pero no hay tiempo para hacer ese mismo seguimiento con el resto. En estos casos, los médicos hablan de la “autogestión del paciente”, su involucración en el manejo de su enfermedad. Para ello, hay que explicarle en qué consiste el tratamiento, las opciones terapéuticas y el posible control de los síntomas; además, debe tener una puerta a la que llamar para resolver dudas.

Seguimiento desde Atención Primaria

El abordaje del dolor en el paciente con cáncer suele realizarse desde las unidades del dolor o los servicios hospitalarios, pero en Atención Primaria se puede realizar el seguimiento, la evolución del paciente y el control de los efectos adversos del tratamiento. La ventaja del médico de Primaria es que conoce al paciente antes de su enfermedad, sus circunstancias y su entorno, y puede detectar factores emocionales, psicológicos, miedos que afectan a la percepción del dolor, etc. Los centros de salud disponen de trabajadores sociales, aunque tienen una alta carga de trabajo y poco tiempo para atender a todos los pacientes. Tampoco es sencillo derivar a un paciente directamente desde el centro de salud a la unidad del dolor. Dependiendo de la comunidad autónoma, esta función solo puede realizarse desde Atención Especializada, y, además, el proceso suele ser muy largo debido a las listas de espera.

Terapia no farmacológica

Los expertos valoran la posibilidad de recurrir a terapias no farmacológicas para mejorar la calidad de vida del paciente con dolor. En muchas ocasiones, se trata de técnicas que resultan efectivas porque consiguen distraer al paciente, como el reiki y el mindfulness. También hay profesionales médicos que confían en la acupuntura, a pesar de reconocer que se trata de una práctica tradicional sin evidencia científica. Si la mente está ocupada, la sensibilidad se reduce. Otras opciones que pueden servir de placebo pueden ser la musicoterapia y todas aquellas técnicas que avivan las emociones.

Han participado en la elaboración de este artículo los Dres. Hernán Andrés Gioseffi, especialista en Oncología del Hospital de Manacor; Raquel Marsé Fabregat, especialista en Oncología del Hospital Son Espases de Mallorca; Herman Ribera Leclerc, especialista de la Unidad de Dolor del Hospital Son Espases; Joan Santamaría Semis, especialista en Cuidados Paliativos del Hospital General de Palma de Mallorca, y Fernando Unceta Aramburu, especialista en Atención Primaria del Centro de Salud Migjorn (Mallorca).

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